21/10/15

"Chuchacoso"

Fue Mich, nuestro becario belga que aprendió español en Ecuador, el que introdujo en el Departamento el término de "chuchaqui": resaca, que ahora goza de cierta popularidad. Y de chuchaqui, chuchacoso. Chuchacoso llevo yo desde el fin de semana, pero no por beber en la boda ni mucho menos, sino por un catarro tan fuerte que hacía años que no recordaba ponerme así, yo que siempre alardeo de no enfermar debido a mi dieta invernal rica en kiwis y mandarinas... por hablar. Por hablar y por culpa de los de primero, estoy casi seguro: que es como estar en la guardería, te pegan todos los virus. Uno en concreto, que no paraba de toser el jueves pasado... pienso suspenderlo. Chuchacoso les di ayer no sé muy bien cómo una clase que a priori debería haber sido entretenida, la de "métodos de captura y marcaje de animales silvestres", que excita nuestro lado cazador más atapuerquil. Y chuchacoso todavía, aunque imagino que ya menos, los veré de nuevo mañana en prácticas. Imagino que para reinfectarme otra vez...

19/10/15

Mucho mejor que la tesis...

Hace casi un par de años comentaba, al hablar de la defensa de tesis de Sofía, que "dejamos atrás algo grande al cerrar esta etapa.. ¡ojalá nos espere algo mayor!". Para ella ciertamente así es. No sólo tiene ya su trabajo estable, sino que...

¡Se nos ha casado! Se nos han casado, vaya, que a lo largo de estos años, aunque estuviese en otra universidad, Samu ha sido como un becario más, y de los más agradables por cierto. Se notaba esto el sábado por la noche en que buena parte de los invitados, algunos familiares aparte, eran ya conocidos para todos nosotros los de la facultad, pues regularmente nos han ido juntando estos chicos en fiestas de cumpleaños y similares, que si algo son, son sociables. Y buenos amigos. Que no he visto yo otras bodas donde tantos acabasen llorando, tantos y tanto.

Estaba guapa ella y estaba guapo él, y como la única foto que tengo, la que os puse arriba, no les hace justicia, cierro con esta otra de un fantástico viaje de muestreo que hicimos los tres juntos a Tarifa, donde salen más favorecidos. Un poco más al sur de Tarifa se van ellos hoy de luna de miel, nada más ni nada menos que a Nueva Zelanda. Ya les preguntaré al volver cómo es eso de vivir cabeza abajo, que siempre me ha picado la curiosidad...

16/10/15

A las duras y a las maduras

Ya os sonará, por entradas anteriores, lo mucho que digo que me gusta dar clases. Pero... ¿sigue gustándome igual, tras guiar ayer durante seis horas seguidas a ocho grupos de 15 alumnos en el montaje y observación de un frotis? ¿Sigue gustándome igual, sabiendo como sé que hoy me tocan otras seis horas? Bueno, es verdad que las prácticas de Métodos se terminan haciendo un poco cuesta arriba... pero eso desde mi punto de vista. Desde el de ellos, que el resto del día tienen que lidiar con matemáticas, física y química, parece que la cosa se ve de forma distinta, y desde luego mejor. Y siempre es mucho más entretenido estar abajo de la tarima y tratar a la gente de tú a tú, con sus momentos de brillantez y sus... peculiaridades. Que no saldrán aquí escritas, pero que igualmente voy atesorando, y valorando. Que para algo son mis alumnos: toda una responsabilidad... que sí, se coge con gusto.

15/10/15

"La vida viene al arte"

La imagen ganadora absoluta del concurso Wildlife Photographer of the Year es desde luego impresionante, pero me ha cautivado la ganadora de la categoría "Impresiones", la imagen titulada La vida viene al arte del español Juan Tapia. Un lienzo roto sobre la ventana rota por la que las golondrinas entran a un cobertizo abandonado, una golondrina que entra, y el milagro hecho foto...

14/10/15

Heces vegetales

 Con el otoño, a la ligera capa de suciedad perpetua de las calles de Madrid y atribuible a sus habitantes bípedos, se suma otra producida por los madrileños fotosintéticos: el suelo se llena de hojas, esas hojas no barridas se van pudriendo...y entre que también lucen marrones y húmedas, y que directamente las tapan, uno se acaba comiendo sin querer los regalitos que dejan los ciudadanos cuadrúpedos cuando salen a pasear...

Wikifoto
 Hay hojas y hojas, en cualquier caso, y por comparación (ejem...) ni qué decir tiene que las de los ginkgos madrileños son de las más bonitas: tersas y de un dorado tal que se le saltan a uno las lágrimas. Pero también se le saltarán (aunque por otro motivo) si por casualidad acierta a oler de cerca, no las hojas, sino los frutos de este antiquísimo árbol...

Wikifoto
... o "frutos", deberíamos decir más bien, pues sólo lo parecen. Pues os frutos de las flores salen, y el ginkgo, como buena conífera que es, no tiene flores, por lo que tampoco tiene frutos: lo que se ve colgar abundantemente en estas fechas de las ramas de los ginkgos femeninos (pues hay pies macho y pies hembra) son directamente las semillas. Ya veis, hay frutos que parecen semillas, como los aquenios del girasol, y semillas que parecen frutos como la del ginkgo, y que además... huelen horriblemente mal, como cualquiera que tenga uno de estos árboles cerca sabrá en estos días. Mal, muy mal, a mierda, directamente. A ácido butírico, si nos queremos poner técnicos. Había leído de pequeño en libros de jardinería que por eso sólo se plantaban ginkgos macho, cosa que me alegró mucho comprobar con el tiempo que era a todas luces falsa... ¡qué misterio el del ginkgo, el fósil viviente, el árbol que lleva produciendo los mismos "frutos" apestosos desde hace mas de sesenta millones de años! ¿Para atraer a quién, amigo ginkgo? ¿Quién era el que, atraído por tu fetidez, comía y dispersaba tus semillas? ¿Quién, el que desapareció tiempo ha, haciendo que tu estirpe, de estar mundialmente repartida, pasase a existir sólo en un minúsculo rincón de China? ¿Ave o mamífero? Sabe Dios...

12/10/15

¿Bilistado? ¡Tachado!

¡Lo logró! Y de su logro, nos beneficiamos muchos :-) Tras pasar años, otoño tras otoño, atento al movimiento furtivo entre las ramas y al reclamo distinto de lo habitual, por fin Javi localizó el viernes camino del trabajo un mosquitero bilistado Phylloscopus inornatus, en el centro de Madrid.

Localización del bicho, vía Reservoirbirds
 Allí estaba el viernes por la mañana, y ya que no pude acercarme antes, allí fui yo también ayer, aprovechando un intervalo entre lluvia y lluvia antes de comer. Sabía que el bicho estaba el viernes, y también el sábado, donde marca la flecha de arriba, y más en concreto en unos álamos blancos plantados en ese pequeño parque. Pero al ir llegando al lugar, la sensación pre-rareza acostumbrada y que hacía tiempo que no sentía: sensación de vértigo y de revoltijo estomacal, y la cabeza dando vueltas de continuo a que "seguro que ya no está con este mal tiempo... aunque igual con este mal tiempo ha decidido no seguir migrando aún... seguro que sí está y no lo veo, y veré luego por Internet que otros sí...". Y en el parque, localizo los cinco (1, 2, 3, 4, 5; no más) chopos, me pongo a mirar, y enseguida distingo a simple vista algo con una banda bien marcada en las grandes coberteras... un herrerillo. Saco los prismáticos y acto seguido enfoco algo con pinta de mosquitero y que resulta ser un mosquitero... común. Empiezo a pensar que se me va a hacer muy larga la mañana, porque están los chopos llenos de pulgones y de pajarillos picoteándolos, y lo siguiente que enfoco...

Una foto del protagonista de esta entrada, de Carlos Talabante, del viernes
 ... es la preciosidad de la foto de arriba :-) Apenas dos minutos después de haber llegado, media hora más tarde de haber salido de casa, acabo de sumar una rareza bien bonita y largamente deseada a mi lista. El bicho, que no reclamó ni una sola vez (a la porra todo el tiempo aprendiéndome grabaciones), se movía como un demonio de chopo en chopo, sin parar quieto un momento y casi siempre bastante arriba, por lo que no tengo ni idea de cómo pudo Carlos sacarle una foto tan bonita.
Tras el momento de fascinación "física" inicial, empezó el de fascinación intelectual: cinco álamos con pulgones, nada más, bastan para atar este bicho en apenas unos metros cuadrados de terreno durante al menos un par de días. Cinco chopos donde por otra parte no le faltaba competencia, pero ahí estaba el tío, sin moverse a los olmos o plátanos de alrededor, sin buscar otro jardín en que posarse. La verdad es que uno no deja de disfrutar con estos bichos...

Termino con una horrible autofoto. El mosquitero está en el chopo de detrás, aunque evidentemente no se le ve. Instantes después, Joaquín me dejó calado hasta los huesos...

11/10/15

Reptiles de retirada

 Ayer en la Sierra Oeste, antes de que llegase por la tarde la avanzadilla de Joaquín a dar la murga, y aunque el día amaneció fresco, la verdad es que a media mañana el sol pegaba lo suficiente sobre los pinos piñoneros como para aguantar de manga corta. Lo suficiente, y aún más, como para que alondras totovía y petirrojos quisiesen echar la mañana cantando, definiendo lo que serán sus territorios en lo que venga de invierno. Lo suficiente como para que buitres negros y leonados pasasen con frecuencia de un lado a otro, con un ojo puesto en los ciervos y con otro en los cazadores, que tanto les podrían preparar la cena como, si se les cruzase un cable, mandarlos a ellos al otro barrio...

 Pero no lo suficiente como para que los juveniles de lagartija colilarga Psammodromus algirus estuviesen más espabilados que nosotros, que vamos ya con el ojo más que hecho a la especie.

 No lo suficiente como para que este otro bebé de culebra de escalera Rhinechis scalaris decidiese huir, en vez de seguir intentando calentarse...

... no lo suficiente, no: que ya están las quitameriendas avisando de que no nos confiemos, que a todo verano le llega su San Martín, incluso con un mes de adelanto. Los reptiles al hoyo pues, a esperar enterrados a que vuelva al sol... y los anfibios al bollo, que en nada y menos llena la lluvia las charcas. Que con o sin escamas, hay herpetos para cada día del año.