19/9/14

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Un biólogo y becario en Calton Hill. Foto de Jaime
Tres años justos, desde que llegamos a Edimburgo Sofía y yo y, de la mano de Jaime, comenzamos a descubrir todo lo que nos podía ofrecer esa ciudad. El vínculo afectivo que nace de haber estado allí de estancia, me ha hecho seguir con especial interés estas semanas pasadas las noticias sobre el referéndum que esta mañana se ha decantado por el "no" a la independencia escocesa. Aunque no me fuera la vida en ello, ni sea yo precisamente persona de sentimientos nacionales muy arraigados, he de reconocer que hurgando bien en mi interior casi deseaba que hubiera ganado el "sí", aunque me sería imposible explicar por qué... No ha podido ser, y no pasa nada; la pena que siento es sobre todo la de ver una sociedad querida tan equitativamente dividida en torno a una cuestión tan capital: como tantas páginas han mencionado antes que yo, el eslógan del "no" (better together: mejor juntos) se ha transformado más bien en un bitter together (juntos y amargados). A ver si recuperan pronto el dulzor de la convivencia...

18/9/14

Un mes mirándome el ombligo

Ayer os contaba que se me había pasado el aniversario de la tesis; lo que no se me olvida en cambio, pues mi maltrecho organismo me lo recuerda a cada rato, es que llevo un mes corriendo. Es curioso, porque metido en harina voy bien: es durante tooodo el resto del día cuando me duelen tobillos, rodillas y un poco el cuerpo en general, de forma que actividades normales que requieren de esfuerzos momentáneos y rápidos, como cruzar un semáforo en rojo, se han vuelto de repente una fuente de molestias. Como no dejan de recordarme los cada vez más jóvenes becarios, será cosa de la edad...

17/9/14

"Cumpletesis"

Tenía la fecha en la cabeza estas semanas pasadas, no os creáis; pero estos últimos días he estado tan pendiente primero del curso y ahora de lo del proyecto, que se me pasó por completo escribir ayer una entrada alusiva al primer aniversario de la defensa... de hecho recordé la efeméride a media jornada, cuando ya no podía hacer mucho por celebrarlo. ¿Os acordáis de algo, los que estuvisteis allí conmigo? Espero que os lo pasaseis bien, al menos la mitad de lo que yo. Repetiría hoy mismo, la verdad; aunque visto de momento para lo que ha servido, el aniversario me lo tomo más bien con melancolía. Al menos, si no para otra cosa, la aventura del final de tesis dio para muchas muchas entradas, cada una con su historia: los papeleos previos antes del verano, los preparativos antes de la defensa, la resaca posterior... amplio material tenéis ahí para entreteneros leyendo, estos días en que actualizo poco y con pocas ganas.

16/9/14

Cambio de teRcio

... os hablaba en la entrada anterior de mis pinitos con R, y me temo que os cuento en ésta que lo dejo. Que lo dejo, espero, por una buena causa; y digo lo de "espero" porque si merece o no la pena lo sabré a la vuelta de los meses: se acaba de abrir ahora la convocatoria de una línea de proyectos que me interesa mucho, y como todas las opciones de emplearse son pocas pues pasaré esta semana encerrado preparando la memoria técnica que hay que presentar con la solicitud. Y poco más, que salvo en sanfermines los encierros no suelen dar muchos temas interesantes de los que hablar. Y tampoco os voy a contar de qué va el proyecto, no sea que me lo plagiéis, jeje...

13/9/14

En casa del R-ro...

¿Veis, la pequeña adición a mi Escritorio? efectivamente: el pasado jueves empezamos el curso de R, y como veis la cosa marcha viento en popa, jeje; he aprendido incluso más cosas que a instalarlo y todo... Estos dos primeros días, que se supone han sido los "ligeros", los hemos dedicado a ver las tripas del programa y a "aprender" un puñado de las órdenes más habituales con las que ordenar y seleccionar datos, la base de todo análisis. Y bueno, más que herrero, soy heRrerillo: un pequeño aprendiz, pero peleón. Ya la semana que viene empezaremos el curso de estadística más al uso, aunque realmente lo que creo nos motiva más a todos los participantes es el hecho de usar este condenado programa, más que los conocimientos estadísticos en sí. Ya os iré relatando mis progresos... o la falta de los mismos.

11/9/14

Previendo posibles cambios... o no

Así, así de pelado está el pradito: a conciencia. No porque se hayan esmerado especialmente en segarlo este año, sino porque han estado de obras y han removido y apisonado todo el suelo. Lo cual va a ser interesante cuando empiece a llover: ver (si no se lleva la lluvia el suelo...) qué pinta tiene lo que crezca ahí en comparación con lo que crezca al otro lado del sendero, si aparece una vegetación igual de densa o no, si hay más especies de dispersión anemófila o si en cambio el banco de semillas del suelo es suficientemente variado como para que no se noten diferencias... ya os lo iré comentando. Que en algo hay que entretenerse de camino a la Facultad.

9/9/14

Mortales, cada uno a su manera

Os he entretenido estos días (o aburrido, según) con historias sobre hormigas, y otras tantas que me dejo en el tintero: historias de ciervos volantes junto a un hormiguero vaciados con esmero por hormigas diminutas a lo largo de varios días, historias de bichos desdichados intentando escapar de los domos de las hormigas rojas, historias de hormigas picándome en la lengua... Pero con ser unos bichos que dan mucho juego, no pueden compararse en espectacularidad a otros. A otros como las mantis, por ejemplo. Las mantis me fascinan desde que, de pequeño, en uno de los muchos parques de Orense donde me llevaba mi tía, me topé con una por primera vez, y pude ver (o mejor dicho, "no-ver") cómo era capaz de hacerse con una mosca a una velocidad ajena a este mundo, como ajeno parecía ser aquel bicho de ojos bulbosos y patas de pesadilla... Uno de los veranos en la aldea, en que parecía haber bastantes más que otros años, descubrí una de ellas, una hembra excepcional, que rondaba siempre por entre las mismas ramas, de forma que podía localizarla de un día para el otro. Si la cogía para colocarla en algún otro sitio protestaba un poquillo, pero no enloquecía e intentaba marcharse corriendo o volando desmadejadamente como otras primas suyas más nerviosas; de modo que tras colocarla en posición sobre una mesa o así podía entretenerme contando cuántas moscas seguidas, que yo le cazaba, era capaz de comerse de un tirón. Siete, creo que fue el mayor conteo; y si no fueron más fue seguramente por mi falta de habilidad como cazador y no por su falta de apetito, pues como digo era una señorona mantis. Esto, que se me antojaba no obstante un poco forzado, siguió así algunos días, hasta que de repente se me presentó la ocasión de ver un poco más de "acción al natural"... aunque no salió como yo me esperaba: coincidió que aquella mañana mis abuelos habían matado un pollo, y la cabeza del mismo, después de que uno de los gatos la mordisquease un poco sin mucho convencimiento, estaba allá tirada en la huerta, rodeada de avispas frenéticas por llevarse pedazos de carne. Razoné que si dejaba la mantis cerca de allí se las apañaría para acechar y hacerse con alguna de las avispas, y ni corto ni perezoso la cogí de la rama donde estaba y la dejé caer bastante torpemente junto a la cabeza del pollo. La mantis cayó allí junto junto a las avispas... y como un rayo una de ellas se le echó encima, le picó en el tórax y la dejó frita; todo sucedió en unos pocos segundos. Y las avispas siguieron a lo suyo, arrancando pedacitos de pollo junto a una mantis muerta. Y yo me metí en casa con bastantes remordimientos...