31/3/08

1.011

1.011… podría ser la presión en milibares de un día borrascoso, o la salinidad de una zona salobre, pero son los euros que he tenido que pagar hoy para matricularme en los cursos de doctorado. La cosa es bien sencilla, que no comprensible: Pido una beca en diciembre que, entre otras cosas, me cubre los gastos de matriculación en estos cursos. A sabiendas de eso, la UCM me deja de plazo hasta el 31 de marzo (es decir, hoy) para entregar la credencial de becario (el resguardo que certifica que la beca cubre los costes de los cursos); o en su defecto, pagar. ¿El problema?, que ninguna de las becas que ha salido se ha resuelto aún, ni tiene pinta de ir a hacerlo en breve; más bien, nadie me da esperanzas de que lo hagan antes de junio… Total, que van tres meses trabajando gratis para “la Ciencia”, y que ya veremos lo sencillo que resulta que me reembolsen el dinero de los cursos al conseguir la beca.

30/3/08

La bicha

Tres días de pateada seguidos ya llegan para que hoy me merezca este domingo de descanso. Y es que ayer tocó excursión con los del grupo de SEO-Alectoris, a la ZEPA de los ríos Alberche y Cofio (extremo SO de Madrid), donde medra a orillas del pantano de San Juan una de las mejores masas de bosque mediterráneo de la Comunidad. Aunque no taché ningún ave fue un día la mar de completo, con vistas increíblemente cercanas de águila imperial ibérica y reencuentro con otros pajarillos que veo mucho menos de lo que me gustaría, como la curruca carrasqueña o el reyezuelo sencillo.
El bimbo de la jornada no tuvo pues alas; y por no tener ni siquiera tenía patas. Mientras el resto del grupo se tumbaba plácidamente bajo los pinos para hacer la digestión, los cuatro valientes de arriba decidimos bajar desde el alto donde quedaban los demás hasta la orilla del embalse. Fue un descenso algo precipitado, de peña en peña y con el sol pegando bastante; pero la recompensa bien mereció el esfuerzo: encaramada a una zarza, imagino que buscando la merienda dentro de algún nido, encontramos mi primera víbora hocicuda Vipera latastei, bellísima, que posó gentil para un mal fotógrafo.

28/3/08

Ciudad Colegio


Y si en vez de una, son dos las visitas en una sola semana, pues miel sobre hojuelas... Claro que, si bien con Jean uno recorre Madrid y visita exposiciones; con Efrén (antiguo compañero de La Estila), que conoce Madrid mejor que yo, uno va hasta La Moraleja a ver a su tía (qué fuerte, La Moraleja; parecía haber más colegios privados que casas...) y después se toma tranquilamente un helado en el Parque del Oeste. El nivel cultural es ligeramente distinto, pero ambos planes están igual de bien. La foto de arriba no es de hoy; es de la Casa de Europa, en Santiago. Pero es que no tenía otra del chico éste a mano...

27/3/08

Estirando las gambas


Como aquí en Madrid prácticamente nunca recibo visitas (ejem...), siempre es un alegrón abrir un día el correo y encontrarse con que alguien anuncia su próxima estancia en la capital. Tras su brevísima visita veraniega, Jean (qué moreno estaba yo en julio, madre mía...) ha vuelto unos días a visitar a su hermana, y hoy hemos pasado el día juntos. Una pateada, la verdad; forzando las gambas (traducción gratuita del francés jambes que me soltó Jean a ver si colaba...) de un lado a otro, pero quedando los dos más que satisfechos. Además, en el edificio de CaixaForum Madrid (impresionante, con su pared vegetal) pudimos visitar la exposición Pan de los Ángeles; un conjunto de obras del depósito de la Galleria degli Uffizi en torno al tema de la Eucaristía. Aunque no eran cuados como para caerse de culo (o desde luego no me lo parecieron) la exposición estaba muy bien montada, con explicaciones breves y muy correctas. Recomendable, vaya... Porque además, es gratis.

Diversificación del negocio

Está en la calle donde vivía Rita. Lo vio, le hizo bastante gracia, le sacó una foto y me la pasó para que la pusiese en el blog. Y yo, pues la pongo ahora.
... Al final no fue tan terrible ayer; conseguí salir de la Facultad justo antes de las 21:00


26/3/08

Haciendo trampas

Ayer tendría que haber dejado unas muestras en un baño caliente para seguir trabajando con ellas hoy, pero como estaba el baño ocupado las he preparado hoy a primera hora, y dentro de unos minutos subiré de nuevo al laboratorio para realizar los siguientes pasos del protocolo; a ver a qué hora vuelvo a casa…
En fin, que como a tenor del panorama vi que se presentaba la tarde libre, le propuse ayer a Vero hacer trampas: ¿por qué vamos a estar esperando todavía un mes a que lleguen los vencejos comunes, si su primos los vencejos pálidos Apus pallidus ya hace unos días que están por aquí? El plan, pues, era sencillo: después de comer tomamos el metro para ir a visitar unos edificios de Ríos Rosas donde, por otro ornitólogo, sé que anida una pequeña colonia de estos vencejos, más propios del sur peninsular. Huelga decir que no vimos ni el primero… Pero no me preocupa; viniendo a la facultad esta mañana, yo he visto mis primeros vencejos del año :-) Pálidos, sí, no comunes; pero… ¡qué bonitos son!

25/3/08

La pausa del café

La Anunciación. Doménikos Theotokópoulos “El Greco”. 1573-1576

Et hodie Verbum caro factum est/Et habitabit in nobis
Y hoy el Verbo se hizo carne/Y habitó entre nosotros
Mediodía: Happy hour para funcionarios y currantes (y no tan currantes) en general a lo largo y ancho de España. Tras una dura mañana de duro trabajo, llega el deseado momento de la pausa del café...
Pero las 12 de la mañana (o de la tarde, según se mire) es también el momento del día en que tradicionalmente se recuerda el momento en que, preguntada por el Arcángel San Gabriel, la Virgen dijo "sí"; y Dios, sin dejar de ser Dios, se hizo también hombre. Por eso mediodía es la hora de (en un aparte entre clase y clase, por la calle, levantando unos instantes la vista del ordenador o donde pille…) pararse un momento y rezar el Angelus.
Aunque hoy, cuando nueve meses antes de Navidad la Iglesia celebra la fiesta de la Anunciación, no se reza el Angelus. Entre el domingo de Pascua y el de Pentecostés se sustituye por otra oración mariana mucho más desenfadada, acorde con los tiempos (pascuales) que corren: el Regina Coeli. Es todavía más corto; desde luego, la oración ideal para empezar a rezar un poco. Anímate…

El rezo del Angelus. Jean-François Millet. 1859