En ciudades como Madrid o Palma los colirrojos sólo se dejan ver en invierno, pero en Galicia son habituales a lo largo de todo el año. Y como me pasaba con las lavanderas, en la medida en que las mismas parejas suelen moverse siempre por territorios bien definidos, acaba uno por poder casi tratar de tú a tú a las aves que ve: En Santiago, en Ourense o en Vilar de Barrio; los machos de los colirrojos emiten su canto tan inconfundible como difícilmente transcribible cada mañana desde las mismas antenas o chimeneas.
Pero además en Santiago llegué a tomarles un cariño particular, ya que no vivían sólo sobre mi Colegio Mayor, si no dentro de la propia Estila. Una pareja nidificó en 2005 en un respiradero de gases abierto en una doble ventana, y las aventuras y desventuras de los padres y su (bastante malograda, por cierto) prole nos tuvieron entretenidos toda la primavera.
3 comentarios:
Dificil de transcribir el canto?... Que aficionado!! xD
Jeje... La he copiado directamente de la Svensson :-)
Por cierto, ya me explicarás qué haces mirando el ordenador a las tres y media de la mañana. Muy bien te lo estás pasando tú esta Navidad...
Jajaja, sí pa´pá, bueno, te prometo que me volveré más responsable en el año nuevo.
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