A los pies del monte muere la Royal Mile, la calle que conecta el castillo de Edimburgo con el Palacio Real de Holyrood, residencia oficial de la familia real británica cuando están en Escocia.
Y se encuentra también el recientemente inaugurado Parlamento Escocés, diseñado por el arquitecto catalán Enric Miralles. Como os he dicho, en días como ayer el monte está tomado por todo tipo de gente, empeñados muchos de ellos (como yo) en hacer cumbre. Y viendo las rocas que había y lo fuerte que soplaba el viento, me sorprende que no se despeñe alguien a diario... tanto mejor, vaya.
Edimburgo no es Madrid, claro; pero tampoco es Lund. Y la verdad, de momento, no estamos pasándolo nada mal...
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