13/10/11

Berzotas

De pequeño en la aldea me fascinaba ver las gotas de agua sobre las berzas... ver cómo resbalaban por la glauca superficie encerada de la hoja, sin dejar ni traza detrás, como si fuesen de azogue...


Al igual que en Suecia, en esta Facultad si uno se empeña puede pasar la semana entera saltando, cual ardilla de biblioteca, de charla en charla, de seminario en seminario y de journal club en journal club; y llegar al viernes por la tarde pareciendo un científico bien informado sin haber dado un palo al agua. A Sofía y a mí nos apuntaron nada más llegar en nosecuántos grupos de discusión de estos; pero realmente solo nos dejamos ver en el journal club de los miércoles por la mañana, que es así como el más inexcusable. La verdad es que no me gusta demasiado el enfoque que se le suele dar a estos lances: el encargado de turno saca a la palestra un artículo reciente y rompedor, cuanto más lleno de modelos y ecuaciones y menos bichos reales mejor; y los cuatro enterados de la sala se dedican a despellejarlo mientras de estudiantes de doctorado se miran entre sí intentando que no se les note que a) no lo han leído (muchos de los enterados tampoco) b) lo han leído siete veces y siguen sin entender ni papa. Y yo el primero. En estas reuniones siento fluir la Ciencia a mi alrededor, pero las aprovecho tanto como la berza el agua que escurre por sus hojas. En fin; al menos durante la de ayer parí el esquema de esta entrada...

12/10/11

Cerveza

Ya os dije ayer que en tiempos Edimburgo era famosa por lo mal que olía. Hoy la ciudad sigue oliendo, pero no mal: desde las primeras jornadas que echamos aquí, notamos que casi a diario flotaba en el aire una especie de olor a comida, como de algún tipo de asado; que no cabía atribuir a ninguno de los muchos restaurantes y puestos de comida rápida, ya que parecía estar en todas partes. La duda nos la solventó el guía de la excursión por las Highlands: ese olor proviene de las fábricas de cerveza y las destilerías de whisky esparcidas por las afueras, y por lo que he visto en una búsqueda rápida por Internet es un tema de conversación recurrente entre los parroquianos...
... Pero a mí, que disfruto tan poco de ella como de su hermano mayor, la palabra “cerveza” me recuerda sobre todo una famosa canción:

11/10/11

Princes Street

El centro de Edimburgo está dividido en dos núcleos principales: la Old Town (“ciudad vieja”), medieval, con su miríada de callejones y edificios principales mano a mano, coronada por el castillo; y la New Town (“ciudad nueva”), georgiana, racionalista; de calles trazadas con tiralíneas. Y entremedias, un vallecito. Ese valle fue represado en tiempos para crear un pequeño lago, el Nor’ Loch, que sirviese de foso defensivo de la Old Town. Y al estar todas sus calles en pendiente, se convirtió también en la cloaca general, lo que le valió a Edimburgo el apelativo en escocés de Auld Reekie (“la vieja apestosa”); y era fama que los viajeros podían oler la ciudad mucho antes de verla...

Pero al construir la New Town tuvieron el buen juicio de drenar semejante ciénaga, que con el paso de los años se ha ido convirtiendo en Princes Street; una suerte de Gran Vía a la escocesa, la arteria comercial de la ciudad. Y el valle, en un jardín muy apañado. En el centro del mismo se halla The Mound (“el montículo”); una elevación que parte el valle en dos. Esta se formó por la acumulación de todos los movimientos de tierra y escombros generados al construir la New Town, y sobre la misma se encuentran la Galería Nacional de Escocia y la Real Academia Escocesa; arte y literatura de la mano.

Desde The Mound, mirando hacia el este, el Monumento a Walter Scott y el enorme torreón del Hotel Balmoral atraen todas las miradas. Al fondo North Bridge, el puente que salvando el valle comunica ambas “ciudades”. Y bajo el mismo Waverley, la estación central de ferrocarriles.


El citado monumento es bastante curioso: toda una estructura de un barroquismo exagerado que alberga debajo, empequeñecida por el conjunto, la estatua del escritor nacional de Escocia, inventor de la novela histórica. Al monumento también se puede subir, y desde arriba “hay unas magníficas vistas”. Pero en esta ciudad se puede subir a tantos sitios desde los que hay unas magníficas vistas que no merece la pena pagar por uno más...


Y para los que se quejan de que nunca salgo en las fotos aquí me tenéis, bien acompañado por Jaime y Sofía. He vuelto a tirar de las fotos de los tres para ilustrar esta entrada, así que agradecérselo también a ellos...

10/10/11

Las focas melómanas

¿Os suena? (de aquí)


Como ya he dicho en otra entrada, las guías de naturaleza de mi niñez, editadas para jóvenes centroeuropeos, resultaban a veces de difícil aplicación en un contexto peninsular. Mis preferidos eran sin duda los de la colección de “La Senda de la Naturaleza”, publicados en español por la desaparecida Plesa-SM. El de arriba (que, aunque se titulaba “animales salvajes”, trataba solo de mamíferos), incluía una ecléctica colección de recomendaciones: desde construir plataformas en los árboles para observar ciervos hasta atraer tejones con pan con mantequilla. Pero, sin lugar a dudas, la que se llevaba la palma era la ya citada de tocar la armónica en la playa para que las focas, curiosas ellas, se acercaran a uno. Y ya podía ponerme yo a tocar la armónica en Sanxenxo de pequeño; o llevar a la Real Banda de Gaitas al completo, ya puestos, que malamente se iba a acercar ninguna foca por allí... pero creo que todavía conservo esa ilusión.
... Todo esto para vestir el hecho de que ayer, de camino a Saint Andrews (otra vez) en el tren con los padres de Sofía, pudimos ver perfectamente una foca, en equilibrio precario sobre una roca, como suelen hacer, levantando a la vez ambos extremos del cuerpo. Y no era por suerte una foca común, como las que me había tachado en Suecia, sino una foca gris Halichoerus grypus; así que un nuevo bicho p’al cuerpo :-) Esta foca, relativamente común en las costas rocosas del Atlántico norte (la común ocupa preferentemente costas arenosas), es la que con mayor frecuencia se presenta en aguas ibéricas. El nombre científico (“cerdo marino de morro ganchudo”) hace referencia al perfil "romano", de nariz convexa de los machos de la especie. Pues hala, ya podéis iros hoy a la cama contentos, con tantas cosas nuevas que sabéis ya...

9/10/11

Whisky

Recuerdo que, cuando era pequeño, me gustaban especialmente los anuncios de whisky que aparecían en una revista (la Muy Interesante o la desaparecida Natura; puede que en ambas). No recuerdo la marca, pero sí que eran unos anuncios con evocadores paisajes escoceses y largos textos donde explicaban cómo filtraban el agua del río Spey con turba de las Highlands para conseguir el whisky más exquisito. El anuncio, más que ganas de beber, me las daba de viajar y de conocer aquellos brezales llenos de ciervos de las imágenes; lo siento por los publicistas. Ahora en Escocia los brezales y los ciervos ya los he visto; y ayer por fin me he enterado de cómo es el proceso completo de elaboración de esta famosa bebida: este fin de semana nos visitan los padres de Sofía, y con ellos fuimos a la Scotch Whisky Experience, una especie de museo-bar donde se ve la reproducción de una destilería y se organizan cursos de cata. Pues una cosa más que queda vista...

8/10/11

"Se abre el telón....

... y aparece este mismo blog y esta misna entrada, con este mismo vídeo cutre que, por cierto, creo que ya he colgado más veces...

¿Cómo se llama el grupo musical? (Se entiende que NO el del vídeo) La respuesta en el primer comentario... no me matéis por esto.

Ni tanto ni tan calvo

Cuando ya nos habíamos olvidado de que estábamos apuntados, ayer la alarma del móvil nos recordó a Sofía y a mí que teníamos que asistir a la charla de una hora de Introducción a la Seguridad; obligatoria para todos los nuevos trabajadores de la Universidad, desde estudiantes de doctorado de primer año hasta profesores que peinaban las pocas canas que les quedaban, como el recién llegado español que se sentó detrás de nosotros. El 10 % de la charla fue bastante interesante; el resto temas tan básicos que deberían resultar obvios a cualquiera, pero bueno... Lo más divertido es que nos dieron una tabla con tooooooodos los cursos de salud y seguridad que se imparten en la Universidad (y todos son un montón, lo menos cincuenta): algunos, según en lo que trabajes, son obligatorios; los otros sólo extremadamente recomendables. Junto al nombre de cada curso, una casilla para tachar que ya lo ha hecho y otra para que el responsable del mismo firme, dando fe de que efectivamente lo has hecho...
Mientras, en la lista de correo interno de la Facultad, la mayoría de los mensajes son del responsable de seguridad: pidiendo disculpas por algo que está mal, bramando por alguna otra cosa que también estaba mal; y ofreciendo a la gente discutir los temas que no hayan quedado suficientemente claros. La pinta de rompehuesos que tiene el tío no invita precisamente a discutirle nada... Probablemente en Madrid, donde el que pregunta es que es tonto y la sensación es un poco de “si pasa algo mariquita el último”, necesitásemos un poco más de esto; pero sinceramente creo que lo que aquí tienen montado roza ya lo patológico.