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Justo cuando íbamos a irnos llegó volando un gran bando mixto de ánsares y barnaclas que evolucionaron con donaire antes de posarse. Les dedicamos un rato, a la búsqueda de alguna especie; pero como estaban lejos y nos quedábamos sin luz salimos pronto camino de Höganäs, una ciudad cercana en cuyo puerto llevaba unos días asentado un pajarillo que debería llevar ya un par de meses en África: Una curruca gavilana Sylvia nisoria. Sin embargo, y aunque siempre es mejor que te digan que está “en el puerto de Höganäs” que que está “en Suecia”, dando vueltas de un lado a otro entre grúas y barcos te sientes siempre un poco tonto; máxime cuando estás buscando algo que “no debería estar allí”. Justo antes de darnos por vencidos localizamos un lugar con pinta de ser “el” sitio; pero allí no se movía nada de nada, así que dimos por concluido el día yendo a comer de vuelta a Utvälinge... Dos días habían pasado; dos días nos quedaban, y más de la mitad de las nuevas especies.
1 comentario:
un poco rechonchas las focas
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