... o de un "sí", más bien: del sí de una tipa de Chicago que se llama ñandú :-S y es mi editora de Global Change Biology; la revista donde envié el primer capítulo de mi tesis después de que me lo rechazaran sin revisar en la primera por flipado. Lleva allí algo más de un mes "under review"; y desde hace dos días está "pending decision". Pendiente de lo que decida Rhea: de si me manda a la mierda ahora o un poquito más tarde. Y yo entrando en la web de la revista a cada rato; restando siete a la hora para imaginarme qué leches estará haciendo en ese momento la tipa, a ver qué hace que no me escribe...
21/11/12
19/11/12
"¿Navalaqué...?"
Navalagamella. En la Sierra Oeste de Madrid; a menos de 50 Km de la capital. Hasta allí nos fuimos unos cuantos becarios sensu lato ayer por la mañana, a dar un paseíllo y disfrutar del sol que nos tuvo en vilo durante la tarde del sábado, porque la previsión de lluvias no hacía más que cambiar a cada rato... El monte aquí representa una zona de transición bastante curiosa, entre el piedemonte de encinar puro y duro del resto de la Sierra hacia el noreste y los alcornocales y pinares de pino piñonero del extremo suroeste de la Comunidad. Pero no veníamos aquí buscando tanto el monte, como el agua...
... y es que en el límite entre el ayuntamiento de Navalagamella y el de Valdemorillo hay multitud de regatos y pequeños ríos, entre los que nos dimos una vuelta breve, pero bien maja. Bichos la verdad es que no vimos muchos; tampoco les prestamos excesiva atención, entretenidos en la charla.
El río Perales, que bajaba un tanto seco, dejando ver bien los grandes bloques de piedra de sus márgenes, es el cauce principal de todos ellos; y a su vera se alzan las ruinas de un par de construcciones que dan nombre a la ruta que estábamos haciendo: la ruta de los molinos.
Aquí veis uno de ellos: un molino de los llamados "de cubo". La acequia de la izquierda lleva el agua represada en algún punto más arriba hacia el sifón o cubo, por el que baja con fuerza, haciendo mover abajo las palas del molino. Podéis ver un gráfico bastante claro de cómo eran estas construcciones aquí.
Una imagen del sifón desde arriba. Se diferencia del pozo de The Ring por la continuación como un pequeño túnel que se ve en el fondo, y por carecer del fantasma cabreado de una niña...
| La tercera prueba, el Salto de Fe... |
18/11/12
16/11/12
Pláta-NO
Si yo fuese concejal del ramo lo tendría meridianamente claro: ¡fuera todos los plátanos! Con los árboles, como con los colores, como con todo, hay para todos los gustos; y a mí los plátanos me caen muy gordos. No sé a qué iluminado se le dio por decir que eran árboles ideales para la ciudad, con la espantosa consecuencia de que los hayan plantado en todas las calles y plazas de España; cuanto más pequeñas mejor. Y mejor, la verdad: cuanto menor es el espacio que se le deja más se hace odiar un plátano: crecerá retorcido, achaparrado y desgarbado (eso cuando directamente no los desmochan, como suelen ordenar hacer los alcaldes más sádicos); levantando el pavimento, arrugándose nada más brotar en primavera por culpa del oídio y manchando, manchando mucho. Porque el plátano es un árbol muy sucio: tirando grandes escamas de corteza de continuo; y llenándolo todo en primavera de sus repulsivas semillas peludas, amago de vilano que no vuela y que solo gusta a las sufridas Messor, que alfombran con ellas la entrada de sus hormigueros para que los niños al aplastarlas pisen en blando... Pero sobre todo el plátano se me hace especialmente cargante ahora en otoño, por sus feas hojas apergaminadas: en vez de tirar las hojas amarillas y aún lisas y tersas, como las de los arces, como las de los chopos, como las de los liquidámbares; las hojas del plátano aguantan en el árbol hasta que se secan: marrones, remuertas, deprimentes... ya sabemos que el otoño está aquí, que los días duran un suspiro y que enseguida pasará de "hacer frío" a "hacer más"; nadie necesita que se lo recuerden a cada rato al mirar por la ventana...
"Plátano". ¿Con qué narices rima plátano? Normal que nadie le haya dedicado un mísero poema... bueno, uno sí: pero por supuesto sin rima; y es una cursilada. Una elegía le dedicaré yo al último plátano sobre la tierra; y ¡quiera Dios que mis ojos vean ese día!
15/11/12
La vida misma....
Recomendación rápida: galería (abierta a colaboraciones) de imágenes de esas notitas de los portales...
14/11/12
El becario en huelga
Hoy no hago huelga. Principalmente porque no me parece que estos parones de un día tengan mayor efecto en las medidas de unos gobiernos más preocupados de los juicios cuantitativos que de los individuos... ¿Para qué entonces, para mostrar que estamos indignados? Creo que es evidente hasta para el más tonto de todos (nombre saliendo de los labios en 3, 2, 1...).
En cualquier caso, por mucho que quisiera yo no tengo de dónde holgar. Pero hay en la Facultad un becario (al menos uno) que sí puede, pues sigue siendo becario, y sí quiere. Pero no le dejan. ¿Por qué no le dejan? No porque su jefe sea un esquirol; su jefe de hecho hoy se ha quedado en su casa. No le dejan, le niegan ese derecho porque en la Universidad nadie controla qué hace el personal investigador; si va al trabajo o no, o a qué horas. Cosas de las profesiones que requieren de un "espíritu libre": que no se le pueden poner puertas a las musas de la Ciencia y, en puridad, estamos de guardia 24/7... (je). Este becario en cualquier caso llamó ayer a Personal, a preguntar qué tenía que hacer para que constase que hoy no pensaba venir y que se le descontase ese día de su magro sueldo.
- Pues... (voz de perplejidad); como siempre: no vengas y ya está.
- Ya, ¿pero ustedes dónde van a tomar nota de que mañana no voy a estar; eso dónde se va a reflejar?
- Ehhhh...... espera, que pregunto...
...Voces risueñas de fondo...
- Mira (tono burlón), que no sabemos; que eso no se apunta en ninguna parte, tú no vayas y ya está.
Bueno, pues eso, un derecho constitucional conculcado; uno más. ¿Dónde va pues a quedar constancia de que hoy en Biológicas al menos un becario ha querido hacer huelga? Me da que en este blog...
13/11/12
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