11/6/14

Un poco de ayuda no solicitada

Cuando un niño llora de hambre todo el mundo se compadece, aunque sea hijo de otro... y a veces el instinto es tan fuerte que salta los límites de la propia especie. Hoy no escribo nada más, solamente enlazo esta historia, que me pareció bien curiosa.

10/6/14

Fin de temporada (de campo)

 - ¿Cómo se llama la última lagartija que coge uno?
- Eh....
- ¡The last-gartija!
- ...........

Las vacas acechan entre los melojos
 Nos ha costado bastante más que el lunes pasado en El Pardo, pero a base de echar horas bajo el sol y esquivando malamente las garrapatas el fin de semana y ayer por la mañana, conseguimos hacernos con las doce lagartijas de Navacerrada que nos faltaban para el máster de Álex, y con ello dar por concluido el trabajo de campo de este curso.

Una hembra, confiada, sabedora de que no estamos interesados en ella...
 Doce cogimos, como digo, de modo que se nos dio mejor que la vez anterior, cuando nos volvimos con ocho. Y de esas ocho, ¡oh, desgracia!, una se escapó del terrario a los pocos días, y no volvimos a verla... Es una mierda eso, ya que aunque parezca que no, que los bichos sólo nos interesan como sujetos de estudio y experimentación, tenemos un amor real y grande por los mismos, y nos preocupa causarles la menor molesta posible. De modo que me ha torturado bastante pensar en una lagartija sin sol, sin agua y sin comida; agonizando a lo largo de las semanas en algún rincón de la Facultad...

... pero esta historia al menos tiene un final feliz :-) El jueves de la semana pasada vino Ana a buscarnos a Álex y a mí para decirnos que "hay una lagartija en el baño de las chicas" (cosas de la planta 9); y allí estaba: delgada y recubierta de pelusas, pero viva y con la mala leche mordedora de quien todavía tiene ganas de seguir dando guerra... Un atracón de grillos y ¡hala!, de paso que subimos a por sus convecinas la dejamos tan contenta en su patria chica.

Y aquí tenéis a la lastgartija, cogida ayer a eso de las once. Un machete con la coloración rojiza muy irregularmente distribuida por la cabeza y con una mirada de resignación que le remueve a uno las entretelas. Pero no os preocupéis: las que soltamos la semana pasada se fueron todas (¡qué alivio, poder decir "todas"!) más gordas (certificado por la bascula) que cuando llegaron, así que tan mal no las tratamos...

6/6/14

"¿Y tú que haces aquí?"

 Iba por la mañana camino de la Facultad cuando, por detrás de la de Medicina, me encontré con una rana en medio de la acera; una rana verde normal en un sitio bastante anormal. "¿Y tú qué haces aquí?", exclamé en voz alta (menos mal que no me contestó... me hubiese asustado), y evaluando rápido la situación, saqué de la mochila el tupper donde llevo la fruta para el día y, tras vaciarlo dentro de la misma, eché mano a la rana y la guardé satisfecho... la sonrisa se me torció un tanto cuando al incorporarme vi que casi a mi lado, sin que me hubiese dado yo cuenta antes, estaba uno de los africanos que se sacan unas perras aparcando coches, mirándome sin cortarse con cara de "este tío está mal de la olla..." Supongo que debió de pensar que lo que había cogido y echado al tupper era una mierda de perro (lo que no deja de tener su chiste, pues precisamente el primer sapillo pintojo que vi fue "una mierda de perro" que de repente dio un salto, junto a la plaza de abastos de Portonovo), de modo que un tanto azorado me llevé rápido la rana para soltarla, no en el estanque del Botánico, de donde probablemente venía porque a esas horas estaba cerrado, sino en el de Forestales, donde la población ranosa local seguro que se beneficiará de este aporte de sangre nueva...

La protagonista de la historia, justo antes de unirse a sus compañeras
¿Y qué hacía la rana allí? Bueno, como comprenderéis de algún modo tienen que llegar las ranas a una zona nueva, cosa que hacen aprovechando el frescor de la noche para recorrer hasta varios kilómetros, a la búsqueda de nuevas charcas que colonizar... pero a ésta le auguraba yo poco futuro allí entre pies y ruedas. A ver si se porta y sale del estanque a saludar cuando pasemos por delante camino de la cafetería...

5/6/14

Anocheciendo en la Sierra, un martes cualquiera

 Bajando del puerto de Cotos a Rascafría, poco antes de llegar, deja uno a mano derecha el área recreativa de La Isla. Es un lugar muy visitado los fines de semana veraniegos... pero un martes cualquiera a las nueve de la noche luce bastante solitario. Normal; sólo a cuatro biólogos algo chavetas se les ocurriría acercarse hasta aquí después de echar todo el día currando...

 De todas formas, pasear con calma junto al arroyo de la Angostura bien merece el sacrificio (el sacrificio doble: el de acercarse primero y el de seguir levantándose a las seis y media el miércoles casi sin haber deshecho la cama después). Los días en torno al inicio de verano son además tan deliciosamente largos que el camino se hace con total tranquilidad.

 Una cascadita y los pinos albares llegando hasta la orilla del lago; si no fuese por los escobones cuajados de flores amarillas cualquiera diría que es una foto de la orilla de un lago escandinavo o de un loch escocés cualquiera... Pero no: hay piornos. Y evidentemente tampoco es una cascada, sino el borde de una presa; una de esas presas en apariencia inútiles que tanto nos apasiona construir a los mediterráneos...

Tras caminar un trecho poco exigente, nos sentamos a cenar en unos peñascos. Y al volver luego, ya de noche y linterna en mano, íbamos prestando atención a cuanto bicho pudiera pulular a orillas del agua.

 La verdad sea dicha, poca cosa vimos; pero estuvo entretenido el paseo a la vuelta también. Varios sapos comunes Bufo spinosus, algunos gordos y otros enormes.

 Un par de ranas patilargas Rana iberica también; especie endémica de la Península, que en el norte vive junto a regatos limpios un poco en cualquier parte, y que se mete hacia el sur siguiendo los sistemas Ibérico y Central, comportándose ya como un animal de montaña.

Y habiendo anfibios, algún depredador tendría que haber también, como esta culebra viperina Natrix maura.

Es una pena, pero la Facultad está llena de chavales a los que les gusta esto, pero que "nunca sacan tiempo" para salir al campo... parece mentira.

4/6/14

Otra de mis otras entradas

 Ya está disponible el número de junio de EMNMM :-) Vuelvo a escribir sobre plantas en mi colaboración, en concreto sobre una de las más especiales de la Comunidad, que me taché hace justo dos años. Espero que os guste...

La portada, como de costumbre, diseñada para no dejar indiferente...

3/6/14

Sexo en el cazadero

 Quede constancia de que me parece un desaire inmerecido que, entre los mil y un wasaps que con mayor o menor gracia se mandaron ayer con motivo de la noticia del día, todo el mundo se acuerde de los elefantes y nadie del malhadado Mitrofán... de los osos seáis comidos, como Favila el nombrado.
En fin, al lío. Ayer echamos el día Joaquín, Álex y yo en El Pardo, antiguo cazadero real (jeje, al pelo viene), pero persiguiendo unos cuadrúpedos bastante más pequeños: nuestras queridas lagartijas colilargas. Terminamos ya los experimentos del máster de Álex con la primera ronda de lagartijas, que liberamos la semana pasada; y empezamos ahora con la segunda y última.

 Las hembras como las de la imagen no nos interesan esta temporada, en que sólo trabajamos con los machos, pero hay algunas tan tranquilotas y majas que bien se merecen salir en el blog.
De hembras, machos y viceversa estaba El Pardo lleno en cualquier caso: el calor altera las hormonas reptilianas y andaba el sotobosque revolucionado. En muchas especies ibéricas de lagarto los machos suelen acompañar a la hembra escogida a lo largo de todo su periodo fértil, para asegurarse de que sólo ellos la fecundan. Y aunque ayer vimos más de una hembra que a punto de reventar parecía con la tripa dilatada por los huevos en desarrollo, se ve que muchas estaban todavía iniciando la cría, pues lo normal fue que encontrásemos los bichos por parejas, como preparándose para entrar en el Arca.

 Parejitas como ésta que, cegada por el impulso reproductor, se paseó entre mis piertas durante un buen rato.

 El "cortejo" de los lagartos se asemeja más bien a una violación por agotamiento. el macho muerde los cuartos traseros de la hembra, que intenta escabullirse, llegando incluso a girarse y a morderlo. Pero él no suelta presa y enganchado a ella se va dejando llevar de un lado a otro.

 Agotada por fin la hembra, el macho avanza posiciones, y pasa de morderla en la grupa a sujetarla por el cuello. Y comienza a girar el cuerpo para situar las cloacas una junto a la otra.

 Y se produce por fin la cópula, que puede prolongarse algunos minutos, en una postura, como veis, "lateral", y con pinta de bastante incómoda. Esto no supone mucho problema para lagartos y serpientes, pues poseen dos hemipenes, y según el lado por el que ataquen usan el correspondiente. Y poco más, poner los huevos cuando maduren dentro de la hembra y tal y cual; y hasta el año que viene. No sé si alguna vez os habíais preguntado cómo se reproducían las lagartijas... sea cual sea la respuesta, el proceso ya lo veis aquí ilustrado.

Y aquí estamos los tres, tras pasar un día la mar de entretenido y provechoso, pues cogimos todos los bichos que necesitábamos. Gracias en buena medida a Joaquín, que tras sus años de tesis con esta especie ha desarrollado una habilidad preternatural con la caña y consiguió casi la mitad de los ejemplares. A ver si conseguimos que nos acompañe cuando toque repetir en Navacerrada...