31/12/07

Nochevieja

Albergaba la secreta esperanza de que este último día del año me deparase todavía alguna sorpresa ornitológica; no sé, ya que mi madre y yo hemos ido a la aldea a ver cómo estaba la casa esta mañana, algún búho campestre posado en el tocón de un carballo desmochado, o un azor atravesando fugaz la autovía, apareciendo y desapareciendo entre la niebla. Pero bueno, no era hoy el momento; ya llegará...
2007 ha sido un año enorme, en todos los sentidos. 5º ha sido el mejor de los años de la carrera; entre otras cosas porque se ha acabado, y he comenzado una nueva etapa de mi formación, y de mi vida a secas. He conocido a gente maravillosa, de la que no puedo más que dar gracias a Dios una y otra vez con lágrimas en los ojos de pura alegría. Me he enamorado de una ciudad, Madrid, que nunca deja de sorprenderme. Y he visto... de todo ("naturalmente" hablando, claro)
Ha habido también momentos malos, más de los que me hubiesen gustado (vaya, como a todos...). Muchos no los he comentado aquí; pese a la vergüenza ajena que os da a algunos y a algunas al ver cómo me expongo a la vista de todos desde esta web, no creeréis que cuento aquí todo lo que me pasa... Si bien todo lo que cuento es verdad, ojo :-) Y sobre todo ha habido cambios, bastantes cambios... Pero todos para bien, sin duda; así de grande es el Señor, que siempre de lo malo saca lo bueno.
Y poco a poco, se acerca ya la hora de las uvas. Así pues, "cinco minutos -de reloj- antes de la cuenta atrás", no me queda si no pedirle a Dios que, qué caramba; el año que viene, en vez de uno, seamos dos.

No niño novo do vento
hai unha pomba dourada;
quen puidera namorala,
quen puidera namorala,
meu amigo...

30/12/07

Recuperándome

Me habría gustado poder haber asistido hoy a la fiesta de las familias de la Plaza de Colón, o haber ido con mis amigos de la Facultad a la salida de SEO-Alectoris a “La Mancha Húmeda”, donde sé que Javi ha tachado hace escasas horas el ánsar careto Anser albifrons; pero me conformo con que la mejoría del catarro que me ha tenido encerrado y medio muerto dos días me haya permitido salir hoy de casa, a disfrutar del sol que calienta por fin tras varios días de niebla cremosa. Además he podido quedar con Raúl (el de Ourense, no el de Marín), un antiguo compañero del Colegio Mayor que, a curso y medio del final de la carrera, comienza a preocuparse (y bueno es) por el futuro. Me hace gracia, verme yo tan verde todavía y dando consejitos de padre a los demás...

29/12/07

Filopatría

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos
y llorábamos acordándonos de Sión.
De los sauces que hay en medio de ella
colgábamos nuestras cítaras.
Allí los que nos tenían cautivos nos pedían canciones,
los que nos habían llevado atados, alegría.
"Cantadnos algunos de los cantos de Sión".
¿Cómo habíamos de cantar las canciones de Yavé
en tierra extranjera?
Si yo me olvidara de ti, Jerusalén,
olvidada sea mi diestra.
Péguese mi lengua al paladar
si no me acordara de ti,
si no pusiera a Jerusalén por encima de mi alegría.
Recuerda, ¡oh, Yavé!, a los hijos de Edom el día de Jerusalén,
los que decían: "¡Arrasad, arrasad hasta los cimientos!"
Hija de Babel, la devastadora,
dichoso el que te diere el pago
que a nosotros nos diste.
¡Bienaventurado quien cogiere y estrellare
contra la roca a tus pequeñuelos!


El Salmo 137 (que seguramente os resulte más conocido por la versión musical que del mismo hicieron Boney M) pertenece al conjunto de los Salmos de la Cautividad, en los que el pueblo de Israel, cautivo y deportado, llora por la tierra perdida. Y esto en Etología tiene un nombre: Filopatría. La filopatría es la tendencia que presentan ciertos animales (migrantes o no) a volver a su territorio habitual tras haberlo abandonado.
En el IMEDEA recibíamos de vez en cuando científicos visitantes, que venían con sus datos para que los de mi grupo los viesen e intentar sacarles todo el jugo posible. Uno de ellos fue Rubén, estudiante de doctorado de la Universidad “Miguel Hernández” de Elche, que trabajaba con la tortuga mora Testudo graeca.
En un seminario, entre otras muchas cosas, nos habló de que estas tortugas presentaban una filopatría muy acusada. Nos contó el caso de no sé qué autopista que construyeron en una zona muy tortuguera, en Murcia. A medida que la maquinaria iba desbrozando y aplanando el terreno, ellos recogían las tortugas que iban apareciendo, aprovechaban para marcarlas y colocarles un trasmisor de radio, y las liberaban en otra buena zona para los quelonios a varios Km. de allí. Al comenzar el seguimiento de los ejemplares radiomarcados, comprobaron cómo todos se dirigían en línea recta hacia la zona de donde los habían desalojado. Es un hecho notable, ya que si bien no se las habían llevado muy lejos, la distancia era varias veces superior a la del dominio vital usual de estas tortugas, por lo que ninguna conocía el territorio como para “saberse” el camino de vuelta. Nos pintó un cuadro patético, de decenas de tortugas caminando desorientadas entre camiones y apisonadoras, buscando sin hallarlas sus antiguas madrigueras...
... Unos días más tarde, ya sólo quedaba allí una tortuga, pues las demás, resignadas, se habían ido reinstalando en el monte de los alrededores. La señal de radio no mentía: El bip-bip del emisor procedía de debajo del asfalto de la nueva autopista...

28/12/07

Si-sru till-ill-ill-ill... (krschkrschkrsch) srusvisvi

El año pasado por estas fechas me acordaba yo de las lavanderas, y este año “le ha tocado” a los colirrojos. El colirrojo tizón Phoenicurus ochruros es una de esas aves que, como el avión roquero o el halcón peregrino, utiliza las construcciones humanas como sustituto de los cortados rocosos donde solía vivir (y aún lo hace, por otra parte). Los machos (arriba) presentan una coloración donde la proporción de negro y gris varía según la edad y la procedencia del ave, con una mancha blanca además en las alas, mientras que las hembras (abajo) son por entero de un color pardo-gris apagado. Ambos comparten la cola de color naranja vivo con las rectrices centrales oscuras que da nombre a la especie
En ciudades como Madrid o Palma los colirrojos sólo se dejan ver en invierno, pero en Galicia son habituales a lo largo de todo el año. Y como me pasaba con las lavanderas, en la medida en que las mismas parejas suelen moverse siempre por territorios bien definidos, acaba uno por poder casi tratar de tú a tú a las aves que ve: En Santiago, en Ourense o en Vilar de Barrio; los machos de los colirrojos emiten su canto tan inconfundible como difícilmente transcribible cada mañana desde las mismas antenas o chimeneas.
Pero además en Santiago llegué a tomarles un cariño particular, ya que no vivían sólo sobre mi Colegio Mayor, si no dentro de la propia Estila. Una pareja nidificó en 2005 en un respiradero de gases abierto en una doble ventana, y las aventuras y desventuras de los padres y su (bastante malograda, por cierto) prole nos tuvieron entretenidos toda la primavera.

27/12/07

Itinerarios Biolóxicos

... Ourense, O Carballiño, O Irixo, Lalín, Santiago de Compostela, Cerdeda, Vilanova da Igrexa, Meirama, A Coruña... e volta pra casa.

Sirva esta nueva imitación del estilo inconfundible de Periféricos para decir que mi catarro, mi Ángel Custodio y yo hemos retomado las habituales peregrinaciones Galicia adelante para visitar a los amigos. Y por hoy nada más, que no son horas...

26/12/07

A ella le gusta la papaína/dale más papaína...


Los romanos disponían en los laterales de sus salas de banquetes de los vomitoria, donde aliviar las estrecheces estomacales y poder continuar con la ingesta de alimentos. Pero en pleno S. XXI, los viajes de los exploradores y la Bioquímica nos han proporcionado un remedio mucho más agradable: La papaína. La papaína es una enzima maravillosa, análogo de la pepsina humana y, como ella, favorecedora de la digestión de los alimentos. Fue el profesor de Bioquímica de 1º Veterinaria el que nos descubrió las virtudes digestivas de este fruto tropical; y las redondeces de su anatomía apoyaban su argumentación con razones de peso, literalmente. Total, no tenía nada que perder, y unas Navidades descubrí que en verdad el remedio funcionaba, y que tras la sucesión ininterrumpida de comidas la papaya tenía el don de evitar la sensación de batalla campal en mis tripas de fiestas anteriores. Así pues, dado queda el consejo. Y otro todavía mejor: Es mejor prevenir que curar; comer menos y no tener que recurrir a estos trucos para salvar los muebles.