18/11/11

¿Qué fue primero...?

El pasado domingo pudisteis verlo por la tele; pero para los que no la veis (vemos), podéis hacerlo hoy aquí, por cortesía de YouTube. Que nunca está de más reírse un rato...

17/11/11

En lo más alto de la ciudad

¿Más fotos de Edimburgo desde lo alto? ¿Pero cuántas cuestas hay en esa ciudad...?” Pues bastantes, la verdad; aunque no demasiado empinadas. Y en pleno centro (sobre otro volcán pretérito, como buen monte escocés que se precie) Castle Rock, la peña coronada por el Castillo de Edimburgo. Allí fui con mi hermano y mi madre el pasado viernes, como colofón a su visita.
Dejando atrás la explanada y los primeros muros de la fortaleza, esta se organiza como un pequeño pueblo, ascendiendo en una breve espiral hasta los edificios señoriales de la cima. Muchas de las casas que jalonan la “calle” principal han sido en tiempos viviendas de servidumbre y guarniciones militares; y aunque hoy algunas todavía son acuartelamientos, la mayoría albergan ahora diversos museos castrenses.


Cada poco hay más plazas con baterías de cañones, preparados para repeler a cualquier atacante.


Aunque algunas piezas de artillería, como esta bombarda llamada Mons Meg (detrás de mi señora madre), ya cumplían en tiempos funciones meramente decorativas. Tras participar en algunos asedios y ser pronto repudiada por lo engorroso de su manejo (era tan pesada que se necesitaban muchos hombres y mucho tiempo para transportarla, y se calentaba tanto con cada disparo que solo podía ser usada unas pocas veces al día), esta bombarda pasó a utilizarse solo para salvas honoríficas, hasta que en un acto oficial reventó, momento en el que decidieron que mejor no tocarla más.


Y si esto fuese un cómic, la siguiente imagen probablemente sería la de la bombarda disparando y volatilizando a la mujer que parece que busca petróleo dentro...

... pero como no lo es, pues vaya una imagen de otro de los rincones más fotografiados del castillo: el del pequeño cementerio de mascotas (mayormente perros) de diversos cuerpos del ejército británico.


Y arriba de todo, como dije, el patio de armas, delimitado por la capilla y las diversas estancias palaciegas, incluyendo un pequeño museo con los Honores de Escocia y la archifamosa piedra (del destino). En cualquier caso, se notaba que los reyes escoceses preferían pasar aquí arriba, a merced del viento y la niebla, el menor tiempo posible; ya que el estilo en general de edificios y decoración es como poco austero en comparación con el Palacio de Holyroodhouse.



Pues nada, otro must see que tachamos de la lista. A ver qué cae este fin de semana...

16/11/11

Periodos electorales varios

Hoy se termina el plazo para que los españoles residentes en el extranjero podamos remitir nuestro voto para las elecciones de este domingo. Sofía y yo ya lo hemos hecho, aunque no nos ha sobrado nada de tiempo: las papeletas nos llegaron el jueves pasado y el viernes fuimos a la oficina de correos; donde el bengalí de la ventanilla, tan simpático como entrometido, nos preguntó risueño y sin rodeos que quién creíamos que iba a ganar y a quién pensábamos votar... En fin; ya está hecho. Ahora quiera Dios que el domingo de las urnas salgan los mejores, que falta nos hace...
Pero otras son las elecciones también en marcha que me tocan más de cerca, porque además espero presentarme como candidato: son las de representantes en el Consejo de Departamento, que se celebrarán el 2 de diciembre. Los estudiantes de tercer ciclo creo que nos las apañaremos para cubrir con candidatos las ocho plazas de que disponemos, pero no está muy claro que se vayan a cubrir las catorce de estudiantes de segundo ciclo. Así que, si me estáis leyendo (por ejemplo tú, seguidora de este blog de la que no tengo el correo :-p), no sé a qué esperáis para presentar vuestras candidaturas... El plazo acaba el lunes que viene; para más información podéis escribirme a mí o a cualquier otro de los becarios.

15/11/11

Musselburgh: fotos de Jaime

Gracias a la diligencia de este chico, como os prometí ayer puedo ahora subir unas cuantas fotos suyas, donde se notan demasiado bien las diferencias de aparato, pulso y mimo de cada uno...

Nos llamó mucho la atención la cantidad de carritos de la compra varados en la costa: ocho en la foto, asomando más o menos del agua; y muchos más que había... No se nos ocurre otra explicación que la de que periódicamente alguna riada catastrófica barre el cercano parking del LIDL que vimos desde el autobús... pobres, ni con la venta de plátanos deben de ganar para repuestos.
Empecemos ya a dejar que se luzca Jaime: una gaviota reidora Larus ridibundus, inmortalizada ya para siempre en pleno vuelo. Un detalle curioso: en inglés la gaviota cabecinegra se llama, atendiendo al plumaje de verano, black-headed gull; a pesar de que la cabeza no la tengan de color negro, sino más bien chocolate. La gaviota cabecinegra Larus melanocephalus (a la que aquí llaman Mediterranean gull) sí la tiene negra-negra; pero claro, en Gran Bretaña es una especie muchísimo más escasa que la otra... el domingo vimos una también, por cierto.


Creo que fue en alguno de los libros de Durrell en los que vi al ostrero euroasiático Haematopus ostralegus metafóricamente descrito como “un clérigo con nariz de payaso”; no me acuerdo muy bien. Este es un joven del año, con el pico de punta oscura y comparativamente algo corto. En verano pierden el “alzacuellos” blanco, pero pico y patas se vuelven de un color rojizo mucho más intenso.


Más ostreros, en vuelo ahora. Pocas especies habrá tan fáciles de identificar... por no hablar de la bulla que montan de continuo. En España, donde es frecuente en invierno, crían también algunas parejas, en islotes rocosos de la costa cantábrica.

Más limícolas: un precioso zarapito real Numenius arquata. Con los cambios de marea las aves se mueven entre las zonas de alimentación y las de reposo, de forma que estando en el mismo sitio uno puede tanto hincharse a ver bichos como volverse de vacío... no sé si el domingo tuvimos mejor o peor fortuna, pero a ver si la próxima vez nos coincide ver las aves buceadoras más cerca de la orilla.

Una curiosidad: no es extremadamente raro encontrarse cornejas negras Corvus corone que, como la de la foto, tienen el centro de las rémiges de color blanco. Esto, que he visto también en algunas cornejas cenicientas Corvus cornix, aparentemente no se debe a factores genéticos, sino a deficiencias nutricionales durante el crecimiento de las plumas.

Una aguja colipinta Limosa lapponica, adorable, en una imagen que parece hecha en blanco y negro...

Un par de hembras de porrón osculado Bucephala clangula, un pato común por estas latitudes que en invierno apenas se deja caer por la Península. ¿Adivináis por qué en inglés se llama goldeneye?

Y este soy yo, en blanco y negro de verdad, que mejoro bastante... así de guapo me ven pues los animales nocturnos :-)

14/11/11

Musselburgh

Tecleo con el hombro derecho todavía inflamado y, pese al dolor, contento, ya que por fin se justifican los dos Kg. de exceso de equipaje: echaba muchísimo de menos cargar con el telescopio... Sofía bajó a Madrid a una boda este fin de semana; pero no me quedé solo, porque vino Jaime desde St. Andrews. Y ayer nos fuimos de pajareo.

¿Reconocéis al fondo la mole de Arthur’s Seat, y Calton Hill a su derecha? Al este de la ciudad de Edimburgo, cómodamente accesible en bus urbano, se encuentra la villa de Musselburgh; y allí un paseo a lo largo de la costa permite disfrutar con total comodidad de las ave marinas del firth of Forth. Espero en breve disponer de fotos de Jaime de mayor calidad que las mías, pero entremedias no podía dejar de deciros que...

¡Tenemos una especie más en el bote! :-D Y nada fea, además: el pato havelda Clangula hyemalis; varios, buceando tranquilamente buscándose su sustento.


Compartiendo espacio con otra especie igualmente bonita: el negrón especulado Melanitta fusca. Y con porrones osculados, éideres, colimbos chicos, zampullines cuellirrojos, limícolas de todas clases, bisbitas costeros... una lista normal para las costas escocesas, pero que en España solo cabe esperar de lugares como Santoña, y además en días especialmente fructíferos (que los hemos tenido, por cierto).

En cualquier caso hay muchas especies que según la información de que disponíamos sobre el sitio se nos quedaron en el tintero; así que, aunque ya no sea con Jaime, me temo que a no mucho más tardar habrá que volver...

12/11/11

Remembrance Day

Ayer a las 11 de la mañana, una salva desde el castillo de Edimburgo señalaba el 93 aniversario de la firma del armisticio de la Gran Guerra; era el Remembrance Day, el día establecido para recordar a los caídos en el frente. Durante todo este mes ha ido aumentando el número de personas que lucen pequeñas amapolas en sus solapas. Estas flores, como las pegatinas del Domund o los diversos lazos de colores, señalan su colaboración con las campañas de recolección de fondos para los veteranos de guerra y las familias de los caídos en combate.
Este país tiene presentes a sus militares de una manera que nos resulta chocante a los españoles, despreocupados de las guerras anteriores y preocupados por olvidar la más reciente: por todas partes hay esculturas, placas conmemorativas y demás recordando al pueblo el sacrificio de vidas humanas que cuesta mantener un imperio: la India, Crimea, y sobre todo Sudáfrica y la Primera Guerra Mundial, parecen haber sido los principales sumideros de vidas escocesas.

También, cómo no, hay recuerdos de la Segunda Guerra Mundial. En medio de las Highlands, el monumento de la imagen recuerda a los comandos que se entrenaron en esta zona para luego prestar batalla tras las líneas enemigas en todos los frentes. Comandos como Guy Crouchback, el protagonista de Espada de Honor. El libro que cierra la trilogía, Rendición Incondicional, acaba de aparecer este verano publicado en castellano por primera vez (Cátedra); y tras el forzosamente pesado (por la época y las circunstancias del personaje) segundo tomo recupera admirablemente el tono original de la obra. Perdón por la cuña publicitaria, pero es que Waugh cada vez me gusta más...

10/11/11

Reflexiones journalclubísticas

Otra semana más con su journal club correspondiente... la verdad, resulta hasta divertido ver cómo esta gente se abalanza sobre el artículo que toca y lo reduce a pedazos. Y no es que por muy de Nature o de Science (como el de hoy) que sea el artículo no pueda ser criticado, pero es que eso es una cosa y otra bien distinta revisar con lupa cada una de las frases... máxime si, como se le nota a más de uno, ni siquiera te has leído el artículo.

En cualquier caso lo pasé peor la semana pasada, cuando me tocó exponer a mí y escogí un artículo de mi campo malarial. No tanto por la exposición en sí, aunque me trabé bastante y reconozco no haber dado la talla; sino porque el artículo (sus planteamientos teóricos y experimentos) se correspondía perfectamente con el tipo de cosas que hago yo, y me preocupó bastante imaginar que cualquiera de ellos pudiera revisar mis trabajos cuando finalmente los envíe a una revista... bueno, suficiente para esforzarse todavía más, y aprovechar bien esas cinco semanitas que nos quedan por aquí.

Por lo menos me curré la presentación...