Me preguntáis mucho estos días, y es normal, por cómo va la tesis; y en concreto por si sé ya cuándo la voy a defender. Pues os lo cuento por aquí, a ver si me ahorro unas cuantas explicaciones "de pasillo", jeje: la tesis ha estado casi un mes (que ya pudo haber sido una semana, vaya...) en manos de los dos revisores externos. Por fin esta semana he recibido sus dos cartitas, dando fe de que la tesis tiene lo que hay que tener para poder ser defendida, que les ha gustado mucho y demás palabras amables (que siempre se agradecen, pero si sólo hubiesen tardado menos...). A la vista de dichos dos informes, ahora la tesis debería ser aprobada mañana en el Departamento (sin problemas, en principio), y de aquí volar a Rectorado, donde a partir del lunes 24 deberá estar dos semanas depositada, pasar otra evaluación y recibir otra aprobación. Si todo va bien, en torno al 8-9 de julio debería recibir el visto bueno del Rectorado; y entonces por fin, dejando al menos dos semanas de margen, fijar la fecha de la defensa. De modo que estamos hablando de que ésta tendrá lugar a últimos de julio... siempre que nada se líe, claro (y posibilidades hay, por supuesto); entonces ya despedíos, que me voy a septiembre... En fin, que sea cuando Dios quiera.
18/6/13
17/6/13
Escupitajos de cuco
Ahora que hace bueno y todo se ha llenado de "bichos", a nada que uno ande atento se puede encontrar por todas partes pequeñas maravillas. Y es que los pájaros son bonitos y tal; y los herpetos y demás. Pero los invertebrados, que tanto nos hacen sufrir a los que necesitamos ponerle nombre a todo; lo compensan en cambio con unos ciclos vitales asombrosos, que hacen que salir al campo sea la mar de entretenido...
Esta masa de espuma, por ejemplo. Estos días es muy habitual encontrárselas en la hierba y pequeños arbustos de zonas frescas: bordes de arroyos, claros de bosques y cosas así. Alguien las llamó alguna vez "escupitajos de cuco"; así me llegó a mí el nombre, y así os prometí hace ya años que os explicaría de qué iba esto. Evidentemente no es un pájaro el que provoca estas cosas, sino...
... ¡una ninfa de cigarra! De la familia Cercopidae, en concreto, las cigarras espumadoras. Al retirar la espuma que la cubre, asoma el cuerpo del animal; que así protegido de la mirada indiscreta de depredadores que se lo quieran comer y de los achicharradores rayos del sol pasa una infancia despreocupada, absorbiendo la savia de la planta cuando le apetece. La espuma la fabrica mezclando a través de unos tubos especiales aire con sus heces, que como en muchos insectos que se alimentan de savia son mayormente agua.
Una Cercopis intermedia; una de las pocas especies europeas de esta familia. Con ser pocas, son sin embargo muy frecuentes, no siendo difícil verlas aquí y allá. Ahora bien, saltan como demonios; y a una velocidad tal que más que saltar uno diría que se teletransportan, por lo que es difícil acercárseles mucho.
... Y hablando de cigarras, este año todavía no he escuchado nunca a las grandes, a "las de verdad"...
16/6/13
Pentáfilas de Soto
¡Qué solaco hacía ayer en Soto del Real! Lo acusaba la hierba, incluso allí arriba y aún con nieve en la Sierra; y lo acusábamos nosotros, más aún cargando el material de campo de Jaime por la dehesa adelante...
Menos mal que los robles melojos, ya completamente brotados, daban buena sombra al que la quisiera...
... caballos y mulos incluidos.
A la sombra de los melojos la hierba todavía estaba verde; y es de agradecer librarse de la plaga de las espiguillas que se le meten a uno por todo el pie, de las que no hay quien se libre en casi todo el resto de España... Pero claro, la primavera está ya demasiado adelantada, el calor, quieras que no, aprieta, y son pocas las flores que quedan. Los rosales eran de los pocos que estaban llenos de ellas; bien bonitas, por cierto: me gustan mucho más las flores sencillas de cinco pétalos de los rosales silvestres Rosa sp. que las formas cultivadas de flores dobles. Las flores dobles se originan normalmente por mutaciones que transforman estambres u otros antófilos en pétalos, de forma que muchas flores dobles son además estériles.
La reina de los prados Filipendula vulgaris no parece una rosácea; pero lo es: sus flores vistas de cerca no dejan lugar a dudas.
En cambio la hierba turmera Tuberaria guttata, a pesar de lo mucho que se parece superficialmente, con esos cinco pétalos también; es una cistácea: una especie de jara en miniatura.
Y el lino Linum sp. tiene también cinco pétalos, pero no pretende engañar a nadie...
Y cinco... pollos, para terminar. Ya grandecitos y deseando salir a conocer mundo. Jaime acaba esta temporada el trabajo de campo de su tesis; y esta temporada está ya a punto de terminar... tras haberle acompañado estos cinco años pasados, a saber cuánto tardo yo en volver a ver un pollo de estornino....
15/6/13
Mientras tanto, en Madrid...
Mientras yo ando de perico por España adelante, en Madrid los seres de bien se toman con empeño sus tareas; ya sean éstas acabar la tesis o reproducirse...
Y en las cajas nido de la planta 9, una nueva generación de vencejos se abre camino, en este año tan raro en que nos estamos comiendo ahora de golpe todo el calor que faltó los meses anteriores.
Éste es uno de los adultos de la caja anterior; la del despacho de Pepe. Tres polluelos a medio crecer tenía a su cargo, ciegos todavía. A ver si los saca adelante con maña...
14/6/13
Los Cahorros
Apenas a unos kilómetros al SE de Granada capital (al fondo en la foto) está Monachil. El río del mismo nombre, aguas arriba de la localidad, atraviesa las estribaciones occidentales de Sierra Nevada cortando un cañón de gran belleza. En esta área, que se llama "Los Cahorros", pasamos la mañana del lunes.
Desde la zona de aparcamiento el sendero, entre casas con sus huertos, se dirige directo hacia los paredones calizos; que al cerrarse tanto hacen que aumente la humedad del ambiente y que pueda crecer una vegetación muy espesa y agradable. Y llena de nuevo de currucas insolentes, cantando despreocupadas al verme sin redes en la mano...
En un par de tramos, unos puentes colgantes bastante emocionantes permiten salvar el paso del río.
Buena parte de la ruta discurre por el fondo mismo del cañón, por un estrecho sendero que se pega tanto a la roca que, en algunos tramos, como al fondo de la imagen, hay literalmente que pasar gateando si uno no desea caer al Monachil y que la corriente lo arrastre hacia una cascada...
Una vez atravesado el cañón, el valle se abre bastante. Todas las paredes de la zona estaban llenas de vías de escalada; aunque a mí, que estoy más feliz con las manos libres y los pies en el suelo, me interesaban más las plantitas y los bichos.
Una planta en concreto me hizo especial ilusión, la dedalera negra Digitalis obscura (sunset foxglove, su nombre inglés, suena mucho mejor); un endemismo íbero-magrebí de zonas calizas mediterráneas.
Un detalle de las flores de esta belleza. Las dedaleras son uno de los grupos de plantas que me hacen especial ilusión; como los narcisos y otras tantas.
Y esto, más que una belleza, es una curiosidad que hacía tiempo que no veía: una Cuscuta epithymus (creciendo, eso, sobre un Thymus; un tomillo). Esta planta, que ni planta parece ("barbas de raposo" se llama, apropiadamente), es.... bueno; quién mejor que él para contároslo :-)
Llegado cierto punto, el sendero gira, se encarama poco a poco a la ladera y uno recorre el cañón de vuelta al punto de partida; pero por arriba esta vez.
Y fue allí cuando, al agacharnos a fotografiar ni recuerdo qué, acertamos a ver al bichejo de la foto escabulléndose dentro de un tojo, del que a Alberto le costó lo suyo sacarlo. Esta bellísima cría de culebra de herradura Hemorrhois hippocrepis hizo honor a su fama de serpiente agresiva (aunque inofensiva; que ni tiene veneno ni muerde si no se le tocan las narices, como nosotros -mal, muy mal- hicimos con ésta) lanzándonos tarascazos llenos de ira.
En definitiva, un fin de semana largo en el que disfruté enormemente, tanto del campo como de la compañía de Alberto (en la foto.... un poco de postureo, para la galería :-p). Y deseando que estoy salir otra vez; a ver si surge algo mañana...
13/6/13
De cuesta en cuesta
Dejando atrás el desierto, nos fuimos a comer a un sitio bien fresquito; a la Alpujarra almeriense, cerca de Paterna del Río. En 2008 habíamos estado muestreando currucas relativamente cerca, obteniendo resultados muy interesantes; y como éstas no hacían más que cantar desaforadamente se me llevaban los demonios con las ganas de trincarlas y sacarles un poco de sangre, a ver qué bichos encontraba...
Resultaba difícil de creer que, tras pasar la mañana en el lugar con menores precipitaciones de España, estuviésemos ahora en medio de un paisaje casi "gallego"; con castaños, tojos y dedaleras. Escudriñamos cada recodo del arroyuelo de la imagen, aunque con bastante poco éxito, la verdad...
Algo más arriba, a 2000 m snm y a menos de 10 ºC, el puerto de La Ragua recordaba a cualquiera de los del Sistema Central; con su pinar de pino silvestre, piornales y demás.
Pero la sorpresa del viaje estaba esperando justo allí, agazapada bajo unas piedras; donde encontramos, en vez de lagartos verdinegros...
... ¡eslizones ibéricos Chalcides bedriagai! Montones de ellos, además; de todos los tamaños: desde adultos hasta encantadoras crías recién nacidas. Estos lagartos, de piel tan suave que resulta difícil de creer, son uno de los muchos grupos que han desarrollado una forma del cuerpo y hábitos serpentiformes; siendo de cuerpo alargado y patas reducidas. Con todo y con eso, el eslizón ibérico recuerda todavía más a un lagarto que su primo el tridáctilo, de patas apenas visibles.
Al día siguiente, el domingo, la verdad es que no se los dio demasiado bien. Queríamos atacar la sierra de La Alhama en búsqueda de plantas endémicas, pero no fuimos capaces de encontrar ninguna carretera que nos permitiese subir en altura lo suficiente. En cualquier caso, el paisaje bien merecía la pena.
Hicimos paradas aquí y allá, para entretenernos levantando piedras. Más por hacer deporte, casi; pues bichos chulos no es que hubiera demasiados...
Así que, a falta de bichos, plantitas: un romero macho Cistus clusii; una especie de jara de zonas calizas tan escasa en Madrid como frecuente en el sureste peninsular.
Y tras descender de la Sierra por el valle cuasitropical del río Verde, acabamos el domingo sudando la gota gorda en los acantilados de Cerro Gordo, entre Almuñécar y Nerja. A punto estuvimos de despeñarnos aquí más de una vez, bajo un sol de justicia, intentando ver una especie rara de romero; que por descontado no llegamos ni a intuir. Menos mal que las vistas al menos eran bonitas... qué ganas de ir a la playa, jeje :-)
12/6/13
Tabernas
En el interior de la provincia de Almería, aislado por un capricho de sierras y vientos de la humedad que podría aportarle el aire del mar, el cautivador paisaje del desierto de Tabernas se extiende a lo largo de varios kilómetros.
Cautivador en muchos aspectos; el primero y principal por lo distinto que resulta de cualquier otro lugar de España. El azote continuo del viento cargado de partículas y el agua (que, cuando la hay, se mueve con fuerza), moldean los materiales geológicos blandos de la zona dándoles formas llenas de personalidad. Y ojalá tuviese alguien a mi lado en aquel momento que supiese explicarme un poquillo mejor qué estábamos viendo... qué malo es no saber.
Costras de sal cubrían el fondo de los cauces secos; levantándose a veces en forma de pequeños torreones cristalinos.
Y, pese ser un sitio aparentemente tan inhóspito, el desierto bullía de vida. En los suelos calcinados por el sol apenas sí medraban unos cuantos líquenes blancos, confundidos con la propia sal...
... pero en los fondos de las vaguadas, o allí donde alguna surgencia aumentaba la humedad de suelo, todo se cubría de verde. Las plantas del desierto son luchadoras natas, no dispuestas a dejar que nadie les robe el agua que tanto escasea.
El cambrón Lycium intricatum es un ejemplo claro de cómo debe ser una buena planta de zonas áridas: con pocas hojas pequeñas, para aun a costa de crecer despacio perder poca agua por evaporación; y además carnosas y jugosas. Y un buen set de espinas, para amedrentar a cualquiera que se la quiera comer.
Con todo y con eso, herbívoros hay. Y alimentándose de ellos, otros cuantos bichos más.Las lagartijas colirrojas Acanthodactylus erythrurus, propias de zonas arenosas, eran bastante abundantes. Y había también bastante pajarillo de zonas esteparias; pero me quedé sin ver al que habría sido un bimbo muy codiciado: el camachuelo trompetero, ave desertícola por excelencia.
Ya sabréis todos que este desierto ha sido famoso como lugar de rodaje de muchas películas del Oeste. A rebufo de eso hay unos cuantos parquecillos temáticos en la zona, como el de la imagen.
Y, medrando junto a él, apenas unos pocos rodales de una planta muy amenazada en España que íbamos buscando, el romero blanco Rosmarinus eriocalyx; que en Europa sólo aparece en un puñado de localidades almerienses. Un buen regalito de despedida, antes de subir a comer a la montaña. Pero eso ya lo dejamos para mañana...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










