30/6/09

Repitiendo menú

Como el año pasado, se repite la historia con idénticos protagonistas... Caminaba junto con Vero por la Avenida Complutense ayer por la mañana cuando unos chillidos especialmente histéricos de las cotorras argentinas nos hicieron mirar hacia arriba. Rozando las copas de los plátanos, a escasos metros de las cabezas de los estudiantes que en su mayoría lo ignoraban completamente, un milano negro escrutaba las copas de los árboles. Vero le animó en voz alta a comerse a las cotorras, que eran especies introducidas, pero yo creo que su objetivo era otro más rollizo y menos chillón: Un pollo regordete de torcaz. En un momento dado rozó apenas una rama y comezó al punto a ganar altura; ¿para qué más?
Por la tarde, de nuevo en la Avenida Complutense, un grupo familiar de urracas (los padres y dos pollos, encantadores con sus parches de piel desnuda en torno a los ojos y sus movimientos torpes) alborotaba en el suelo. Al pasar junto a ellas se apartaron un tanto, dejándome ver entonces un pollo medianejo de torcaz con el que se estaban "entreteniendo": agitándose patéticamente sin moverse del sitio, con la cabeza completamente ensangrentada. Seguí camino y las urracas volvieron a terminar de aparejar la cena... Es jodido esto de las urracas, que sin estar especialmente preparadas para matar se meten a ello con entusiasmo. Un día este año en clase de inglés nos preguntaron que qué animal nos gustaría ser; cada uno dijo su tontería y yo la mía: en vez de en las ventajas sólo conseguía ver los inconvenientes de ser cualquier otra cosa, así que prefería seguir siendo un ser humano.
El césped del Parque del Oeste aparecía salpicado aquí y allá de más cadáveres emplumados... Y en torno moscas, escarabajos y hormigas; esperándonos a todos.

29/6/09

Paganos

Una de las muchas ventajas que tenía vivir en La Estila era la de convivir codo con codo con gente con una formación e intereses muy variados, de los que siempre había algo que aprender. En este sentido, dudo mucho de que sin compartir mesa con un filólogo hubiese llegado a conocer la etimología de la que hablo en esta entrada (dudo mucho del hecho mismo de que ahora tuviese yo un blog, además).
Según la RAE, un pagano es “todo infiel no bautizado”; pero en su origen, y ya que pagus significa aldea, un paganus “romano” era simple y llanamente un aldeano. En esta España moderna en que cada vez se cree menos en Dios y más en cualquier superchería; y en la que la religión parece quedar relegada a las “viejas de las aldeas”, perdemos la perspectiva que nos hace sorprendernos (yo el primero cuando me lo explicaron) del hecho perfectamente natural de que, en sus orígenes, el Cristianismo fuese algo propio de las ciudades. Al fin y al cabo los predicadores de la nueva fe, para extender más eficazmente el Evangelio, se movieron por las rutas comerciales habituales, que conectaban las ciudades más importantes del Imperio. Y estando los cristianos al principio en las ciudades, es normal que los pagani fuesen unos paganos...
Y traigo todo esto a colación porque hoy, 29 de junio, Solemnidad de San Pedro y San Pablo, se clausura el Año Jubilar Paulino con el que hemos conmemorado el 2.000 aniversario del nacimiento del Apóstol, que gastó su vida predicando para llenar nuestros pagos de creyentes... ¡Santos apóstoles Pedro y Pablo, rogad por nosotros!

27/6/09

Rapaces asesinas

¿Eres illota y todavía te atreves a salir a la calle desarmado? Pues ten cuidado, porque animales protegidos sedientos de sangre arousana pueden atacarte a traición cuando menos lo imagines... Otras veces es España Directo; hoy le toca el turno a La Voz de Galicia: El amigo Roi Palmás sí que sabe hacer periodismo de verdad...

26/6/09

Podéis ir en paz/DEAmos gracias a Dios

Pues ya está; ayer hacia las diez de la mañana acabé mis estudios de tercer ciclo. Por sorteo se decidió que empezásemos por la letra “M”; y como no había nadie antes, pues me tocó inaugurar la sesión de presentaciones. Tanto mejor, porque así el distinguido público que vino a verme (¡gracias!) no tuvo que tragarse otras presentaciones esperando a que llegase mi turno... Otras presentaciones que estuvieron bastante bien, pero que todas menos una trataban de temas increíblemente arduos de fisiología vegetal. Cuando el tribunal les preguntaba (a todos) que qué tenía que ver aquello con la Biología de la Conservación (al fin y al cabo, el programa de doctorado iba sobre eso) más de uno tuvo que hacer el pino con las orejas para encontrar una relación plausible. Sin embargo ya estaba todo el pescado vendido, y al poco de salir del aula colgaba ya en el tablón de anuncios la lista de nuestras calificaciones: un “Apto” junto a cada nombre y a correr... (para mí que los del tribunal ya se trajeron el papel impreso de casa).
En fin; aunque se haya acabado el tercer ciclo, mi tesis sigue su curso, a ritmo lento pero constante. El único cambio tangible que se produce en mi persona tras la obtención del DEA es que, al no estar ya matriculado en nada el año que viene, me tocará pagar más para acceder a la piscina... Creía que estos últimos días antes de echar el cierre iban a ser muy despreocupados, pero realmente están siendo todo lo contrario y hay que acabar un montón de cosas antes de que nos marchemos; aunque no por ello me privo de acercarme a hacer unos largos a la hora de comer. ¡Ojalá tuviésemos playa...!

24/6/09

De sol a sol (SBD y 3)

Javi en la Plaza de España de Sepúlveda

Dejando atrás el páramo que tantas alegrías nos había dado, nos dirigimos a Sepúlveda a comer. Ambos estábamos más cansados que hambrientos realmente; aún así, convenimos en que semejante mañana merecía ser celebrada con algo más que un bocadillo, y nos dispusimos a buscar un restaurante acorde con nuestras posibilidades... y en un tris estuvimos de quedarnos sin comer; porque baratos baratos no eran. Finalmente nos metimos en uno un poco menos caro que los demás, plato combinado y a correr.
El sol y la intensidad de la mañana le estaba levantando a Javi un dolor de cabeza que, con la experiencia previa del GTT, no presagiaba nada bueno. Gracias a Dios, una pastilla y una siesta dentro del coche (que quedó en un aparcamiento a la sombra de un árbol la mar de majo) hicieron maravillas. Siendo francos, la siesta hubiera durado más de no ser por el acoso constante de cientos de jubilados que, de camino a sus respectivos autocares, pasaban indefectiblemente junto a nosotros; sin ahorrarse ninguno el comentario de “mira esos dos, qué a gusto están echándose ahí la siesta...” Despejados ya, y por hacer tiempo y sumar más especies a la lista del día, nos dimos un agradable paseo junto al Duratón, aguas abajo de la ciudad.
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Y había que hacer tiempo porque a nuestro último objetivo no se le esperaba hasta última hora de la tarde. Casi un año más tarde íbamos a intentar sacar un halcón de Eleonora Falco eleonorae en uno de los lugares típicos por donde se dejan caer en verano: las lagunas de Cantalejo, cerca también de Sepúlveda. En agosto suelen verse con facilidad, pero aunque vía Internet sabíamos que ya se estaban dejando ver por Castilla adelante, no teníamos referencias de que ya hubiesen llegado a Cantalejo. Para más inri, al llegar allí descubrimos que decir “lagunas de Cantalejo” y “Submeseta Norte” venía a ser lo mismo, ya que hay millón y medio de lagunas en una extensión enorme; lo que cuando quieres ver a un único bicho del tamaño de una torcaz que podría estar en cualquier parte resulta, como poco, desalentador.. En fin, como vimos que la laguna de Navahornos tenía un observatorio desde el que esperar y además era la mar de bonita, pues nos instalamos allí.

Y vaya si esperamos... Nos dio tiempo de merendar tranquilamente y de entretenernos con el vuelo acrobático de aguiluchos laguneros y milanos negros, que de cuando en cuando se dejaban caer y atrapaban un pececillo entre las garras.

Milano negro Milvus migrans. Foto de Javi

Algo que nos animó enormemente la tediosa espera fue esta carraca europea Coracias garrulus, un ave asombrosamente bonita que yo sólo había visto cuando fui a visitar a Mario a Marruecos. La causa de la espera, por si os lo estáis preguntando, no es que los halcones sean nocturnos per se; quienes sí esperan al crepúsculo para empezar a volar son las presas que buscan en la Península en verano, los grandes escarabajos melolóntidos (como los sanjuaneros o los bataneros) que zumban pesadamente en estas fechas sobre nuestros bosques, enredados en sus vuelos nupciales.
... Pero de los escarabajos tampoco había ni rastro. A eso de las nueve y media pasadas, ya con la luz en franca retirada, le comenté a Javi que lógicamente si no se veían escarabajos era porque los halcones se los habían comido ya; pero que no se preocupase porque estaban a punto de venir para terminar el trabajo... No bien dije esta chorrada, un precioso halcón de Eleonora en fase clara atravesó de un extremo a otro la orilla opuesta de la laguna... Chis pún. San Frutos, la verdad, se estaba portando...Lo perdimos de vista pronto, y enseguida lo que se materializó fue una nube de mosquitos grandes como puños, por lo que nos subimos al coche y emprendimos viaj de vuelta a Madrid.
De sol a sol, efectivamente; y además en el día más largo del año, que tiene narices. Pero jornadas así, no se olvidan fácilmente...


23/6/09

Junto al Duratón (SBD 2)

...Todavía no muy repuestos de nuestro encuentro con el diablo, decidimos continuar ruta hacia San Frutos, con calandrias y terreras haciéndonos los coros. El aparcamiento lucía engañosamente vacío para ser un sábado veraniego; no en vano, todavía no habían dado las nueve campanadas y ¿a quién sino a un pajarero se le ocurriría estar ya a esas horas dando tumbos por el monte? Improvisamos un desayuno a base de batidos y panes de leche, mientras frente a nosotros una pareja de alcaudones comunes y otra de collalbas grises cometían por un puesto en lo alto de una sabina.

Alcaudón común Lanius senator. Me encantan estos pajarillos con vocación de águila...

Pareja de collalbas grises Oenanthe oenanthe; el macho a la izquierda

Paseando a orillas del cañón y admirando el paisaje, llegamos hasta el monasterio; desierto, lamentablemente (¡dichoso Mendizábal...!). Sentados, con óptica y cámara clavados en la roca, contemplamos desde el palco presidencial cómo el gran teatro de las aves rupícolas daba comienzo, a medida que el sol calentaba el aire y, perezosamente primero y después con crío, las aves planeadoras comenzaban a volar. Aquí y allá una térmica de buitres leonados y alimoches en busca de comida, mientras su pollos, ya tan grandes como ellos, les esperaban en las repisas del cortado. En lo alto de un pino una culebrera europea escudriñaba el terreno, demasiado absorta en sus asuntos como para inmutarse ante los amenazadores pases que a escasos metros le daba una hembra de halcón peregrino, intentando sin éxito echarla de allí. Chovas piquirrojas y grajillas animaban el aire con sus kiahs kiahs, mientras desde los arbustos colgados sobre el vacío roqueros solitarios y colirrojos tizones entonaban sus propias melodías...
Era para quedarse allí todo el día, de no ser porque comenzaron a llegar autobuses y autobuses, coches y más coches, gente y más gente... Jubilados y niños gritones que querían ver “el castillo” (sic) sobre todo, pero también los buitres. Y pasmado me quedé al oír cómo una mamá le decía a su niño que mirase los buitres, que qué grandes y preciosos eran... ¡Preciosos, ni más ni menos! Ojalá todas las madres fuesen así...

Cuando la cantidad de gente comenzó a hacerse agobiante nos fuimos de allí, pero no sin antes parar a medio camino en la pista de tierra para intentar hacer otro bimbo. En la foto de arriba veis el Streamless valley (el “valle sin arrollo”). El nombre, que nos hizo mucha gracia, lo sacamos de uno de los muchos reports de guiris pajareros que consultamos antes de venir aquí. Y nos paramos porque, aunque a priori el hábitat no parecía el más idóneo, todos los ingleses decían haber sacado allí sin problemas la Western orphean warbler; la curruca mirlona Sylvia hortensis. Aunque tímido es un bicho relativamente abundante en la España mediterránea, y por eso a Javi y a mí nos pesaba como una losa el no haberlo visto; lo suficiente como para sentarnos a la solana, sobre unas piedras que quemaban como carbones al rojo, esperando oírlas cantar. Y costó, porque además aquello estaba lleno de currucas rabilargas (el medio, desde luego, pegaba mucho más con ellas), pero finalmente cantaron; cantaron algo y se dejaron ver fugazmente un par de veces, volando medrosas de un enebro a otro, pero suficiente para verles su corpachón y su capirote negro.
Desde luego, con lo que nos costó sacarlas estábamos empezando a dudar de la verdadera identidad del "diablo"... Todavía no sabíamos que aquella misma tarde nuestra paciencia pajarera iba a ser llevada hasta el extremo...

22/6/09

San Frutos y el Diablo (Segovia Birding Day 2009, 1)

Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate...
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Hacía tiempo que Javi y yo no disfrutábamos de una jornada de pajareo duro y al mismo tiempo emocionante como la del sábado... La zona: El este de la provincia de Segovia, en torno a la ciudad medieval de Sepúlveda. El objetivo: Tres especies muy concretas, y a mayores todo lo que se pusiese a tiro... Y nos volvimos con las tres; y con mucho más.
Ahora, que lo dicho, la jornada fue intensa. Antes de las 5 de la mañana estábamos saliendo de Madrid para, a eso de las 6:30, ver amanecer en la pista de tierra que une el pueblo de Villaseca con el Priorato de San Frutos. La hora y el lugar (un tomillar con arbustos y pedregales dispersos) eran los adecuados para la laboriosa tarea de ver al diablo... El Diablo (así, en español) es el nombre que dan los pajareros ingleses a la alondra ricotí o de Dupont Chersophilus duponti, popularizado desde la aparición de un descabellado trip report por España. Y realmente es un pájaro con algo de paranormal: Su aberrante canto (oír) parece provenir de todas partes a la vez, mientras que el pájaro prácticamente nunca se deja ver. Todas las guías mencionan su timidez extrema y su costumbre de correr de mata en mata como un ratón; e Internet está lleno de historias de birdwatchers desmoralizados, dando vueltas como tontos por el pedregal segoviano en pos de un pájaro que parece estar siempre a la misma distancia de ellos, para acabar desorientados a kilómetros de donde habían dejado el coche (abierto y con las llaves puestas, normalmente)... Total, que el pajarito se ha ganado el mote a pulso.
Y a semejante ángel caído íbamos nosotros a intentar tachar, nada más ni nada menos que casi un par de meses más tarde de la época buena en la que más canta, mediados de primavera... Fue por ello si cabe más sorprendente escucharla al poco de bajar del coche; y no a una sola, sino probablemente dos o tres. El lugar por lo demás bullía de vida animal: en los 5 Km escasos de la carreterita es posible ver buenas cantidades de todos los aláudidos ibéricos salvo la terrera marismeña; y además muchas collalbas rubias y currucas tomilleras, ambas preciosas.
A la media hora, y por hacer el tonto, Javi me dijo pidió que posase para su cámara en actitud de mirar por el telescopio... En esas estaba cuando por el ocular apareció para gran sorpresa mía un pajarillo marrón, con el pico largo y curvo, subido a una pequeña piedra... "Javi, ¡que tengo una!" Javi por supuesto pensó que le estaba vacilando, pero tuvo la precaución de acercarse a mirar por si acaso; y gracias a Dios, por una vez yo estaba hablando en serio... Ya Santo Tomás de Aquino demostró brillantemente cómo el Bien es superior al Mal, y el sábado el poder de San Frutos Pajarero fue suficiente para librar a la pobre alondra de la posesión diabólica. Hasta en tres ocasiones llegamos a tenerla a la vista, cantando despreocupadamente, siempre sobre una piedrecilla... Va a ser cierto aquello de que cuando menos te lo esperas, va el diablo y se pone de tu parte.
Mañana más, y seguramente mejor....

Una cogujada montesina Galerida theklae, muy abundante

Y un bisbita campestre Anthus campestris. La mala luz y la poca destreza paren malas fotos; pero es lo que hay...