10/2/14

Ruth??? Ross!!

Ya de vuelta en Madrid, tras haberme pasado todo el fin de semana con la mente puesta en la costa. Ya que en Orense en un par de días me he aburrido de lluvia y viento, me hubiese gustado acercarme a la playa y al menos disfrutar de la parte bonita de estas ciclogénesis con nombre de mujer que nos visitan: del mar embravecido... y de las gaviotas.Galicia está este año sembradita de gaviotas raras, a destacar entre todas un ejemplar inmaduro de gaviota de Ross o rosada Rhodostethia rosea que ha aparecido ¡en plena ciudad de Pontevedra, campando a sus anchas por la ría! Casi cinco años justos después de la anterior (aquella preciosidad manchega; mi bimbo más multitudinario hasta la fecha), y en un lugar apenas algo menos raro... Pero no ha podido ser. Tampoco es que me haya esforzado mucho por conseguir acercarme; lo que tiene, haberse tachado ya un bicho. Otros, por decenas, sí se han acercado a verla y a hacerle unas fotazas (posada, volando... no es para menos, ya que el bicho se muestra tan colaborador); ya me apuntaré yo a la siguiente, a ver si me pilla más cerca de casa...

9/2/14

Arqueologías variadas

Las borrascas las he sufrido este fin de semana especialmente al nivel de los pies: no porque con el viento la lluvia cale de lado (que también), sino principalmente por la multitud de baldosas sueltas del pavimento que ocultan taimadamente un charco debajo, de modo que cuando uno inocentemente las pisa Arquímedes entra en acción y el agua se desplaza del sustrato a dentro del zapato... de modo que hay que ir por la calle con mil ojos y desconfiando de todas las baldosas, en una especie de remedo de la tercera de las pruebas de Indiana Jones y la Última Cruzada (¡que grandísima película!)...
En fin, lo que me sacó ayer a la calle fue otro asunto arqueológico: visitar con JaviP la exposición dedicada al desarrollo del periodo Neolítico de la Fundación La Caixa, expuesta desde el jueves en una carpa en la Alameda. Íbamos, para qué negarlo, con más ganas de reírnos que de aprender, pero al final la exposición estaba bastante mejor de lo que esperaba. Lo que más me llamó la atención fueron un par de temas relacionados con la alfarería: aprender que la cestería es en origen anterior a la alfarería (me parece más complicado trenzar un cesto que dar forma a una masa de arcilla... pero claro, hay que pensar luego en cocer esa arcilla moldeada), y descubrir esa cosa tan curiosa que es la "cerámica cardial", tan dependiente del humilde berberecho... Ea, ya sabéis donde ir a aprender. Y si encima llueve fuera...

8/2/14

Depredadores y colores

Tocaba ayer subir a ver a la familia, para celebrar además el tercer cumpleaños de mi sobrina; y, como en cada uno de estos viajes, se me pasan los kilómetros entre ensoñaciones mientras miro por la ventana. La meseta estaba enmoquetada de verde, salvo donde aquí y allá algún lavajo reflejaba el cielo plomizo; en todo caso, las nubes bajas reducían mucho la visibilidad. Un artículo recién leído de la Quercus de febrero sobre las causas de mortalidad de los lobos de Tierra de Campos me llamó la atención principalmente por la gran cantidad de ejemplares reseñados, de modo que iba yo esperando sorprender entre la bruma alguna sombra furtiva, algún indicio... sin fortuna, claro. De hecho estaba todo particularmente vacío de vida con respecto a otros viajes en tren que os he relatado: algún milano suelto aquí y allá, algún aguilucho lagunero, algún cernícalo escapando de las fastidiosas grajillas del castillo de La Mota... y poco más. Y ya entre Puebla de Sanabria y A Gudiña, en el cogollo del territorio lobero, la nieve, amortiguando la vida. Y arroyuelos de aguas turbias luego escurriendo entre castaños y zarzales por cada valle, recogiendo toda el agua de este invierno tibio e interminable. Y a las puertas de Orense, un destello alimonado: las mimosas ocupan ya la parrilla de salida.

5/2/14

Europa en un parque

Se nota claramente que es un fake: en Copenhague nunca luce el sol
 Tras visitar la tienda de Mario, y ya que estábamos "por la zona", el sábado Vero y yo nos acercamos al Parque Europa, en Torrejón de Ardoz: un parque más o menos reciente con reproducciones a escala (aunque sea a escala 1:1, como la Sirenita de arriba) relativamente bien conseguidas de distintos monumentos europeos.

 La Puerta de Brandemburgo le recibe a uno nada más franquear la entrada "de verdad" del parque. Estaba especialmente bien lograda...

 ... también el Puente de Londres, aunque al pasar por él y rozar los ladrillos con las uñas, la calidad del plasticajo era tan regulera que la sensación de artificial y cutre daba hasta grima.

 La Torre Eiffel fue de las cosas que menos me gustó; tal vez porque al ser la que estaba en una escala menor daba una mayor sensación de maqueta de colegio.

La Torre de Belém en cambio sí daba mucho más el pego; sobre todo si uno deja fuera de la imagen las pedaletas infantiles que había en el laguito de delante. El parque aglutinaba la parte didáctica de los monumentos con una mucho más lúdica y en general infantil: barquitas, parques de juegos, trenecitos, paseos en pony... todo en general con un aire muy descuidado; muy Barnacle Bay...

Pero el máximo exponente de la decadencia del parque era sin duda la Mujer Gigante; cerrada, por supuesto, lo que nos ahorró tener que aprender en su interior todos los entresijos de cómo funciona el cuerpo humano.

¿Que si os recomiendo la visita? Bueno, si os pilla la vida algún día en Torrejón muy aburridos y sin saber qué hacer... el sitio tiene al menos muchos pajaritos. Y sobre todo en buena compañía se ríe uno mucho más :-) ¡Gracias Vero, por llevarme y pasarme las fotos!

4/2/14

San Blas, cigüeñas y tal y cual

La entrada de hoy es cortita, que sólo quiero que os fijéis en otra cosa... Ayer, coincidiendo con el día del "santo patrón de las cigüeñas", SEO/BirdLife publicó esta nota, bastante curiosa y completa, sobre lo que hicieron esta temporada pasada las 30 cigüeñas españolas marcadas con emisores satelitales. Curioso, digo, por ver de manera palpable cómo, al revés que en las pequeñas aves, en estas otras mayores y más longevas el impulso de migrar, aunque genético, puede verse modulado por el aprendizaje: todos los pollos marcados se fueron hasta África (y varios allí se quedaron criando malvas), pero cada adulto ha hecho un poco lo que Dios le dio a entender... pero leedlo, leedlo; que si no voy a terminar copiando yo todo el contenido de la noticia :-)

2/2/14

La alegría de la huerta

Ayer por la mañana Vero y yo nos acercamos a Sanfer (nando de Henares), a conocer el nuevo proyecto vital de Mario. Aunque la inquietud siempre le había rondado por dentro, una serie de circunstancias (mudarse de Coslada a San Fernando y conocer allí a Alberto, el dueño de La Alegría de la Huerta, empezar a mancharse las manos en uno de los huertos que el ayuntamiento pone a disposición de los ciudadanos...) han terminado por llevarle a pasar a trabajar sólo media jornada en MPDL para dedicar el resto del día a la "refundación", asociado con Alberto, de La Alegría de la Huerta; que en el nuevo local inaugurado ayer pasa de sólo vender productos ecológicos a ofertar también toda una serie de cursos y actividades de ocio. Da un poco de "miedo ajeno", por así decirlo, ver a un amigo embarcarse en una aventura empresarial, con todos los riesgos que puede implicar; con lo cómodo que se está volando bajo y currando para otros... menos mal que no todos nacemos con alma de gallina, jeje, ¡qué sería del mundo si no! Seguro que le va bien; espero que lo suficiente como para eventualmente ir en el futuro a pedirle trabajo..

1/2/14

De vuelta a la toma de datos

Algo más de dos años llevaba yo sin sentarme delante del microscopio; en concreto desde que volvimos Sofía y yo de Edimburgo. Pero el 99% de los trabajos relacionados con la tesis está ya finalizado, así que a la espera de que vayan llegando noticias de las revistas, si quiero seguir engordando el CV, necesito más datos; y espero poder rascar algo cuando tenga todas las cifras de las intensidades de mis infecciones. Ayer me quedaban exactamente la mitad de los frotis por mirar: 441 (!); hoy ya son siete menos...
A pesar del frío, combatido como se puede con la estufa de aire caliente; un par de detalles hacen más agradables ahora que antes las horas sentado delante del microscopio. Una es la nueva silla con respaldo que se ve en la imagen y que sustituye a las mortificadoras banquetas de madera; y otra que, al tener ahora Internet en el ordenador del laboratorio, el espectro musical disponible ha aumentando significativamente. Y así echaré las horas hasta que termine con todos los frotis o me rescaten aceptándome en algún postdoc: disimulando con RockFM cuando haya alguien más en el laboratorio o coreando en voz alta las rimas consonantes y obsesivas de Los Punsetes cuando no haya nadie... no sé qué pinta tendré si entra alguien sin que yo me dé cuenta.