10/11/15

A falta de mar...

 ... a falta de paseo marítimo, playa o puerto donde unificar dos de mis pasatiempos favoritos: disfrutar del sol ahora que ya escasea, y poder observar gaviotas; me tuve que contentar ayer con el Manzanares, que tampoco es mal sitio. Recorrí un buen trecho de Madrid-Río, empezando en Legazpi, junto a las naves del Matadero.

 Sol como veis no me faltó: me tiré toda la mañana de manga corta. Gaviotas, en cambio... esta zona de la pasarela del parque de Arganzuela, donde hace casi cuatro años me taché la gaviota de Delaware, suele ser muy querenciosa para ellas, pero ayer no había ni una.

 De hecho hasta que llegué al puente de Toledo no vi la primera gaviota posada: una sombría de lo más normalita. ¿Explicaciones a la falta de estas aves? Bueno, había bastante agua represada, y suele gustarles más cuando hay menos y aparecen zonas secas donde posarse. La hora y el buen tiempo influyen también: durante toda la mañana fueron muchas las bandadas de gaviotas que, saciada ya el hambre en Valdemingómez, regresaban volando altas a los embalses de la sierra a descansar hasta mañana. A medida que avanza el día, y también si hace malo, son varias las aves que "pasan" de hacer tantos kilómetros de vuelta y se quedan ya en las zonas más tranquilas del Manzanares dentro de la ciudad. Mariano Martínez, gran conocedor de la zona, detalla todo esto mucho mejor en su blog.

 ¡Por fin!, en una de estas zonas querenciosas para las gaviotas, la curva que da el río a la altura del Vicente Calderón, aparecieron los primeros bandos de gaviotas dándose un baño; como 150 serían, la inmensa mayoría gaviotas sombrías Larus fuscus, y entre ellas los caramelitos que siempre alegran estas jornadas de pajareo: varias patiamarillas L. michahellis, no demasiado raras, y otras dos (bueno, tres) que sí son mucho menos habituales en el interior peninsular: un primer invierno de gaviota argéntea L. argentatus y dos de gaviota cana L. canus.

 Las fotos de argéntea y cana que os enlazo arriba son foto del blog de Mariano de esos dos mismos ejemplares, y además os pongo una segunda foto horrible mía de la otra de las canas, junto con dos sombrías. Decenas de fotos les hice a estas gaviotas, y casi todas se han ido a la papelera directamente; se me hace imposible meter aumentos a la foto y enfocarlas sin que se me quemen...

 Las gaviotas gustan de moverse juntas, pero no revueltas: en el Calderón estaban las grandes, y algo más río arriba, junto al puente de Segovia, apenas quedaban ya sombrías, y en cambio habría como un centenar de reidoras L. ridibundus.

 Y además, en las zonas más someras, conté hasta nueve garcetas comunes Egretta garzetta. A mayores de gallinetas, azulones, una garza real y cormoranes; no demasiadas especies, pero lo suficiente para echar una mañana entretenida. Y, no olvidemos, en el centro de Madrid...


7/11/15

El eterno debate...

Este fin de semana tenemos puente en Madrid, que el 9 es Nª Sª de la Almudena. Así que me he ido al campo, que ya tocaba hacer algún viaje algo más allá de los limites de la comunidad, jeje... pero no me olvido de vosotros. Os dejo para que os entretengáis con un texto, un aporte más al debate de quién es mejor profesor, el que se centra en la docencia o el que además (o principalmente) investiga... 

6/11/15

Miscelánea botánica

 Me quejo, y me quejaré mientras viva, del frío y la humedad asociados al otoño y el invierno; pero es innegable que el panorama desde la planta nueve luce estos días bonito como pocas veces. Una paleta de colores tan notable como breve, pues en nada y menos estarán las ramas desnudas. Malos tiempos... malos tiempos, no sé si para la lírica, pero sí si eres un koala o un perezoso.

 Buenos tiempos en cambio si eres una oveja. No deja de sorprenderme cada otoño el milagrito de la regeneración de los prados mediterráneos de terófitos: cómo en apenas un par de semanas pasa el suelo de estar cubierto de hierba seca a parecer un campo de golf.

 Más: no de plantas, sino de botánicos. Botánicos como Mark Watney, el protagonista de Marte (The Martian). Aprovechando los precios reducidos de la Fiesta del Cine, fui el miércoles a verla con Andrea y Álex, y nos encantó: una película altamente recomendable.

Y botánicos como Mario Mairal, un tío la mar de majo y divertido, compañero de campo en varias ocasiones (1, 2, 3), y cuya defensa de tesis iré a ver hoy a la URJC. Tesis sobre Canarina, un género de campanillas de lo más aparente, polinizada por aves y lagartos, y cuya distribución ejemplifica muy bien el patrón de Rand Flora ("flora en anillo", en alemán): plantas que en el Terciario, templado y húmedo, vivían a lo largo de todo el norte de África y su continuación en Arabia, y que al aridificarse en épocas geológicamente recientes el área en que vivían han quedado relegadas ahora a los extremos de la misma, a las zonas donde la influencia marina hace que se mantengan las condiciones húmedas primigenias, zonas como las islas Canarias, la costa mediterránea, la costa etíope o arábica; que rodean como en un anillo las áreas desérticas y que, pese a estar muy alejadas, comparten muchos elementos florísticos. Muy interesante, ¿verdad? No me voy a aburrir, no...

5/11/15

Verde chillón

A medida que avanza el otoño y los árboles se van quedando en los huesos, se va haciendo más sencillo descubrir las criaturas que viven entre sus ramas. Aunque el protagonista del artículo de noviembre de EMNMM es mucho menos arborícola que el resto de sus parientes, y no se caracteriza precisamente por pasar desapercibido... espero que os guste el reportaje :-)


4/11/15

Batacazos aviares

Como de costumbre, la actualización de 2015 de la lista roja de las aves del mundo trae más malas que buenas noticias. Tal vez lo más preocupante para mí, también como de costumbre, es la progresiva rarefacción de las especies más comunes: las especies a punto de extinguirse llaman mucho la atención y reciben la mayor parte de los apoyos públicos y privados, pero esto es un efecto más de la mala conciencia humana que de que que se busque un beneficio real para la naturaleza: cuando de una especie quedan, qué sé yo, cien ejemplares, su impacto real en la naturaleza es desdeñable: "ya no pinta nada", hablando mal y pronto; hace mucho que los ecosistemas dejaron de funcionar dependiendo o no de que esa especie estuviera presente, y eso no va a cambiar aunque de esos cien pasen a ser ochenta (¡¡horror!!) o remonten a ciento veinte (¡¡bien!! ¡¡Tremendo logro conservacionista!!). Es mucho más relevante en cambio, pero menos llamativo para el gran público, que una especie numerosa pase de tener cien millones de ejemplares a tener diez. Sigue habiendo muchos, pero su función en los ecosistemas a lo largo y ancho del área de distribución es ahora cuando se ve comprometida: es ahora cuando hay que actuar, no cuando de diez millones pase a haber diez mil, o diez.
Son muchas las especies en esta situación, me temo. Muchas aves marinas, muchas rapaces... y precisamente BirdLife International quiere llamar este año la atención sobre el desplome de las poblaciones de buitres en África:

África, el último continente donde la fauna salvaje sigue teniendo un gran papel como modeladora del paisaje, necesita de sus buitres para mantenerse saneada, y se está quedando sin ellos. Y son nada más ni nada menos que cinco las especies que, a pesar de ser aún numerosas, han pasado en la última revisión a considerarse en peligro crítico de extinción. Esto, que puede parecer exagerado cuando uno piensa en que de algunas de estas especies quedan decenas de miles de ejemplares, no lo es tanto si se sabe, como decía arriba, que hace apenas unas décadas los números de estos animales se contaban en decenas... de millones. Los buitres además, que necesitan de la fuerza del grupo para localizar su comida (los grupos se separan lo suficiente para cubrir una gran extensión de terreno y, cuando uno ve que alguno de los buitres empieza a descender porque hay comida, acude allí, y por efecto llamada toda la bandada acaba comiendo), son especialmente proclives a sufrir el efecto Allee, de forma que si desciende su número de un umbral dado, que puede a nuestros ojos parecer bastante alto, se va a ir la cosa al traste sin remedio. ¿Y por qué se queda África sin buitres? Pues a las causas "habituales" de destrucción de hábitat y de las especies de que se alimentan, se le suman cosas que en Europa ya tenemos bastante superadas, como es el uso masivo y descontrolado de venenos; amén de idiosincrasias africanas como utilizar los buitres en pócimas de brujerías tradicionales... en fin: mucho por hacer, pocas manos y pocos recursos. Como de costumbre.

2/11/15

Grullas de la calle

La protagonista de esta entrada, de aquí
 El HBW Alive es una maravilla, sin más: no es sólo la posibilidad de disfrutar de todos los contenidos del HBW en cualquier parte, que además se van actualizando conforme avanza el conocimiento ornitológico, sino que encima de propina hay diversos complementos la mar de entretenidos, como poder definir listas de especies vistas, o de regiones a visitar, poder descubrir la etimología de los nombres de las distintas especies pasando el cursor por encima, o disponer además de una sección de noticias ornitológicas la mar de interesantes, y que se actualiza con regularidad. Y una de esas noticias es la que quería comentar ahora:
Alguna vez creo haber comentado en el blog que las aves tienen básicamente dos formas de saber cómo migrar (cuando ir y cuándo volver, a dónde y por dónde ir...): resumiendo mucho, mientras que en los Passeriformes (aproximadamente la mitad de las especies) de aves el control de la migración es genético y los pájaros saben todo eso de forma innata, en los demás órdenes de aves es una cuestión cultural, y los individuos aprenden copiando de sus semejantes, normalmente de sus padres. Esto hace de la migración de estas especies algo mucho más flexible: a lo largo de los años las áreas de distribución pueden cambiar, como las de los ánsares campestres, que antes invernaban por miles en Castilla y ahora son rareza en España, invernando casi todos los europeos en las costas de Holanda y Alemania; o incluso perderse la migración, como sucede ahora con las cigüeñas que se quedan en los vertederos españoles en vez de arriesgarse a ir hasta África.
Que la migración se aprenda, y se pueda modificar, ha permitido desarrollar con varias especies amenazadas programas de conservación que intentan aprovechar esto, como con nuestra protagonista la grulla trompetera Grus americana, una especie norteamericana muy amenazada, debido a que los humedales donde solía invernar han ido desapareciendo por causas humanas.

En este mapa puede verse la exigua distribución actual de la especie, que suma apenas unos cuantos centenares de individuos en libertad. La población que, más al este, migra entre Canadá y la costa de Texas (azul-rosa-naranja), es la única que queda de origen natural; las otras se han formado a partir de distintos programas de reintroducción: una que cría en Wisconsin y migra a Florida, con aves que aprendieron a migrar siguiendo ultraligeros, y dos no migradoras, en Luisiana y Florida. Mientras que la población natural no levanta cabeza, poco a poco las otras va prosperando, ¿por qué? Parte de la explicación, según defiende un estudio recién publicado, podría estar precisamente en que esas grullas se han criado sin padres... sin padres que los mimen, ya, pero sin padres que los eduquen y coarten a la hora de tomar sus propias decisiones. Aparentemente las aves de la población natural, que acumulan la experiencia de décadas de ver la cara menos amable del hombre (escopetas y demás), huyen de nosotros como de la peste, lo que hace que dejen de ocupar muchos hábitats potencialmente útiles para ellas. Las aves criadas en cautividad en cambio, sin padres que les enseñen lo malos que somos, se atreven a acercarse a zonas bastante más transformadas: zonas de grandes parques, zonas costeras en áreas residenciales... zonas donde los humanos ya no son tan malos como antes y en cambio se preocupan por ellas cuando aparecen, zonas que los grandes depredadores, también ellos con ese miedo atávico al hombre,  prefieren a su vez evitar... en resumen, zonas de lo más conveniente si eres una especie a punto de extinguirte.
Qué complejo se vuelve muchas veces esto de la conservación, con interacciones imposibles de prever hasta que uno no las tiene delante. Qué tanto mejor es prevenir que intentar curar luego, cuando las casualidades felices como ésta suelen ser las menos...