2/9/14

Cien años sin Martha

Se sabe más o menos la fecha en que desaparecieron la mayor parte de las especies extintas recientemente... pero ya saber el día exacto es un poco más difícil. Se puede, sin embargo, si coincide que el último ejemplar de la especie lleva ya años viviendo en un zoo, olvidado ya todo recuerdo de sus congéneres silvestres. Y ayer en el mundillo ornitológico recordamos que se cumplían cien años de la muerte de Martha, un animal ciertamente icónico: la última paloma migratoria, en tiempos posiblemente el ave más abundante del mundo. El artículo que enlazo está imbuido del tono "autoinculpatorio" que tanto deploro, pero en este caso concreto es difícil evitarlo. A ver si no se nos acaban yendo también nuestras palomas migratorias: las tórtolas europeas; a ver...

1/9/14

Un domingo por los aires

 Por los aires, pero ni en avión ni en globo: sino en el teleférico de la Casa de Campo: un antojo repentino de mi hermano, que nunca había subido (yo sí, en las excursiones de chaval a Madrid) mientras íbamos paseando por el Parque del Oeste. Tan repentino fue que no llevaba la cámara a mano, así que ya lo siento, pero tiro de móvil.

 Cada una de las cabinas, de hasta seis personas, tiene su número. Y como vienen desordenadas se me ocurrió que una ocupación bastante absurda podría ser ponerse en alguno de los parques sobre los que pasan los cables con unos cartones del bingo, e ir tachando números en función del de la cabina que pase... si alguno lo hacéis, agradeceré mucho que me lo hagáis saber.

 El recorrido pasa lo suficientemente lejos de las principales vistas de Madrid como para que los edificios más representativos apenas destaquen entre los árboles si uno no sabe de antemano cuáles son. Pasa uno en cambio sobre mucho parque y algunos edificios, sobre los que sería curioso imaginar el resultado de que se cayese una de las cabinas. Pasa incluso bastante cerca de la fachada de alguna torre de pisos, y me imaginé que si allí viviese mi tía, en vez de donde lo hace en Orense, frente a la estación como nosotros; seguro que de pequeño me habría pasado las horas muertas a su cuidado en su casa viendo pasar el teleférico, en vez de los trenes...

 Lo que más me gustó, ya veis qué tontería, fue ver desde arriba el vivero municipal de la Casa de Campo, zona de acceso restringido donde se producen plantas para los jardines de la ciudad. Parecía estar todo la mar de bien cuidado...

La Casa de Campo: el teleférico es realmente la mejor manera de darse cuenta de lo extenso que es esta mezcla de encinar y pinar que, justo a las puertas de la ciudad, la frena y desvía por el norte y el sur. Una zona (yo no la llamaría "parque": aunque esté más manejada que un monte de verdad, esa palabra como que no le pega) que tengo la mar de inexplorada a resultas de su mala fama, pero donde seguro que hay sitio para todo, también lo bueno.

Y otro agosto que se nos fue...

31/8/14

Las cosas del pantano

 Del pantano... de San Juan, en el extremo oeste de la Comunidad. Ayer fuimos Vero y yo a pasar el día allí, a orillas del Alberche. Por la mañana recorrimos la ruta del Yelmo, cuyo nombre le viene dado por el gigantesco domo granítico que se puede ver al recorrerla (y en la foto, claro); una senda por la que sólo habíamos ido una vez hace más de seis años, con grandes resultados naturalísticos que no esperábamos emular dado lo complicadas que se ponen las cosas en agosto. Con todo y con eso, sí que estaba el ambiente un pelín demasiado seco y parado...

 Este embalse es el único en Madrid donde se autoriza un uso recreativo de sus aguas. La población de Pelayos de la Presa, asomada a sus aguas y que se intuye al fondo, cuenta así con recursos más típicos de zonas de costa, como marinas y cosas así. Y toda una red de pistas y sederos permite acceder a buena parte de sus orillas, donde el agua al descender en verano hace accesibles numerosas playas...

 ... playas de las que disfrutamos después de comer. ¿El último baño de 2014? Ojalá que no, pero por si acaso traté de exprimir la tarde como si lo fuera.

 Por la mañana, buena parte de la actividad se concentraba allá donde los remansos y arroyuelos que mueren en el embalse creaban unas cuantas pozas abrigadas por los sauces: allí bajaban a beber todo tipo de aves, tanto residentes como migradoras; y donde las lagartijas recién nacidas engordaban por docenas antes del otoño cebándose en los insectos atraídos por el agua.. Ya por encima del dosel forestal, sólo las rapaces se hacían notar: mucho buitre, un par de imperiales muy cantarinas, una culebrera y mucha calzada, una de las cuales disfrutó de las "caricias" propinadas por una pareja de alcotanes, que salidos de la nada se echaron vociferando sobre ella, supongo que cuando inadvertidamente pasó sobre su nido.

De todas maneras, esta zona destaca en Madrid por su comunidad vegetal, al ser la única donde la combinación de calor y humedad permite que aparezcan plantas mucho más frecuentes cuanto más al SO peninsular. Los propios bosques de pino piñonero que cubren la zona, por ejemplo, y los madroños, la jara cervuna, el alcornoque, el acebuche o la cebolla albarrana Urginea maritima, como la de la foto; de las pocas cosas que tenía alguna flor a estas alturas.

Y para despedir la entrada con garbo, una foto de la conductora y cómplice de la jornada.

28/8/14

Dos descubrimientos de estos días

... dos de esas cosas que uno aprende, tras las que puede irse a la cama tranquilo:
  • El regalo de cumpleaños de Tania, un libro, ha sido el primero con el que entro en contacto de la larguísima serie de títulos de Terry Pratchett. Lo primero para lo que me ha servido es para darme cuenta de que... Terry Pratchett es el nombre del autor. Siempre había creído que era el nombre del protagonista, tipo Harry Potter, y que todos formaban una especie de saga escrita, y no sé muy bien por qué pensaba eso, allá por el S. XIX o así...
  • Tras ver la cara de extrañeza de Álex al oírme pronunciar "xenofobia", estuve indagando un poco: resulta que, como nos habían enseñado en clase de Lengua Española cuando dimos fonética, la equis se pronuncia dentro de palabra como 'ks', eksamen, hasta ahí todo bien. Pero, y ahí viene lo malo, al contrario de lo que nos habían explicado en clase de Lengua Española y de lo que yo daba por hecho, por haberlo pronunciado siempre así, la equis al principio de palabra resulta que ¡se pronuncia 's', y no 'sh'! ¡Es silófono y no shilófono! Supongo que será por influencia del gallego, pero me parece fatal que me hayan tenido engañado todos estos años...

27/8/14

"Hacer la PCR"

Hace hoy una semana que empecé a correr, y de momento ahí vamos tirando: descubriendo una gama de dolores hasta la fecha desconocidos para el ser humano, pero con todo y con eso echando minutos, tres días sí y uno de descanso... Tras estrenarme como os dije camino de la Facultad, cambié al día siguiente al sitio al que he ido las veces posteriores: a la pista del Canal que os comentaba. Correr sobre goma es bastante más agradable, y además con la de gente curiosa que hay (dará para más entradas sin duda) realmente uno no se aburre de dar (pocas) vueltas. Cada 100 m hay un hito marcando la distancia, hasta sumar los 1.200 que tiene la vuelta entera; y los que planificaron el complejo, no sé si a propósito o por casualidad, tuvieron el acierto de no poner el hito "0" en ninguna de las puertas del recinto, de modo que cuando uno empieza a correr siempre el primer hito que ve marca una distancia mayor de 100 m, y eso, creáis que no, anima. Y además he encontrado la motivación para ir superándome a lo largo del tiempo (ya no concreto si semanas o meses): 1.200 m, el famoso número 12 que tan de cabeza me trae a veces. Pues bien, si alguna vez consigo dar 8 vueltas, ya tendré el 12x8=96 pocillos de 100 metros. Algún día conseguiré, del tirón, hacer la PCR...

25/8/14

Panorámicas de La Mancha húmeda

 El pasado sábado Javi y yo nos acercamos a dar una vuelta por las lagunas habituales de La Mancha húmeda, a ver cómo de movido estaba el paso postnupcial de limícolas sobre todo. Nada más llegar al Longar, en Lillo, vimos que de "húmeda" La Mancha iba a tener más bien poco... a pesar de eso unas cuantas gangas ibéricas Pterocles alchata reposaban en el vaso seco junto a un montón de palomas. Para empezar el día no estaba mal.

 En la Larga de Villacañas, más de lo mismo: una llanura de barro salino resquebrajado por el sol por el que los chorlitejos patinegros Charadrius alexandrinus corrían como pequeños juguetes cazando moscas. En la poca agua que quedaba en el centro, que se mantiene (como en tantas otras lagunas de la zona) gracias a los aportes de la depuradora de la localidad, se amontonaba por otra parte una cantidad ingente de flamencos, incluyendo uno enano Phoenicopterus minor: apenas una motita de polvo rosa fuerte entre centenares de motitas rosa pálido; suerte que era mi segundo...

 Contrastando con la aparente desolación de las anteriores lagunas ("aparente" porque no es real, secarse en verano forma parte del ciclo natural de estas lagunas endorreicas), La Veguilla, en Alcázar, se antojaba un vergel lleno de agua, verdor y aves. No tantas ni tan variadas como en invierno, claro, pero con todo y con eso disfrutamos mucho del rato echado allí. Lo que más me gustó fue sin duda identificar un macho en eclipse de cerceta carretona Anas querquedula, nuestro único pato migrante transahariano, que además resulta siempre escaso, y mucho más fácil de ver en primavera.

 Tras trasegar una hamburguesa bastante rica (pero ¡madre mía lo que nos hicieron esperar, y eso que había cuatro gatos!) en Alcázar, fuimos luego a la del Camino de Villafranca, donde nos llevamos la gratísima sorpresa de que, había poca agua, sí...

 ... pero buena cantidad de limícolas de todo tipo. Hay que ir probando de laguna en laguna cuando uno va a limis, pero al final siempre acaba saliendo una lista maja.

© Javier Gómez Aoiz
 16 especies distintas (como este joven de correlimos común Calidris alpina) acabamos sacando a lo tonto de estas aves que uno siempre tiende a asociar con humedales costeros...

© Javier Gómez Aoiz
 ... Justo es reconocer que parte de razón hay en eso, ya que los números grandes de estos bichos aparecen siempre con los pies a remojo en la costa. Aunque otras especies no le hacen ascos a la vida de interior, como la canastera común Glareola pratincola, una limícola medianeja con las hechuras corporales de una golondrina y que se alimenta, como estas aves, cazando insectos al vuelo.

 Otras que también frecuentan menos la costa que las cuencas fluviales son,claro, los tres andarríos (grande, bastardo y chico), que en el exiguo charquito que quedaba en la laguna del Pueblo, en Pedro Muñoz, pudimos ver hombro con hombro. Un fotógrafo con el que nos cruzamos en Alcázar nos dijo que ni nos pasásemos por allí, que apenas quedaba un hilillo de agua lleno de palomas y estorninos. Y eso encontramos, sí, pero rebuscando un poquillo más, pues fueron apareciendo esas otras cosillas.

© Javier Gómez Aoiz
 Este zorrete, que andaba a otras cosas, entraba y salía de los carrizos, espantando a todas las aves "de ciudad", con lo que durante unos segundos las limícolas se veían especialmente bien, antes de quedar camufladas de nuevo en la masa.

Y terminamos el día en Manjavacas como empezamos, contemplando una lámina yerma de polvo blanquecino. Pese a todo, y como rezaba el cartel frente al observatorio, todas estas lagunas son siempre una parada obligada...

24/8/14

Y'all...

Verano de series... Estoy disfrutando mucho poniéndome al día con las dos temporadas de Nashville: muchas canciones con acento sureño fáciles de entender. Y de las que además puedo tirar también durante los ratos de plancha...