Aunque el sol de febrero ya calienta lo suyo, arriba en la Sierra todavía hace bastante fresco, y el aspecto del paisaje era típicamente invernal. En un prado profusamente salpicado de rosales silvestres, sorprendimos un grupito de pájaros que, asustados por nuestra presencia, dejaron de cebarse en los escaramujos y volaron previsoramente hacia los rebollos cercanos, desde donde nos miraban de reojo. Para mi sorpresa inicial e inmensa alegría posterior, resultaron ser zorzales reales Turdus pilaris; a los que, como a los alirrojos de enero, tenía olvidados desde aquellos días en Noruega, donde abundaban sobremanera por todas partes. Estos túrdidos son bastante gregarios incluso durante la época de cría, y anidan formando colonias laxas, donde todos los adultos colaboran para ahuyentar a posibles depredadores. Paseando por el Campus de Ås era muy frecuente escuchar el reclamo traqueteante, como una metralleta, con el que delataban a los demás la presencia de alguna corneja cenicienta de intenciones poco claras...
De vuelta en Madrid a la hora de comer, subí en bus de vuelta a la montaña; pero a San Lorenzo de El Escorial esta vez, donde Javi, mi director, nos había invitado a comer a los becarios del Departamento. Y entre charla y charla se nos fue yendo la tarde... ¡Quién iba a pensar que la vida de puertas afuera de los distintos profesores de Zoología fuese tan interesante! ¡Menudas historias (todas buenas, eso sí)!
2 comentarios:
Mi blog, menos? ¿menos qué? jajaja. Lo del Word es que amarga un poco, aparte tampoco tengo controlada mucho la cosa.jeje (lo del menos supongo que sé por dónde vas. ¿o no?) ;D
...menos cutre. Se me ocurren mil formas menos finas de decirlo; pero dejémoslo así...
Un abrazo, jp; por fin das la cara :-)
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