10/5/12

Fin de las clases

... pasan los días, los meses, los años; el hilo se tensa y la espada está ya a punto de caer. Ya no habrá por ejemplo más trabajo de campo; y otra cosa que se me acaba, con el 3 de septiembre a la vista, es la posibilidad de dar clases en la Complutense. Llevo toda esta semana, y hoy concluyo, colaborando (hablando cuando me dejan y enredando en los ordenadores de los alumnos cuando no) en las prácticas de ordenador del corzo, analizando los datos que recogimos en marzo. Y con esto se acabó lo que se daba; con el fin de la beca ya no tendré el curso que viene la posibilidad de colarme en el POD. ¿Volveré alguna vez en el futuro, bajo condiciones forzosamente distintas, a dar clases de algo en esta Facultad? Dios dirá...

8/5/12

¡Wololo...!


Nunca he sido yo un gran jugador de videojuegos, pero cuando uno me engancha, me engancha pero bien; no tenéis más que ver lo rápido que comento cada vez que sale una actualización de Angry Birds... Es por eso que, el recuerdo de esta musiquilla, está grabado a fuego en mi cerebro...
Corría el año 2001: milenio y carrera (de Veterinaria) a estrenar, pesetas en el bolsillo. Nunca he sido, como dije, un gran jugador; pero si un espectador entusiasta: y en la sala de ordenadores de Abeiro ver a la gente jugar en red al Age of Empires II (y al Conquerors, su expansión) era lo más parecido a disfrutar cada día de una superproducción cinematográfica nueva. Sentado detrás de JaviP primero, con JaviR, Bruño, Benjamín o Nacho también después; contemplaba fascinado cómo a partir de un puñado de aldeanos y cuatro chabolas se erigían vastísimos imperios, que eran inmisericordemente arrasados luego a sangre y fuego. Acabé jugando yo también, consiguiendo pasar de ser malo a solo mediocre, y enganchándome de paso peligrosamente, hasta el punto de que llegué a usar el editor de pantallas para ¡recrear y jugar en la zona de mi aldea...! Lo dicho, una musiquita; unas imágenes que, sin venir a cuento, todavía recuerdo de vez en cuando con la sonrisa en la boca...

7/5/12

Os Benitiños

Además de las aves que, como palomas, gorriones o cigüeñas, entre otras; llevan generaciones construyendo sus nidos sobre las edificaciones humanas, hay otras muchas especies para las que esto es más la excepción que la norma, y sin embargo se dan casos aquí y allá. Casos que, gracias a Internet, nos llegan a todos los demás. Casos que pueden no pasar de ser una mera curiosidad o preludiar en cambio el inicio de una nueva asociación entre dos especies; solo el tiempo lo dirá... Casos como, por ejemplo, el de estos simpáticos búhos chicos Asio otus.
Mucho me hubiera gustado a mí tener en casa algo así, pero lo más parecido que he visto fueron los “Benitiños”. Durante el verano de 1998, cuando por cierto descubrimos todos Internet, una pareja de palomas decidió poner sus dos huevos en una maceta grande de casa de mi tía. Los huevos se abrieron el 11 de julio, día de San Benito, de ahí que Benitiños fuese el nombre que les quedó a ambos hermanos, así bautizados por mi tía. Allí crecieron, los padres siempre recelosos de nosotros, ellos, pobres no. Empezaron a volar y a traerse a los amigos a casa, a comer el pan que mi tía les dejaba. Se fueron un día, y a las pocas jornadas volvió uno de los dos, bastante enfermo, a morir en el balcón. Cosas de la vida...

6/5/12

En mejora continua (Pirineos 2012 y II)

 Como os contaba ayer, la nieve caída la noche del domingo no fue ninguna tontería; y en un tris estuvimos de no poder salir de allí. Aunque trajinando un poco con la pala y siguiendo con cautela la rodada del todoterreno de Joan llegamos sanos y salvos de vuelta al asfalto. Ahora lo recuerda uno con una sonrisa en la cara, pero...
 Nuestro siguiente destino fue la vecina comarca del Pallars Sobirà. En Roní, Casa Macià fue un descanso más que agradecido tras las espartanas condiciones de los días anteriores. A pesar de la lluvia disfrutamos también del paseo por la zona, donde muchos elementos mediterráneos y centroeuropeos se dan la mano: por poner un ejemplo, en pocos lugares sería fácil ver en el mismo seto currucas capirotadas, carrasqueñas y mirlonas.
 Por fin el martes amaneció despejado, y nos decidimos a caminar un poco por las pistas forestales de la estación de esquí de Port Ainé. Claro, con lo que no contábamos al salir de Madrid es que el primero de mayo, y aunque la carretera estuviese limpia, nos fuese a llegar la nieve por las rodillas a apenas 1.900 m snm.
 Hubiésemos agradecido llevar raquetas, para caminar sobre la nieve con tanta soltura como el tejón que dejó tras de si este rastro; pero en cualquier caso el paseo merecía la pena: paisajes de esos que hacen embobarse, multitud de huellas en la nieve, como un pequeño concurso preparado para nosotros; chovas, mirlos capiblancos...

En cualquier caso, las mojaduras y el frío hacen mella; así que tras comer, cambiarnos y dormir un rato, por la tarde paseamos por un bosque a una altitud menor y mejor, mucho más limpio de nieve y mucho más bonito: abierto, con grandes masas de gayuba y arándanos tapizando el suelo bajo los pinos silvestres. Allí escuchamos sin ver a su dueño el pesado aleteo de un urogallo entre los árboles. Allí escuchamos el coro crepuscular de multitud de mochuelos boreales, acompañados de cuando en vez por el ronquido de los machos de chocha perdiz o becada Scolopax rusticola haciendo la ronda por sus territorios, segunda especie nueva del viaje, que me quedé con ganas de poder ver además de escuchar. Allí nos lo pasamos tan bien que decidimos dar todavía un último paseo el miércoles por la mañana, antes de emprender el largo y agotador regreso.


Contentos, pero cansados. Otro lo habría dicho al revés, pero yo ya he tenido suficiente frío, agua y nieve por este año. Menos mal que parece que pronto cambiarán las tornas... En cualquier caso, hay que agradecerle a Javi que, salvo por el tiempo, que era lo único que no estaba en su mano, todo saliese a pedir de boca :-)

5/5/12

Hace una semana... (Pirineos 2012 I)

 Pues hace justo una semana estábamos los cuatro (Javi, Diego, Unai y el que esto escribe) camino de Pirineos, con el firme propósito de exprimir al máximo el jugo de la avifauna de montaña. La previsión meteorológica no era nada halagüeña, pero es lo que tienen los destinos lejanos: que hay que ir cuando se puede, y no cuando más le gustaría a uno...
Llegamos entre lluvias intermitentes a Ars, en la comarca del Alt Urgell, justo a la izquierda de Andorra. Allí se puede decir que empezamos la Aventura en serio, ya que para llegar al refugio de Ras de Conques el encargado, Joan, tuvo que remolcarnos con su todoterreno durante un buen trecho por una pista excesivamente embarrada montaña arriba, con la furgoneta dando de vez en cuando interesantes bandazos hacia el barranco del borde. El refugio, aunque carente por una avería de agua corriente (da igual, había una fuente de agua calentita y un cubo lleno de algas para lavarse, ¿quién quiere más?) era bastante cuco, con su hogar donde calentarse al fuego y todo. Joan y su secuaz Joan 2, lo más parecido como pareja al Dr. Frankestein e Igor que debe de haber en Pirineos, añosos y curtidos por las vueltas de la vida, nos atendieron maravillosamente los tres días que echamos allí.
 La primera tarde nos dimos el primer paseo, con la lluvia cayendo de continuo; nos comimos un poco los mocos y acabamos bastante calados. El segundo día al menos la lluvia ya era nieve, que moja menos y es más bonita, aunque tras un segundo paseo monte arriba después de desayunar decidimos descender de cota, hacia lo verde.
 Mientras pasábamos el día, con lluvia de vez en cuando, el sol iba incluso saliendo a ratos, y la nieve desaparecía a ojos vista. Los bichos se activaron un poquillo y empezó la fiesta: mucho corzo, gamos, verderones serranos, piquituertos, collalbas grises, bisbitas alpinos y arbóreos compartiendo límite de ambientes de ambas especies...
 Inopinadamente incluso, del árbol seco y muy agujereado por los picos picapinos que se ve en la foto, salió volando cuando pasamos junto a él una mancha oscura con motitas claras. Nos quedamos con cara de tontos; con la cara que se le queda a uno cuando uno de los bichos objetivos del viaje, el mochuelo boreal Aegolius funereus, aparece cuando uno menos se lo espera y desaparece en décimas de segundo. Bueno, pero ahí estaba el bicho...
Por la tarde la lluvia volvió a hacerse más fuerte y a derivar de nuevo hacia la nieve; cosa que haría mucho más interesante nuestra partida a la mañana siguiente... pero para mañana queda eso también; de momento os dejo con una foto de los cuatro.

4/5/12

Cuando marzo mayea, mayo marcea...

 ... y Antón se cabrea; se cabrea mucho. Hartito estoy ya del agua y del frío; hartito me tienen. Que sé que hay sequía y todo eso, pero no en Argüelles. Bueno, pues ya veis que poco me está durando la paz pirenaica; a ver si poniendo una foto del refugio donde pasamos las dos primeras noches (por ir abriendo boca) se me pasa, pensando en que hace un par de días sí que estábamos pasando frío de verdad...

3/5/12

De vuelta...

... y mucho menos cabreado, a Dios gracias :-) Es lo que tiene el frío, el agua y la nieve, que le quitan a uno la tontería. Muy buen tiempo no nos ha hecho para estar en mayo, pero con todo y con eso no se nos ha dado mal; en cuanto disponga de alguna foto curiosa os lo cuento.