20/7/15

Pajareros de otro tiempo

 En la entrada anterior os hablaba del quehacer cotidiano de los pajareros de Central Park, y ayer tuve ocasión de ver las obras de otros pajareros algo más antiguos: dando una vuelta con mi hermano, terminamos llegando hasta el Caixaforum y visitando la exposición Animales y faraones: el reino animal en el Antiguo Egipto (hasta el 23 de agosto), que contiene un gran número de piezas (pinturas, bajorrelieves, esculturas, objetos decorativos, ajuar funerario, momias...), mayormente del Louvre, que muestran la abundante presencia de representaciones animales en Egipto, trasunto de una sociedad donde, a mayores de la usual interdependencia del hombre con la naturaleza de tantos otros pueblos de la Antigüedad, la asociación de diversas especies con otras tantas deidades hacía que los animales tuvieran una presencia notablemente mayor.

De aquí
Sin llamarme mucho más la atención el arte del Antiguo Egipto, siempre me ha sorprendido el realismo con que se representan las distintas especies, que permite identificarlas sin ningún problema, tanto si hablamos de murales llenos de aves o de peces, como de miniaturas que representan fielmente erizos orejudos (especie que ahora se tiene de mascota, y que ellos se comían). Y por ende, al identificar las especies representadas uno se da cuenta de que son muchas, de que esta gente se había parado a observar, y no creo que hoy en día fuesen de los que salen a la calle pensando que sólo existen "palomas y gorriones". Ya me gustaría que hubiese más biólogos egiptólogos en la Facultad...

19/7/15

El "Efecto Unicornio"

Ayer por la tarde, buscando ni recuerdo qué, me topé con un documental estupendo sobre los pajareros de Central Park:



"Birders: The Central Park Effect" resume en una hora un año de imágenes del parque, de sus aves y de cómo las ven la legión de personas que acude allí a pajarear con mayor o menor frecuencia. ¡Salen muchos pájaros! Iba a decir "por supuesto", pero la verdad es que no es tan fácil grabar pajarillos pequeños y activos como hacerlo con leones perezosos o insulsos elefantes; se ve que ese runrún de que las aves en América son más mansas en general que en Europa es cierto, y supongo que grabar en un parque donde están habituadas al trasiego humano ayuda también... Y salen sobre todo muchos pajareros, de lo más variado, y con los que es muy fácil sentirse identificado. Un par de ellos consiguieron además explicar, como yo no habría sabido hacer, qué es eso que se siente al ver un pájaro nuevo:


“El séptimo (de los gozos del pajarero) es el mejor de todos, es lo que yo llamo el ‘Efecto Unicornio’: cuando llevas incluso poco tiempo pajareando comienzas a familiarizarte con los pájaros a base de verlos en los libros; en las guías de campo o donde sea… incluso aunque nunca los hayas visto al natural, por lo que adquieren una especie de estatus de seres mitológicos prácticamente. Tú conoces el pájaro perfectamente, sabes la pinta que debería tener, aunque nuca lo hayas visto… y entonces, un día, ahí está: real, vivo; y eso, es como si un unicornio apareciese caminando de entre los árboles…”


“Es casi como ver una estrella de cine paseando por la acera: la has visto en fotos, has escuchado todo lo que se dice sobre ella, y eso te da un sentimiento artificial de intimidad con esa persona; y entonces te das cuenta de que es de verdad, de que existe en el mundo real, de que compartís el mismo espacio… de que ¡es que están ahí! Y es así cada vez que veo un pájaro nuevo: te das cuenta de que existen de verdad, que ahí están, tan bonitos y raros…”

... así es. Buscadlo y vedlo, que es bien entretenido. Y salid al campo, que desde ayer resulta patente que empiezan a marcharse los vencejos: el otoño ornitológico acaba de empezar y, quién sabe, cualquier migrante americano despistado puede estar a punto de salir de entre los árboles...

18/7/15

Pfeilstorch

Hoy no escribo yo nada, os enlazo directamente a una entrada muy ilustrativa de otro blog, para que veáis cómo las cigüeñas que viajan como una flecha entre África y Europa aportaron en el S. XIX la evidencia de que las aves migran.
¡Perdón!, ¿he dicho "que viajan como una flecha"? Quería decir que viajan con una flecha...

17/7/15

Métodos pocos, claro

Tras la docencia correspondiente a mi etapa de becario predoctoral, y a la posterior de colaborador honorífico, este último curso sin vinculación legal alguna con la facultad ha conllevado un parón forzoso en mi posibilidad de dar clase. Pero como desde abril vuelvo a estar contratado, dicha posibilidad se ha activado de nuevo, y además para mejor: el curso que viene no sólo puedo volver a dar clase, sino que además formo parte del POD (Plan de Ordenación Docente) del Departamento; dicho en cristiano, que se acabó lo de dar docencia tutelada, apoyando al profesor titular de esa asignatura: seré un profesor "de verdad" de los que entran solitos en el aula. Pocas horas, cierto es, sólo cuarenta, pero cuarenta horas que seguro me van a dar la vida. Esas horas se repartirán entre unos seminarios de parasitología para los alumnos del Máster de Zoología, que ya comentaré cuando llegue su momento dentro de muchos meses; y en lo más inmediato: Métodos en Biología. "Métodos" es una asignatura nacida al rebufo de Bolonia, su mejor obra, la que pretende llevar la transversalidad a su súmmum: básicamente consiste en que los alumnos aprendan todas ("todas" no, las que dé tiempo) las técnicas básicas que un biólogo debería conocer, desde cómo buscar artículos por Internet hasta cómo contar patos en una laguna, pasando por cómo sembrar bacterias, preparar un pliego de herbario o usar un microscopio. Es la asignatura con la que se estrenan los alumnos de primero en la carrera, y por lo batiburrillo que suele resultar no goza de demasiada buena fama: "¿para qué dar una introducción brevísima, y que además se nos va a olvidar, de un montón de cosas inconexas, y que además después volveremos a dar en cada una de las asignaturas 'de verdad' (Bioquímica, Zoología, Genética...)?", parece ser la crítica dominante. Siendo como es de variada, en Métodos meten mano seis departamentos distintos, por lo que a cada grupo de alumnos les dan clase otros tantos profesores....
Y yo, que soy uno de esos profesores, me encargaré si Dios quiere de toda la parte considerada como "Zoología" de uno de los grupos de alumnos, lo que se traduce en unas cuantas clases teóricas, seminarios, prácticas de laboratorio y prácticas de campo. Ya os contaré al llegar septiembre cómo se ve la asignatura desde dentro... espero que no sea la cosa tan mala como la pintan. Dejémoslo en que es "un reto". Uno que me muero de ganas de afrontar.

16/7/15

Diplomacia crustácea

Los periódicos se hacen eco estos días de un artículo aparecido esta semana en Biological Reviews, un resumen de cuyo contenido ya había adelantado su autor principal en Quercus hace año y medio: viene a decir que los cangrejos de río, muy apreciados culinariamente en tiempos en este país, y que desde mediados del siglo pasado corren el riesgo de ser barridos del mapa ante el empuje de los dos cangrejos americanos introducidos en España y la enfermedad mortal que le trasmiten; no sería oriundo de estos lares, sino que a su vez habría sido introducido desde Italia en el S. XVI, como ¡un regalo personal de Francisco I de Médici a Felipe II! A partir de dicho momento habría ido colonizando toda la región como buena especie invasora que fue, como luego harían sus primos americanos, modificando de una forma que nunca podremos llegar a saber unos medios acuáticos que al menos desde las últimas glaciaciones habían estado libres de cangrejos de río... Y nosotros, hoy en día, gastando no poco dinero en preservar estos cangrejos italianos, cuyo único mérito ha resultado ser el de empezar a invadir España unos siglos antes. A ver si redirigimos esos caudales a la investigación con currucas...

15/7/15

Crisálida

Estos días recalentados y abúlicos me cuesta encontrar algo que me motive lo suficiente como para escribir una entrada. Cuando la mezcla de sueño y sudor se vuelve insoportable y me levanto de la silla para airearme un rato, me quedo a menudo pasmado frente a la ventana del despacho, mirando sin ver los vaivenes de los técnicos que, según el concierto que sea, llenan o vacían la plaza central del Botánico de sillas...
Y mirando ayer por la ventana, recordé que allá por febrero os había comentado el inicio de las obras del "mariposario" (a falta de otro nombre, seguiremos llamándolo así), y que estaría bien enseñaros cómo ha quedado: aunque lo tapan algo ahora las hojas de los árboles, creo que se ve más o menos bien. No se parece mucho a como creí que iba a quedar, pero me gusta el resultado. Habrá que esperar ahora a ver qué meten dentro.

12/7/15

Camellos y caracoles

Igual que os comentaba en la entrada anterior, he tenido hace nada otro sincretismo mental veraniego, del que al final además he salido un poco más listo: por razones postdoctorales que no vienen al caso, estaba viendo un documental sobre Arabia, en el que salió una carrera de camellos. Y por épica que fuese la escena en el documental, incluyendo la música que sonase de fondo, yo no podía dejar de escuchar en mi cabeza avanti tutti, a tutti jorobi...

Y a partir de ahí, todo lo demás: "el loro Bartolo, que toca la flaura con un agujero solo", "¡Qué alegría, qué alboroto, que le ha tocado el perrito piloto!" "¿Y qué tendrá la lata, debajo de la tapa, y qué será será, la lata lo dirá..." ... y tantas otras cosas similares. Y la música de las atracciones y de los puestos de casettes, entre las que destacaba sobre todas las demás ésta:

Y ya vamos llegando al final de la historia. Resulta que tengo una amiga (ejem, ejem) que lleva años haciéndose eco de un bulo que circula por ahí, y no se casa de decir a quien quiera escucharla que lo que dice la canción no es "watameri consul" (o lo que sea que cada uno escuche, jeje), sino "what a very good soup, y así todo tiene sentido" ¡¡!! Ya, ya sé que parece imposible, pero no hay quien la baje de la burra... menos mal, ¡menos mal!, que existe una grabación del propio padre de la canción explicando qué es lo que realmente dice... Ea, ya sois, como yo, un poco más listos.