4/11/12

Del cerdo se aprovecha todo...

Hubo durante bastante tiempo en varias paradas del metro en Madrid (puede que aún queden por ahí) unos carteles de una secta vagamente cristiana, donde salían los retratos de seis animalitos y un texto que no recuerdo bien, pero tipo "mírame a los ojos y dime si me comerías"... y bueno, aunque admita que el corderito podría dar algo de pena, la gallina que salía en otra foto me dejaba bastante frío. Por no hablar del pescado (¿?; no es precisamente mi prototipo de "animal adorable"), que seguramente fuese el único que no me comería, visto el oloroso aspecto que presentaba...
Entre los animales del cartel salía también un cerdito; y fue el responsable de que me acordase ayer del mismo, al ver asomar de entre la fuente de carne del cocido un inequívoco morro porcino, con su aspecto de enchufe grasiento. Del cerdo se aprovecha todo, está claro; pero hay una serie de partes (oreja, morro, dente... lo que viene siendo la cachucha as a whole) que si de mí dependiera se aprovecharían solo para adornar las charcuterías en Carnaval.

¿Y todo lo anterior para qué? Para recordaros a todos el enfoque más lúdico-literal de que a todo cerdo le llegue su San Martín, y decir que las castañas asadas casi (casi...) hacen que merezca la pena que llegue el otoño

3/11/12

Hipocresía

Tras escribir la entrada de ayer me quedé dándole vueltas a una cosa: la hipocresía. Todos sabemos lo que es; a todos nos repugna. La hipocresía es una etiqueta enormemente eficiente para destruir una persona o una institución; pegajosa y notoria, como una mierda en un zapato. Y me pregunto: ¿no es una etiqueta que usamos demasiado a la ligera? Fulano de Tal; no pongo nombres, pero seguro que podéis ponerle a Fulano enseguida nombres y aun apellidos, famosos a nivel global o doméstico. Fulano, como digo, actuaba mal y ahora actúa bien. ¿Y qué dice la gente de Fulano? Muchas cosas, que se resumen principalmente en dos:

a. "Mira a Fulano, que antes hacía aquello y ahora no; ¡qué alegría ver que ha cambiado!"

b. "Mira a Fulano, presumiendo de esto cuando todos sabíamos lo que hacía antes, ¡pedazo de hipócrita!"

¿Cuál es la respuesta más caritativa? ¿Cuál la primera que solemos escuchar; o incluso pronunciar, si no de palabra, sí de pensamiento? ¿A cuántas personas condenamos a ser malas por negarles la posibilidad, el derecho a cambiar...? No pretendo hacer una defensa socrática de la bondad natural del ser humano; solo de la posibilidad que tenemos de enmendarnos. Y de caer en lo mismo, y volver a pedir perdón. ¿Cuántos querremos que, llegado el momento, el mundo nos dé una segunda, una séptima oportunidad? Setenta veces siete...

2/11/12

Fieles Difuntos

Una naturaleza muerta con crisantemos; ¡qué apropiado!
Ayer en la ciudad; hoy imagino que nos dejaremos caer por la aldea... A veces se critica la pretendida hipocresía de los que solo se acercan al cementerio y se acuerdan de sus difuntos una vez al año, acallando sus conciencias con crisantemos. Bueno, es bastante habitual esto de erigirnos en jueces de las cabezas ajenas, ¿no? :-) Puede que solo se acerquen, que solo nos acerquemos a los cementerios una vez al año, pero eso no implica que no nos preocupemos por nuestros muertos, por todos los muertos, con mucha mayor frecuencia. Cada uno se preocupa de las ánimas como mejor sabe; y darle por otra parte un buen fregoteo a la losa o a la placa del nicho y adornar con unas pocas flores, además de una manifestación externa bonita de lo mismo, no deja de ser un cuidado necesario de la casa de uno. De la "segunda residencia"...

Ayer en la ciudad, como digo, pero no sin campo: con ese extraño sentido de la oportunidad que tienen las aves ("ganas de joder" sería más adecuado), cuando ayer miraba distraído por la ventana de casa, sin por supuesto estar ni alerta ni con prismáticos a mano, un enorme (una, pues) azor juvenil causó el pánico irrumpiendo en tromba entre las palomas de la estación; perdiéndose después entre las casas tras de una de ellas, no de esperanza falto... Más tarde, junto al río, una tenue lluvia de esas escamas con forma de flor de lis de los frutos de los abedules me hizo mirar hacia arriba: discretos, sin piar apenas, mis primeros lúganos de la temporada se tomaban una tapita.

1/11/12

Algo que contar

 Todos los Santos; os escribo desde Orense. El viaje ayer no dio para grandes proezas creativas, me temo: cada vez dura menos y se me hace más pesado... Contaba con que la Sierra, que estrenaba chal blanco hace un par de días, me inspirase algo medianamente poético; algo cuya vivacidad trascendiese las puras letras... pero me salté la Sierra enmimismado en mi siesta, ¡qué se le va a hacer! Y después, buscando esmerejones recién llegados por los campos de Castilla, el sol se dio a la fuga demasiado deprisa, el muy maldito...
¿Qué contaros, pues? Bueno, por ejemplo que la editorial Lynx Edicions ha fallado los premios del primer concurso de fotografía de aves HBW; aquí podéis ver las imágenes agraciadas. La ganadora tiene una belleza y una fuerza difíciles de describir; pero si me arriesgo a recibir una denuncia colgando una foto que no es mía como la de abajo (sino de Cornelius Foley, de Singapur); una foto que no ha ganado nada más que una "mención especial", es porque lo más curioso de la foto es precisamente lo que no se ve: el instante previo.
Un abejaruco barbirrojo Nyctyornis amictus con un lagarto en el pico. La imagen, soberbia; nada que reprochar. ¿El "problema"? Que los abejarucos capturan sus presas al vuelo, y las lagartijas no vuelan. ¿La solución? Que esta lagartija vuela: por algo es un dragón volador. ¿El abejaruco ha tenido el inmenso acierto de trincar al vuelo una lagartija? Eso parece... lo que habría dado yo por estar delante.

31/10/12

Una reflexión zómbica...

En The Walking Dead hay muchos zombis... pero T-Dog es el auténtico "muerto viviente". ¿Nadie sabe cuántos capítulos más va a seguir por ahí, haciendo.... lo que sea que haga? 

30/10/12

"Paramecios, palmeritas...

... moda y meditación!". Tras años cantando la canción sin prestar mayor atención a la frase que encabeza esta entrada, creyendo que era una frase de relleno con cierta gracia, sin más (y de hecho pensando en los dulces al decir palmeritas); ha tenido que ser Vero la que, en un arranque de inspiración, me hiciese ver el domingo que Un Pingüino en mi Ascensor no da puntadas sin hilo y que la frase estaba más que justificada...

29/10/12

The Bonnie Banks O'Loch Lomond

Cenando hace unos días con Sofía en el nuevo piso de Jaime, nos preguntaba si no echábamos nunca de menos Escocia... bueno; así así. Ya sabéis que soy de natural más pausado que aventurero, y no me duelen prendas de haberme quedado encerrado en España este año, ya sin posibilidad de irme de estancia. Pero en todo caso, y aunque laboralmente no es que los tres meses en Edimburgo nos rindiesen mucho ni a Sofía ni a mí, la verdad es que nos lo pasamos bien. Eso pensaba yo ayer, cuando tras escuchar en una serie la canción que cuelgo abajo me entró el puntito nostálgico y me puse a repasar algunas entradas del blog, de hace un año (ya sabéis que escribo muchas veces más por mí que por vosotros). Ayuda el filtro del tiempo, claro; que va eliminando los peores momentos, que no pintan nada ocupando espacio en el disco duro cerebral. Con la de cosas bonitas que quedarán por almacenar en el futuro...