28/11/14

Polen de museo

Granos de polen: la huella dactilar de cada flor
La palinología es, en pocas palabras, la ciencia que, a partir del estudio de los tipos de polen (y esporas de hongos, por extensión) recogidos en un lugar dado, infiere sus particularidades. La forma de los granos de polen puede ser lo suficientemente distinta como para permitir identificar incluso especies concretas de plantas, lo que puede tener multitud de aplicaciones: un palinólogo forense puede por ejemplo identificar el origen de algún cargamento de contrabando en función del polen que se le haya podido quedar adherido; o por ejemplo el estudio del polen recogido a lo largo de los años en los sedimentos de lagos u otras zonas húmedas (o incluso polen conservado en ámbar, de hace muchos millones de años) establece un registro de las condiciones bioclimáticas de cada momento, en función del mayor o menor predominio de especies de climas fríos, áridos...
Un problema que presentan sin embargo los registros polínicos es que suelen estar sesgados comprensiblemente hacia las especies que se valen del viento para ser polinizadas (anemófilas), la que son éstas las plantas que liberan en el ambiente mayor cantidad de polen; mientras que las que son polinizadas por insectos u otros animales tienen buen cuidado de que el polen no caiga de la flor sin ton ni son. Pero a unos investigadores holandeses se les ha ocurrido la idea, tan simple como brillante, de buscar polen... allí donde debería aparecer: en los insectos. En las colecciones de insectos de los museos, en concreto. Y estudiando el polen adherido a insectos capturados a lo largo de distintas décadas han podido registrar variaciones importantes en la diversidad de especies de flores de las que necesitan alimentarse las abejas a lo largo del año (pues no todas son igual de nutritivas): una causa más que sumar a las culpables del declive global de las abejas. Más, aquí.

27/11/14

Una conversación imaginaria...

- ¡No me jodas!
- ¿Qué pasa?
- No has visto el correo que acaba de llegar, ¿no?
- No. A ver...

De: Gran Jefe
Para: SubJefe1, SubJefe2
Asunto: Aniversario de Supersónico

"Con motivo del aniversario de nuestra gran empresa Supersónico...

- "...Supersónico"...blablabla..."festejemos al unísono como la gran familia que somos"...éste ya chochea...
- Lee, lee ahora.
-...blablabla..."organicen ¡¡una celebración de aniversario para los trabajadores que refleje los valores de la empresa!!" ¡¿Pero éste de qué va?!
- Pues ya ves...
- ¡Pero si estoy seguro de que ninguno de éstos tiene ni idea de si estamos de aniversario o de qué!
- Ya, pues me da que se van a tener que enterar...
- Joder... qué marrón. ¿Y qué hacemos? ¿Va a haber que comprarles champán y esas cosas?
- ¡¿Qué dices?! ¿No has leído lo de "los valores de la empresa"? "Champán", dice... ¡y si te parece ahora en Navidad les damos paga extra!
- Bueno, bueno, tranquilo, ¿eh? Pues nada, a ver qué se nos ocurre...
- A ver...
- ...
- ...
-... ¡¡Ya lo tengo!!
- Cuenta, pues.
- Ahora que está tan de moda eso del MasterChef y todas las mierdas de concursos de cocina esos... ¡hacemos un concurso de tartas!
- ¡Coño, genial! ¡Y así no nos gastamos ni un duro en encargar nosotros una!
- Jajaja, ya ves... ¿Y después de probarlas... les damos un premio o algo?
- Les imprimimos unos diplomas, y van que chutan.
- Jajajajaja... ea, incidencia solucionada. Oye, ¿viste ayer el partido de...

...es una conversación imaginaria, pero bien pudo haber sido real. De hecho si alguien me dijera que tuvo lugar palabra por palabra en algún despacho de cierta empresa de teleoperadores que cumple hoy 15 años, me lo creería perfectamente...

25/11/14

Cosechas tardías

Wikifoto
El carricerín cejudo Acrocephalus paludicola, sin ser una rareza, es una especie lo suficientemente escasa y bonita como para que tenga muchas ganas de ver uno. Es una especie bastante amenazada, pues ocupa un tipo de hábitat muy particular (campos de juncias en el límite de las zonas húmedas) que es de los primeros que cae por la acción del ganado y el arado cuando se le mete mano a un humedal, tanto en los alrededores del Báltico donde cría como en el Sahel occidental donde inverna. Una compensación "de laboratorio" a no haberlo visto fue la posibilidad de analizar tubos con su sangre durante mi primera estancia en Lund: unos colaboradores alemanes de Staffan, mi supervisor allí, le habían enviado muestras de aves anilladas en Senegal durante el invierno, y él me pidió si podía sacar un rato para ver qué parásitos podrían tener. Parece una tontería, pero uno ciertamente se siente un poco allí cuando manipula tubos de sangre de especies y/o lugares que no ha visto, y se trabaja así más a gusto: me pasó con estas muestras, con las muestras de Canarias y Madeira que usé en la tesis, con las de las codornices de Menorca... en fin, el laboratorio a veces cansa tanto que cualquier vía de escape es buena. El caso es que las muestras quedaron analizadas, y desde 2009 una carpeta en mi Dropbox llamada "ACROLA - Lund" contiene los resultados de esos análisis, de los que nunca más me acordé... hasta ayer. Me escribieron de Suecia: a lo largo de estos años habían ido llegando un poco por azar distintas muestras de la especie, y al final habían dado para escribir un pequeño artículo, del que soy ahora coautor sin haberme esforzado mucho más. Una recompensa inesperada la mar de agradable a "un favor" hecho hace casi cinco años exactos... al final el favor me lo hice a mí mismo.

23/11/14

Curiosidad parduzca

El Manzanares más otoñal...
 Mentiría como un bellaco si no reconociese que uno de los principales motivos por los que quería conocer a Víctor, un amigo francés que hizo Vero en los campamentos de verano en Camboya y que ha venido este fin de semana de visita, era saber qué pinta podría tener el hijo de un nigeriano y una camboyana, pues tal es la ascendencia del susodicho... Pero además el encuentro tuvo lugar en un marco tremendamente agradable: echamos la mañana los cuatro (se nos unió Edyta, una doctoranda polaca de estancia en la Facultad durante tres meses) dando una vuelta por El Pardo, disfrutando de los colores de la estación bajo un sol casi de manga corta.

El Pardo desde el convento de los capuchinos
Los bichos grandes son de mucha ayuda para que esta gente para la que salir al campo es una actividad relativamente exótica se vuelva a casa contenta, y El Pardo para esto es un valor casi seguro: cuando ya llevábamos vistos los "big five" locales (ciervo, gamo, jabalí y buitres negro y lenonado), sumamos en el mirador de arriba un bonus track: águila imperial. De todos modos, el bicho preferido de ambos fue uno mucho más pequeño, pero muy colorido: el martín pescador.

 Estos dos, que llevan por El Pardo algunos meses sin que nadie sepa de dónde han salido, también eran bastante big. No son los únicos bichos exóticos que vimos, pues éstos y a las omnipresentes cotorras argentinas se les sumó también un visón al que vimos fugazmente... como fugazmente vos también un avetorillo, el que más gracia nos hizo a Vero y a mí.

Y ea, aquí tenéis, en carne y hueso, la respuesta a la pregunta que os estabais haciendo desde que empezasteis a leer esta entrada...

22/11/14

Una semana más...

 Tengo que pediros perdón: últimamente mis actualizaciones están siendo casi tan estacionales como las castañas de las que os hablaba ayer... La culpa es de las insulsas circunstancias que me rodean: por la Facultad pocas cosas contables pasan estos días, y por las tardes en Cortefiel más de lo mismo. Además, como ya os dije, se nota mucho el recorte horario que ha supuesto este trabajo con respecto a la vida que llevaba antes... pero, al menos de momento, a eso poco le queda: mi contrato se extendía a lo largo de dos meses, octubre y noviembre, y le queda justo una semana para que toque a su fin (pues casualmente me tocará trabajar el último sábado). Bueno... ha estado bien cobrar, ciertamente ha sido un alivio; pero sabiendo como sabia que esto tenía fecha de caducidad, no me amarga pensar en tener tiempo de nuevo para echar horas en la Facultad y para disfrutar de los diversos festivos e historias de diciembre... historias como la nueva edición de las Jornadas de Ornitología Complutense:

Este año yo no hablo, así que hay garantía de calidad ;-) ¡Qué despacio se me va a pasar esta semana...!

21/11/14

Manualidades

Así lucía la cosecha en la galería de mi casa el fin de semana; algo más abundante que la del año pasado, pero sin exagerar... es bueno, eso de no exagerar: que la castaña siga siendo una fruta del tiempo es uno de sus principales atractivos. Si las hubiese todo el año, como las manzanas, seguramente valoraría su agradable sabor dulce igual de poco. Aunque la castaña tiene algo de lo que las aburridas manzanas carecen: una dimensión lúdica. No sólo por la parte festiva que llevan aparejada, sino por el proceso de elaboración (hacer un pequeño corte lo primero, asarlas en el horno, pelarlas luego...), tan "digital" que tiene mucho de manualidad de colegio, de Kinder Sorpresa... sobre todo si vienen con gusano dentro

17/11/14

Langostas y langostas...

 Bonito, ¿eh? El gráfico es bonito de por sí (incluso después de que lo haya estropeado yo después de pegar la portada de la revista encima), pero más bonito aún por lo que cuenta... Hace diez días, Science publicaba la filogenia definitiva de los insectos (hasta que otra la desmienta, aunque no creo que sea pronto): una jerarquización de relaciones de parentesco entre los distintos grupos no basada en pocos o muchos genes, sino en todos; en genomas completos de los organismos analizados. 
Tras salir publicada, los más tontos nos hemos contentado con "mirar los santos": curiosear las imágenes y leer en diagonal un texto que bien podría estar escrito en chino. Pero por suerte hay gente a la vez lista y dadivosa, gente a la que le gusta pensar y que al compartir sus ideas nos ayudan a los tontos a descubrir el mundo con otros ojos, a ampliar miras (y estoy pensando que ése debe de ser el motivo por el que se nos enseñaba Hª de la Filosofía en COU... pena que no nos lo explicaran así entonces): algunos se han alegrado al comprobar cómo las técnicas moleculares más sobresalientes refrendaban el trabajo realizado con la sola ayuda de una lupa por los taxónomos dieciochescos, de modo que este trabajo comprueba la validez como grupos naturales de los órdenes de insectos tradicionales, el valor como elementos de clasificación de los detalles morfológicos y de los ciclos vitales que sirvieron para definirlos, y sobre todo la agudeza de los científicos de entonces, que supieron distinguir tan bien el grano de la paja... 
Y otros, como mi señor exdirector, han visto en él la respuesta definitiva a preguntas que muchos no nos habíamos planteado nunca: ¿por qué las langostas se comen nuestras cosechas... y nosotros a su vez las pescamos para comérnoslas? O, expresado con menos lío: ¿por qué, si ambos son grupos tan tremendamente exitosos y aparentemente capaces de adaptarse a todos los ambientes, no hay (apenas) crustáceos terrestres e insectos marinos?

La solución es de ésas tan simples y brillantes que le hacen a uno sentirse aún más lerdo de lo que es: la respuesta es que sí que los hay... porque cada uno es la respuesta a la pregunta del otro: ambos grupos no son recíprocamente hermanos, sino que uno engloba al otro: primero fueron los crustáceos, y en un momento una rama de los mismos se adaptó al medio terrestre... sólo que en vez de llamarlos "gambas de seis patas" los hemos llamado insectos. Los insectos no son pues la contraparte terrestre de los crustáceos, sino la respuesta de los crustáceos al reto planteado por un ambiente hasta entonces hostil...
Y ya está. A muchos (porque no os interese -legítimo es- o porque esto os sonase ya y os pareciese evidente) puede que esto no os diga gran cosa. Pero oye, a mí que JPT me hiciera caer en la cuenta de esto me alegró en su momento el día... ya veis, con poco se contenta uno.