21/11/11

Otro domingo de pajareo costero

Con nuestras obligaciones democráticas ya más que resueltas, ayer nos fuimos Sofía y yo de vuelta a Musselburgh, para que pudiese ella disfrutar de los bichos que vimos Jaime y yo. No se nos dio muy allá la cosa, ya que la marea estaba muy alta y faltaban muchas de las aves que había la semana pasada. Sin embargo, ella se vino a casa tan contenta, con un puñado de observaciones de especies nuevas. Y yo no me volví de vacío tampoco...

El río Esk, en la imagen, atraviesa Musselburgh y muere en la costa, justo donde comienza el dique por el que pasear viendo pájaros. Desde el propio pueblo se puede disfrutar aquí en el río de cantidad de bichos distintos, a apenas metros de la parada del bus.


Y tras pasear a lo largo de todo el dique, un desvío conduce a una serie de lagunas de agua dulce, acondicionadas con observatorios.
Descubrimos con alegría que a dichas lagunas acuden buena parte de las limícolas de la zona cuando la marea alta les deja sin zonas donde alimentarse: avefrías, archibebes comunes, ostreros, agujas colipintas, correlimos comunes y zarapitos reales se apiñaban aquí para echarse una siesta.

Y, por si alguna vez os habíais preguntado cómo es un patito feo, aquí os dejo con un pollo de cisne vulgar Cygnus olor.

Ya de camino de vuelta al autobús, y cuando no esperaba gran cosa, en un último barrido a la bahía me encontré con un bicho como el de la foto. Un arao común Uria aalge en plumaje de invierno. Mi primer arao, de hecho. Y si no estoy todavía dando botes de alegría es porque el bicho estaba tan, pero tan condenadamente lejos, que apenas sí se le podía distinguir de un alca. Días mejores vendrán, espero...

20/11/11

De nuevo en el NMoS

Este fin de semana es el primero desde que estamos aquí en que ni vamos a algún sitio ni viene nadie de visita, pero no por eso nos aburrimos; ni mucho menos. Ayer por la mañana volvimos a visitar el National Museum of Scotland; no la parte de los animales, sino la de la historia de Escocia. Así que vamos con una selección de fotos de Sofía...

Una estela con runas grabadas, de la época de los pictos. En realidad la muestra incluye objetos desde la época en que por Escocia caminaban los dinosaurios; pero esa parte en concreto ya la habíamos visto :-)
Con vosotros algunas piezas del famosísimo (aquí al menos) ajedrez de la isla de Lewis (en las Hébridas exteriores). La caja que las contenía fue hallada por un granjero en 1831. Dentro había varios sets completos de piezas, tallados en marfil de morsa aparentemente por artesanos vikingos, pueblo que por aquel entonces controlaba la costa escocesa.

Como os podéis imaginar, el museo está lleno de espadas, vasijas y todas esas cosas tan interesantes; pero con todo y con eso resulta tremendamente didáctico, y consigue captar la atención de público de todas las edades... esta maqueta de un trabuquete, que se podía disparar para destruir el muro del castillo, era la mar de entretenida.

La vida en Escocia durante la Edad Moderna era igual de dura que en los periodos anteriores para la gente del campo, y había que conseguir comida donde se pudiera... en esta vitrina había tanto diversos tridentes para pescar salmones como lazos de crin de caballo destinados a capturar frailecillos en sus colonias.

Pero para el que tenía tiempo que perder siempre existía la opción de hacerse unos hoyos: con algunos de los palos de golf y pelotas (de cuero, cosidas, rellenas de plumón) más antiguos que se conservan.

Más curiosidades: una caja de rapé, del club de oficiales de una guarnición militar del S. XIX. En cualquier caso, la oveja más famosa del museo es Dolly, que se conserva disecada en otra vitrina.

Este museo es condenadamente grande: lo suficiente como para que quepa dentro una reproducción a tamaño real (y funcionando) de una bomba a vapor para extraer agua del fondo de las minas de carbón. Tan grande es el museo que ni siquiera lo acabamos de ver. La parte de culturas del mundo (a la que pertenece el gran tótem indio de la imagen) quedará ya para otra ocasión, si es que llega...

18/11/11

¿Qué fue primero...?

El pasado domingo pudisteis verlo por la tele; pero para los que no la veis (vemos), podéis hacerlo hoy aquí, por cortesía de YouTube. Que nunca está de más reírse un rato...

17/11/11

En lo más alto de la ciudad

¿Más fotos de Edimburgo desde lo alto? ¿Pero cuántas cuestas hay en esa ciudad...?” Pues bastantes, la verdad; aunque no demasiado empinadas. Y en pleno centro (sobre otro volcán pretérito, como buen monte escocés que se precie) Castle Rock, la peña coronada por el Castillo de Edimburgo. Allí fui con mi hermano y mi madre el pasado viernes, como colofón a su visita.
Dejando atrás la explanada y los primeros muros de la fortaleza, esta se organiza como un pequeño pueblo, ascendiendo en una breve espiral hasta los edificios señoriales de la cima. Muchas de las casas que jalonan la “calle” principal han sido en tiempos viviendas de servidumbre y guarniciones militares; y aunque hoy algunas todavía son acuartelamientos, la mayoría albergan ahora diversos museos castrenses.


Cada poco hay más plazas con baterías de cañones, preparados para repeler a cualquier atacante.


Aunque algunas piezas de artillería, como esta bombarda llamada Mons Meg (detrás de mi señora madre), ya cumplían en tiempos funciones meramente decorativas. Tras participar en algunos asedios y ser pronto repudiada por lo engorroso de su manejo (era tan pesada que se necesitaban muchos hombres y mucho tiempo para transportarla, y se calentaba tanto con cada disparo que solo podía ser usada unas pocas veces al día), esta bombarda pasó a utilizarse solo para salvas honoríficas, hasta que en un acto oficial reventó, momento en el que decidieron que mejor no tocarla más.


Y si esto fuese un cómic, la siguiente imagen probablemente sería la de la bombarda disparando y volatilizando a la mujer que parece que busca petróleo dentro...

... pero como no lo es, pues vaya una imagen de otro de los rincones más fotografiados del castillo: el del pequeño cementerio de mascotas (mayormente perros) de diversos cuerpos del ejército británico.


Y arriba de todo, como dije, el patio de armas, delimitado por la capilla y las diversas estancias palaciegas, incluyendo un pequeño museo con los Honores de Escocia y la archifamosa piedra (del destino). En cualquier caso, se notaba que los reyes escoceses preferían pasar aquí arriba, a merced del viento y la niebla, el menor tiempo posible; ya que el estilo en general de edificios y decoración es como poco austero en comparación con el Palacio de Holyroodhouse.



Pues nada, otro must see que tachamos de la lista. A ver qué cae este fin de semana...

16/11/11

Periodos electorales varios

Hoy se termina el plazo para que los españoles residentes en el extranjero podamos remitir nuestro voto para las elecciones de este domingo. Sofía y yo ya lo hemos hecho, aunque no nos ha sobrado nada de tiempo: las papeletas nos llegaron el jueves pasado y el viernes fuimos a la oficina de correos; donde el bengalí de la ventanilla, tan simpático como entrometido, nos preguntó risueño y sin rodeos que quién creíamos que iba a ganar y a quién pensábamos votar... En fin; ya está hecho. Ahora quiera Dios que el domingo de las urnas salgan los mejores, que falta nos hace...
Pero otras son las elecciones también en marcha que me tocan más de cerca, porque además espero presentarme como candidato: son las de representantes en el Consejo de Departamento, que se celebrarán el 2 de diciembre. Los estudiantes de tercer ciclo creo que nos las apañaremos para cubrir con candidatos las ocho plazas de que disponemos, pero no está muy claro que se vayan a cubrir las catorce de estudiantes de segundo ciclo. Así que, si me estáis leyendo (por ejemplo tú, seguidora de este blog de la que no tengo el correo :-p), no sé a qué esperáis para presentar vuestras candidaturas... El plazo acaba el lunes que viene; para más información podéis escribirme a mí o a cualquier otro de los becarios.

15/11/11

Musselburgh: fotos de Jaime

Gracias a la diligencia de este chico, como os prometí ayer puedo ahora subir unas cuantas fotos suyas, donde se notan demasiado bien las diferencias de aparato, pulso y mimo de cada uno...

Nos llamó mucho la atención la cantidad de carritos de la compra varados en la costa: ocho en la foto, asomando más o menos del agua; y muchos más que había... No se nos ocurre otra explicación que la de que periódicamente alguna riada catastrófica barre el cercano parking del LIDL que vimos desde el autobús... pobres, ni con la venta de plátanos deben de ganar para repuestos.
Empecemos ya a dejar que se luzca Jaime: una gaviota reidora Larus ridibundus, inmortalizada ya para siempre en pleno vuelo. Un detalle curioso: en inglés la gaviota cabecinegra se llama, atendiendo al plumaje de verano, black-headed gull; a pesar de que la cabeza no la tengan de color negro, sino más bien chocolate. La gaviota cabecinegra Larus melanocephalus (a la que aquí llaman Mediterranean gull) sí la tiene negra-negra; pero claro, en Gran Bretaña es una especie muchísimo más escasa que la otra... el domingo vimos una también, por cierto.


Creo que fue en alguno de los libros de Durrell en los que vi al ostrero euroasiático Haematopus ostralegus metafóricamente descrito como “un clérigo con nariz de payaso”; no me acuerdo muy bien. Este es un joven del año, con el pico de punta oscura y comparativamente algo corto. En verano pierden el “alzacuellos” blanco, pero pico y patas se vuelven de un color rojizo mucho más intenso.


Más ostreros, en vuelo ahora. Pocas especies habrá tan fáciles de identificar... por no hablar de la bulla que montan de continuo. En España, donde es frecuente en invierno, crían también algunas parejas, en islotes rocosos de la costa cantábrica.

Más limícolas: un precioso zarapito real Numenius arquata. Con los cambios de marea las aves se mueven entre las zonas de alimentación y las de reposo, de forma que estando en el mismo sitio uno puede tanto hincharse a ver bichos como volverse de vacío... no sé si el domingo tuvimos mejor o peor fortuna, pero a ver si la próxima vez nos coincide ver las aves buceadoras más cerca de la orilla.

Una curiosidad: no es extremadamente raro encontrarse cornejas negras Corvus corone que, como la de la foto, tienen el centro de las rémiges de color blanco. Esto, que he visto también en algunas cornejas cenicientas Corvus cornix, aparentemente no se debe a factores genéticos, sino a deficiencias nutricionales durante el crecimiento de las plumas.

Una aguja colipinta Limosa lapponica, adorable, en una imagen que parece hecha en blanco y negro...

Un par de hembras de porrón osculado Bucephala clangula, un pato común por estas latitudes que en invierno apenas se deja caer por la Península. ¿Adivináis por qué en inglés se llama goldeneye?

Y este soy yo, en blanco y negro de verdad, que mejoro bastante... así de guapo me ven pues los animales nocturnos :-)

14/11/11

Musselburgh

Tecleo con el hombro derecho todavía inflamado y, pese al dolor, contento, ya que por fin se justifican los dos Kg. de exceso de equipaje: echaba muchísimo de menos cargar con el telescopio... Sofía bajó a Madrid a una boda este fin de semana; pero no me quedé solo, porque vino Jaime desde St. Andrews. Y ayer nos fuimos de pajareo.

¿Reconocéis al fondo la mole de Arthur’s Seat, y Calton Hill a su derecha? Al este de la ciudad de Edimburgo, cómodamente accesible en bus urbano, se encuentra la villa de Musselburgh; y allí un paseo a lo largo de la costa permite disfrutar con total comodidad de las ave marinas del firth of Forth. Espero en breve disponer de fotos de Jaime de mayor calidad que las mías, pero entremedias no podía dejar de deciros que...

¡Tenemos una especie más en el bote! :-D Y nada fea, además: el pato havelda Clangula hyemalis; varios, buceando tranquilamente buscándose su sustento.


Compartiendo espacio con otra especie igualmente bonita: el negrón especulado Melanitta fusca. Y con porrones osculados, éideres, colimbos chicos, zampullines cuellirrojos, limícolas de todas clases, bisbitas costeros... una lista normal para las costas escocesas, pero que en España solo cabe esperar de lugares como Santoña, y además en días especialmente fructíferos (que los hemos tenido, por cierto).

En cualquier caso hay muchas especies que según la información de que disponíamos sobre el sitio se nos quedaron en el tintero; así que, aunque ya no sea con Jaime, me temo que a no mucho más tardar habrá que volver...