25/7/14

Las siete y veintisiete...

Así. Así le puse fin a la tesis, hace justo hoy un año, nada más llegar con mi familia al Algarve, con el horrible tren del día anterior todavía en la cabeza. Desde entonces hasta ahora ya sabéis, y os estoy contando estos días, a qué me dedico: a echar solicitudes a diversas ofertas postdoctorales, y entremedias (como con las lagartijas de Álex o los flecos de las tesis de Joaquín y Sofía) a meterle mano a todos los proyectos necesitados de ello que hay por la planta nueve, a cambio de coautorías de artículos que meter en el CV. Esta semana, a mayores de la entrevista, me he dedicado en cuerpo y alma a sexar molecularmente 199 petirrojos. En condiciones bastante precarias: con calor y con averías de agua que nos han dejado mucho tiempo sin suministro. Con los vencejos gritones en el cielo, pues parece que no se habían marchado del todo. Entrando a las ocho y saliendo a horas cercanas a la que dice la canción...

¡Por suerte las penas, con Spotify y la radio, son menos!

24/7/14

Entrevistas (y II)

Bien podíais suponer ayer que, si le había puesto un uno al nombre de la entrada, es que hoy podría tener algo más que contar... Efectivamente la siguiente entrevista estaba a la vuelta de la esquina: ayer mismo fue. La pena es que no era nada postdoctoral, sino algo que, ¡ay!, se aleja ya bastante de la investigación y el mundillo universitario; pero es bueno saber de todo, y además de algo hay que comer. El Ministerio de Agricultura convoca de vez en cuando becas de seis meses de formación práctica (vamos, para ser becarios-becarios, de los de "haz esto, haz lo otro") dentro de diversos departamentos, y en la última que se convocó dentro de la Dirección General de Sanidad de la Producción Agraria pasé el corte de CV para hacer la entrevista... al igual que ciento y pico personas más, para tres plazas. Y eso, que ayer fue. La pareja que me entrevistó eran muy majos, pero la verdad es que no entendí muy bien el objeto de la entrevista: básicamente me recordaron para qué era la beca y repasamos un poco juntos los puntos de mi CV. Imagino que darán a todo el mundo la máxima puntuación en la entrevista (que sólo cuenta 1/5 de la valoración global, el resto es el CV), y que servirá más bien para sacarse de en medio a cualquier inadaptado social o gente que claramente no quiere hacer el trabajo que se les va a pedir. Lo suyo supongo sería, siendo tres plazas, que la entrevista puntuase más y que llamasen sólo a los... qué sé yo, diez mejor situados por CV, y no hacer a tantísima gente gastarse los cuartos en ir a Madrid desde no se sabe dónde para nada... si me cogen lo propondré, para la próxima. Dudo mucho que eso suceda en cualquier caso, porque los perfiles que buscan están más bien orientados al campo de la veterinaria y tecnología de los alimentos... debería haberles hablado de mi año en Lugo, jeje; igual ayudaba. Ya os contaré...

23/7/14

Entrevistas (I)

59. 59 ofertas postdoctorales o similares que llevo echadas desde que defendí la tesis en septiembre, ordenadas según han ido llegando; cada una en su carpeta con su documentación correspondiente. Como veis, o intuis por los nombres de las mismas, hay un poco de todo: tanto de temas como de destinos. Y nada, a estas alturas sigo esperando que el correo alguna vez traiga un "sí" en vez de un no... No es por echarme flores, pero el año pasado a estas alturas contaba con estar ya currando, claro. Y, en cualquier caso, podría no estar currando, ok, que la cosa esta muy mal; pero al menos contaba con haber hecho algunas entrevistas. Porque de una mi CV es el que es, guste más o menos al potencial interesado, pero luego en persona ya puedo venderme mejor. Y de otra, porque si no me llaman de ninguna parte, si en ninguna de las ofertas estoy entre los... cinco, o diez mejores, si me apuráis; entonces ¿qué cantidad de gente mejor que yo anda por el mundo adelante, bloqueando todas las ofertas que me interesan? Mejor no pensarlo mucho.
Entrevistas de momento he hecho una, hace cerca de mes y medio, para una oferta para la que había quedado entre los ¡tres! mejores candidatos. Entre los tres: qué bien... y qué miedo, porque de todas las ofertas echadas ésa era probablemente de las que menos me atraía, por destino y por temática. Un rato de charla por Skype con los simpáticos entrevistadores, y a esperar la respuesta, respuesta que llego un par de días más tarde y que no desentonó con la de las ofertas anteriores... Bueno, seguro que la siguiente entrevista está a la vuelta de la esquina. Ya os iré contando...

20/7/14

Vencejos y gaviones

El día se ha levantado hoy muy pintón, con el cielo despejado y lozano. Sin embargo y pese a la hora, hace relativamente fresco. Y es que ayer estuvo muy feo, y tendremos que remontar esta semana que entra: un día de muchas nubes, viento y alguna llovizna casi imperceptible. El efecto más notable de este bache meteorológico es el de que ha barrido casi por completo los vencejos del cielo de Madrid, mal que me pese. En época de cría, cuando vienen varios días malos, los vencejos pueden marcharse buscando el sol mientras dura el mal tiempo; e incluso si tienen pollos estos entran en un estado letárgico y aguantan sin comer hasta que vuelven sus padres. Pero a estas alturas del partido, yo creo que ya no vuelven...: el 18 de julio de 2014 se marcharon los vencejos de Madrid, pues. Quedan, quedan algunos: parejas algo retrasadas en la cría de sus pollos, y pájaros más norteños que se dejarán ver en migración hacia el sur durante un par de meses más. Pero los grandes bandos gritones, ésos, no volverán... hasta el año que viene. 
Hasta octubre se dejarán ver al menos sus hermanos los vencejos pálidos, mucho más escasos y discretos: dando vueltas entre los edificios de Cuatro Caminos, metiéndose a toda prisa en su nido bajo algún alero de La Latina o descendiendo a robarle un sorbo al Manzanares. Y ahí espero verlos cuando vuelvan las gaviotas a Madrid, que no deberían tardar ya. Ayer de hecho eché más en falta a las gaviotas que a los vencejos... a los vencejos que les den, ¡que se marchen a África, a vivir en un verano perpetuo, dejando el cielo huérfano de vida! Que se vayan con viento fresco; con el viento que ayer se los llevó de Madrid. Yo lo que tengo ganas de ver ahora es un gavión...

19/7/14

Heridos de muerte

Así de lozanos están los dos geranios del balcón, y sin embargo ambos tienen los días contados: la mariposa del geranio ya los ha detectado, y sus orugas se abren paso a mordiscos por el interior de los tallos de ambos, a salvo de cualquier insecticida que se le eche a la planta, delatándose por el reguerillo de heces que dejan tras de sí sobre las hojas cuando salen para ir de una rama a otra. Es triste... ambos están así de hermosotes, y así seguirán unos días, su canto del cisne particular. Y luego, prácticamente de la noche a la mañana, comenzarán a perder hojas y a caerse a pedazos, y se quedarán en nada. Como los del año pasado. Deberíamos dejar de poner geranios; al menos nos ahorraríamos el disgusto...

17/7/14

ConjuRando temoRes

Bueno, pues por fin me he decidido a perderle el miedo a la mueRte... Ahora que con la tesis terminada dejo de tener tanto agobio, puedo dedicarme a volver a ir a cursos especializados de formación, y justo antes de empezar el de Doñana me meteré entre pecho y espalda uno de R, que ya iba siendo hora. Tras escribir la entrada que enlazo arriba, descubrí que podía hacer los mismos análisis con R... pero implementado a través de otro programa con ventanitas, cosa que me salvó la vida por aquel entonces. Pero zambullirse en el maR es ya algo inevitable, pues apenas queda nadie a mi alrededor que todavía se resista al canto de las sirenas: R se está convirtiendo cada vez más en el estándar con que se escribe la Ciencia. Y no me refiero sólo a la estadística, no: R pudo empezar siendo una forma gratuita e imaginativa de realizar análisis cada vez más complejos, pero la versatilidad de esta plataforma de programación hace que sirva para prácticamente todo: R es una herramienta filogenética de primer orden, el mejor programa de SIG, la mejor herramienta de creación y edición de gráficos... el límite sólo lo pone la imaginación y aptitudes del desarrollador del paquete -gratuito- de turno (un doctorando o postdoc cualquiera apasionado de la informática, las más de las veces). En fin, convencido ya me veis que estoy. A ver en septiembre con qué pie empiezo...

15/7/14

Dos meses

Dos meses. Eso es lo que dura para mí el verano: los dos meses que dejan en medio al solsticio con el que empieza oficialmente para todos vosotros. Los dos meses en que las noches se acortan lo suficiente como para no tener que encender en Madrid ni la lamparita de la mesilla al sonar el despertador, ni la del salón a la hora de cenar. No hay olas de calor que valgan; el verano dura lo que duran los días interminables: dos meses. Dos meses en los que la migración está relativamente parada. Relativamente sólo, pues en s'Albufera me llené ya de pena al ver el primer zarapito trinador del postnupcial. Igual que me desasosiega un tanto ver ya moverse en bandadas nerviosas a aviones, vencejos y abejarucos por los costados de la Facultad. Dos meses. Cada vez me rinde menos el verano...