31/7/14

Mi tesis...

... yo la recuerdo más o menos así, ¿no?

Pero no me despertéis de mis ensoñaciones si me equivoco; ¡piedad, con un pobre viejo...!

29/7/14

Cine de verano

Llevaba sin ir al cine ya cerca de dos años (El Hobbit I), y la verdad no lo echaba nada de menos: ni por el precio ni por la necesidad de ver alguna película determinada antes de que fuese accesible por otras vías, pues últimamente la verdad es que apenas sí veo alguna. Pero el domingo por la tarde sí que fui, y realmente lo disfruté bastante: no porque fuese invitado (que también) o porque la película fuese excepcional (se me ocurren varios momentos memorables, ocho tal vez, pero pocos más...), sino principalmente porque fue mi primera experiencia en un cine de verano, y la verdad es que estar e unas sillas con la pantalla al aire libre le da un encanto especial al asunto. También porque no era un cine de verano cualquiera, sino el macrocine montado por Callao City Lights en el Cuartel del Conde Duque: pantalla enorme y sonido atronador, en un entorno la mar de atractivo. Y todos los viernes, películas musicales con los fragmentos de las canciones para interpretar en karaoke... Me lo pasé bastante bien, por cierto, así que os dejo con esta sugerencia para acabar con una sonrisa cualquiera de los laaargos días de verano en Madrid. Con la sugerencia y con el vídeo promocional, para que veáis cómo es (je, ¡ni que cobrara por hacerles publicidad...!):

27/7/14

¿Observar sin modificar?

Una discusión clásica en Filosofía de la Ciencia (una disciplina que, por otra parte, me da un puntito de pereza) es hasta qué punto el investigador interfiere inevitablemente con el sujeto investigado, modificándolo y, por ende, extrayendo conclusiones distintas de las que obtendría de un hipotético sujeto investigado no modificado... Estos días, de una discusión un tanto etérea sobre ciencia y conservación de un foro que leo, pude extraer sin embargo una noticia curiosa sobre un artículo publicado hace poco en Behavioral Ecology que os comento ahora: en Sudáfrica, un grupo de investigación lleva años trabajando con una población de monos de cuello blanco Cercopithecus albogularis, que al estar ya habituados a la presencia humana se comportan delante de ellos de forma "natural". La vida de estos monos trascurre entre dos aguas: entre el estrés de tener que buscar comida y el de no acabar ellos en la boca de alguien, ya sean sus depredadores felinos cuando bajan a comer al suelo, o águilas cuando se exponen demasiado en las ramas. Estudios anteriores de este grupo apuntaban a que estos monos realmente sólo se preocupaban por los ataques aéreos y evitaban así las zonas altas de los árboles, pero que sin embargo pasaban el tiempo por igual en las ramas medias y en el suelo. Sin embargo, había algo que se les escapó entonces a los investigadores, y fue que ellos estaban allí investigando. El estudio que os comento ahora hizo una cosa bien sencilla: colocar cubos con cacahuetes a distintas alturas (entre el suelo y las puntas de los árboles) a disposición de dos grupos de monos: uno el de siempre, el habituado, y otro de monos sin contacto frecuente con el hombre. Y después, simplemente, contaron cuántos cacahuetes quedaban, para saber dónde pasaban los monos más tiempo. Los cubos a mediana altura representaban una especie de nivel "control" de alimentación. Los cubos situados en lo más alto de los árboles estaban prácticamente intactos en ambas poblaciones, reflejo del miedo de los monos a que un águila se los lleve de paseo. Pero los cubos situados a ras de suelo... en la población habituada estaban vacíos (como era de esperar, según lo que se sabía), y en la no habituada llenos. Vaya, algo pasa aquí pues. ¿El qué? Una cosa tan sencilla como que los monos habituados, que tontos no son, se daban cuenta de que cuando los humanos andaban por allí los leopardos y demás felinos con aviesas intenciones salían por patas, cosa de la que no estaban al tanto sus colegas sin "servicio de guardaespaldas"... Como os contaba arriba, las discusiones filosóficas en torno a estos temas me hacen bostezar bastante, pero eso no es óbice para que no disfrute como un enano con historias como ésta.

26/7/14

Cultura dominical entre semana

 Entre los candidatos convocados a entrevistarse para las becas del MAGRAMA estaba mi amiga Tania, que tuvo su entrevista el jueves; cosa que me vino muy bien para poder verla y echar un rato juntos, que Oviedo pilla algo a desmano. Finalizada la misma, y como todavía quedaba tiempo antes de su tren de regreso, echamos un rato visitando la muestra de fotografías de Cartier-Bresson expuesta este verano en la Fundación Mapfre; una de las salas de exposiciones donde mi hermano y yo solemos echar las mañanas de domingo haciendo cola...
La exposición... bueno, un poco de todo. Las obras de este hombre, activo como fotógrafo a lo largo de prácticamente todo el S. XX, beben de y reflejan diversas corrientes artísticas y políticas de izquierdas. Algunas cosas me gustaron mucho, y muchas me parecieron pequeños mocos; o tal vez fuera sólo por culpa de los enrevesados y muy sesudos y profundos textos que las acompañaban.

De aquí...
Me gustaron por ejemplo mucho las composiciones geométricas de masas de gente; ésta de arriba la que más.

... y de aquí
Pero mis fotos favoritas fueron sin duda las de la serie de la coronación de Jorge VI, publicadas en un periódico comunista francés. Como documento de un hecho histórico eran fotografías ciertamente curiosas, pues de la coronación en sí no se veía ni una imagen, sino que todo el reportaje se centraba en el púbico asistente, agolpado en las calles de Londres. Os preguntaréis igual que yo qué demonios hacen todos los de la foto de arriba: pues están vendo el cortejo real que pasa por detrás de ellos... valiéndose de espejos para ver por encima de la gente. El texto de la exposición incidía aquí en la ironía que buscaba el reportaje, con todos los súbditos dando la espalda a su señor... yo me quedé pasmado sin más ante el ingenio de la gente, pues semejante solución no creo que se me hubiese ocurrido nunca. Con lo fácil que es ver estas cosas por la tele...

25/7/14

Las siete y veintisiete...

Así. Así le puse fin a la tesis, hace justo hoy un año, nada más llegar con mi familia al Algarve, con el horrible tren del día anterior todavía en la cabeza. Desde entonces hasta ahora ya sabéis, y os estoy contando estos días, a qué me dedico: a echar solicitudes a diversas ofertas postdoctorales, y entremedias (como con las lagartijas de Álex o los flecos de las tesis de Joaquín y Sofía) a meterle mano a todos los proyectos necesitados de ello que hay por la planta nueve, a cambio de coautorías de artículos que meter en el CV. Esta semana, a mayores de la entrevista, me he dedicado en cuerpo y alma a sexar molecularmente 199 petirrojos. En condiciones bastante precarias: con calor y con averías de agua que nos han dejado mucho tiempo sin suministro. Con los vencejos gritones en el cielo, pues parece que no se habían marchado del todo. Entrando a las ocho y saliendo a horas cercanas a la que dice la canción...

¡Por suerte las penas, con Spotify y la radio, son menos!

24/7/14

Entrevistas (y II)

Bien podíais suponer ayer que, si le había puesto un uno al nombre de la entrada, es que hoy podría tener algo más que contar... Efectivamente la siguiente entrevista estaba a la vuelta de la esquina: ayer mismo fue. La pena es que no era nada postdoctoral, sino algo que, ¡ay!, se aleja ya bastante de la investigación y el mundillo universitario; pero es bueno saber de todo, y además de algo hay que comer. El Ministerio de Agricultura convoca de vez en cuando becas de seis meses de formación práctica (vamos, para ser becarios-becarios, de los de "haz esto, haz lo otro") dentro de diversos departamentos, y en la última que se convocó dentro de la Dirección General de Sanidad de la Producción Agraria pasé el corte de CV para hacer la entrevista... al igual que ciento y pico personas más, para tres plazas. Y eso, que ayer fue. La pareja que me entrevistó eran muy majos, pero la verdad es que no entendí muy bien el objeto de la entrevista: básicamente me recordaron para qué era la beca y repasamos un poco juntos los puntos de mi CV. Imagino que darán a todo el mundo la máxima puntuación en la entrevista (que sólo cuenta 1/5 de la valoración global, el resto es el CV), y que servirá más bien para sacarse de en medio a cualquier inadaptado social o gente que claramente no quiere hacer el trabajo que se les va a pedir. Lo suyo supongo sería, siendo tres plazas, que la entrevista puntuase más y que llamasen sólo a los... qué sé yo, diez mejor situados por CV, y no hacer a tantísima gente gastarse los cuartos en ir a Madrid desde no se sabe dónde para nada... si me cogen lo propondré, para la próxima. Dudo mucho que eso suceda en cualquier caso, porque los perfiles que buscan están más bien orientados al campo de la veterinaria y tecnología de los alimentos... debería haberles hablado de mi año en Lugo, jeje; igual ayudaba. Ya os contaré...

23/7/14

Entrevistas (I)

59. 59 ofertas postdoctorales o similares que llevo echadas desde que defendí la tesis en septiembre, ordenadas según han ido llegando; cada una en su carpeta con su documentación correspondiente. Como veis, o intuis por los nombres de las mismas, hay un poco de todo: tanto de temas como de destinos. Y nada, a estas alturas sigo esperando que el correo alguna vez traiga un "sí" en vez de un no... No es por echarme flores, pero el año pasado a estas alturas contaba con estar ya currando, claro. Y, en cualquier caso, podría no estar currando, ok, que la cosa esta muy mal; pero al menos contaba con haber hecho algunas entrevistas. Porque de una mi CV es el que es, guste más o menos al potencial interesado, pero luego en persona ya puedo venderme mejor. Y de otra, porque si no me llaman de ninguna parte, si en ninguna de las ofertas estoy entre los... cinco, o diez mejores, si me apuráis; entonces ¿qué cantidad de gente mejor que yo anda por el mundo adelante, bloqueando todas las ofertas que me interesan? Mejor no pensarlo mucho.
Entrevistas de momento he hecho una, hace cerca de mes y medio, para una oferta para la que había quedado entre los ¡tres! mejores candidatos. Entre los tres: qué bien... y qué miedo, porque de todas las ofertas echadas ésa era probablemente de las que menos me atraía, por destino y por temática. Un rato de charla por Skype con los simpáticos entrevistadores, y a esperar la respuesta, respuesta que llego un par de días más tarde y que no desentonó con la de las ofertas anteriores... Bueno, seguro que la siguiente entrevista está a la vuelta de la esquina. Ya os iré contando...