30/11/07

La obra maestra

Tradicionalmente los protestantes han reprobado el culto que los católicos damos a los santos, que para ellos iría en contra del primer Mandamiento (como recordaba Jesús al demonio en el desierto: Amarás al Señor tu Dios, y a Él sólo darás culto -Lc IV, 8-); pero es una visión equivocada de la realidad. El proyecto de Dios para cada uno de nosotros es el de que seamos felices gozando de su amor, primero en la Tierra y después, de una manera plena, en el Cielo. Para conseguirlo disponemos de una serie de normas y de la ayuda que el propio Dios nos da para poder cumplirlas (la Gracia). La acción de la Gracia en nuestra vida es tan fuerte que prácticamente nuestra tarea se limita a saber aprovecharla bien, ya que nos lo dan casi todo hecho. En ese sentido podría decirse que cada santo, cada persona que llega al Cielo, es una pequeña obra de arte que el Señor ha ido modelando a lo largo de su vida en la Tierra. En los santos “oficiales” veneramos precisamente a aquellas personas que mejor han sabido dejar a la Gracia actuar en sus almas; vendrían a ser las mejores obras del Artista divino.
¿Y cuando un artista monta una exposición, alguien cree que se pueda enfadar porque la gente que contempla sus obras diga que son maravillosas? ¿No se sentirá más bien contento? Pues es lo mismo...
Y en su Madre, Dios ha echado el resto, creando su obra maestra. Dios quiso que fuese perfecta desde el momento mismo de su concepción, preservándola del pecado original que todos salvo ella heredamos de Adán y Eva... Y ése es el sentido de la fiesta de la Inmaculada Concepción de María, que celebraremos el próximo 8 de diciembre (lógicamente, nueve meses antes del día en que tradicionalmente se ha celebrado el cumpleaños de la Virgen, en septiembre).
Como en tantas otras fiestas grandes del calendario litúrgico, en muchos lugares viene precedida de una Novena, nueve días en los que en Misa se va preparando la festividad:
- En Mallorca: Iglesia de Santa Eulàlia. A las 20:00 (domingo 2 a las 19:00)
- En Santiago: Catedral. A las 20:15
- En Madrid: Muchas :-) Por ejemplo en el Oratorio de Caballero de Gracia a las 20:15 (sábado 1 a las 19:00)

... de nada :-)

Por la Vida: Por la de TODOS

¿Matanzas? Con la del cerdo nos llega...

A LAS 18:30

29/11/07

Vídeo del alcatraz


Pongo un vídeo del alcatraz del domingo hecho por Lalo. No es muy allá, pero se ve bien con qué facilidad y rapidez se mueve el bicho...

Por la vía del medio

... Y con el Nº 1: Las pardelas buceadoras

Que tenga el Nº 1 no quiere decir que sea el más importante; simplemente que es el más reciente y el que tengo más fresco...
De nuevo, como con las uñas de los leones marinos, me las tenía que ver con un aparente error de la naturaleza; una contradicción evolutiva que sólo existía en mi cabeza. Las distintas familias de aves marinas, en apariencia, habrían optado por dos caminos distintos: o bien habrían desarrollado una capacidad excepcional para el vuelo, como las gaviotas o los charranes, que les permitiese vagar por los océanos a la búsqueda de alimento accesible desde la superficie; o bien habrían optado por sacrificar el vuelo en mayor o menor medida desarrollando unas patas poderosas (como los colimbos) o alas cortas y fuertes (como los álcidos o, en un caso extremo, los pingüinos) que les permitan bucear y llegar allí hasta donde se encuentran los peces.
Las pardelas, con las que tanto trabajan en mi grupo, eran para mí el exponente más claro de las aves del primer grupo: Capaces de volar cientos de kilómetros cada día, con las alas tiesas, lamiendo las olas, impertérritas ante los temporales... ¡Y ahora resulta que en un seminario me acabo de enterar de que también bucean! Y no sólo “bucean”, si no que, aprovechando cuando los delfines o los atunes rodean bancos de pequeños peces, son capaces de bajar decenas de metros remando con las alas para llenar el buche allí abajo. Me habría encantado encontrar una imagen que poneros en esta entrada de una pardela buceando; más que nada porque todavía me cuesta imaginármelas así. Mientras tanto, tendréis que creeros (yo también) que la de la foto de arriba está dando el impulso que la guiará aguas abajo, a los infinitos campos de sardinas...

¿Creíais que ibais a libraros tan fácilmente? Desde aquí lanzo el desafío a alguna de las múltiples personalidades de Periféricos y a SLOSS (y a quien se quiera sumar): ¿Qué castillo, sólidamente cimentado en vuestra imaginación, se desvaneció como humo el día en que descubristeis que...?

28/11/07

... Con el Nº 2: Las uñas de los leones marinos

El orden de los pinnípedos se subdivide en dos subórdenes que se diferencian en su mayor o menor adaptación a la vida en el agua. Los leones marinos, a la derecha, conservan sus orejas, y sus cuatro patas están orientadas hacia abajo, de forma que se mueven por tierra caminando y corriendo como un perro; más torpemente, pero bueno. En cambio en las focas verdaderas, a la izquierda, las orejas han desaparecido y las patas traseras se disponen hacia atrás, siendo más útiles para maniobrar en el agua, pero menos para moverse en tierra; las focas se arrastran ondulando el cuerpo, como un gusano.
El año pasado, en abril la visita a la feria Madrid es Ciencia nos deparó algo más que el simpático incidente de las calaveras. En uno de los expositores, dedicado a la Antártida, había una serie maquetas de animales muy logradas, a tamaño natural. Sobre un pedestal se erguía orgulloso un león marino similar al de la foto de arriba. Contemplándolo de cerca, de repente caí en la cuenta de un pequeño detalle... Ése pie... no, no podía ser... Pero... ¿los leones marinos tienen uñas? Efectivamente, no sólo tenían uñas, si no que éstas estaban en el medio del pie (técnicamente no están en el medio de nada, si no en la punta de los dedos, como en todo hijo de vecino; lo que pasa es que los dedos poseen luego esas prolongaciones carnosas que forman la aleta. Pero una cosa es lo que es, y otra lo que parece...).

Yo sabía que las focas tenían uñas en “la punta de las manos” para afirmarse sobre terreno cuando se desplazan fuera del agua; pero en mi cabezonería se me escapaba completamente el motivo por el que la evolución habría permitido al león marino conservar las suyas en los pies. Un error de la Creación, estaba claro; con razón me resultaba a mí extraño... Si es que no hay peor ciego que el que no quiere ver... ¿Pues para qué iban a querer si no sus uñas los leones marinos? Muy sencillo; caminan como un perro... y se rascan como un perro :-) Doblando además hacia abajo las puntas raras de los dedos, para que las uñas queden en el borde. Qué bichos más majos...

27/11/07

Inspira/Espira...


A medida que uno va aprendiendo más y más, corre el venturoso riesgo de descubrir que cosas que siempre supuso y dio por sentado que serían de una manera, resultan ser de otra completamente distinta. Se le rompen a uno entonces completamente los esquemas, el imponente castillo de los conocimientos personales se desmorona como un baluarte de arena cuando sube la marea, y humildemente descubre con el más sabio de los hombres no saber si no que no sabe nada... Y a aprender otra vez.
Muchas veces me ha pasado esto, más de las que mi orgullo quisiera (pues no nacen estas ocasiones de la ignorancia, si no de la soberbia intelectual), y en esta entrada y las sucesivas he decidido revelar el “Top 3” de mis mediterráneos personales (pero los biológicos, cómo no), con la mezquina esperanza de que alguno de los que me leéis estéis en mi misma situación (mal de muchos...):

... Con el Nº 3: La naturaleza parenquimatosa del pulmón. Aunque a veces me queje del año “perdido” en Lugo, la verdad es que es de los más me ha enseñado en mi época de universitario. Me sirvió como ensayo para empezar luego Biología con buen pie, ayudándome a cambiar el chip del estudio y el trabajo personal, de los controles del colegio a los exámenes de la Universidad. Pero si algún día ha quedado grabado en mi memoria, ése fue aquel en que en clase de Anatomía descubrí que los pulmones no eran un saco hueco en el que los alvéolos pendían en el vacío sabe Dios cómo, si no que eran órganos mucho más macizos, de consistencia y aspecto al corte muy similares a los de una esponja. Pude comprobarlo luego en prácticas, palpando incrédulo cual santo Tomás los pulmones preservados de un perro. Cuántas matanzas desaprovechadas, cuántas vísceras de cerdo colgadas en estacas a la espera de ser picadas, cuántas oportunidades de caer de la burra desperdiciadas año tras año...

26/11/07

El primero de la lista

Entre que las previsiones meteorológicas para el fin de semana no eran nada halagüeñas, y que ahora que enfilo la recta final de mi estancia en el IMEDEA estoy apretando un poco (muy poco) más y me llevé algo de trabajo a casa, no pensaba realizar grandes hazañas ornitológicas. Sin embargo Lalo me llamó el sábado por la noche proponiéndome un plan rápido y concreto para el domingo por la mañana: Ir a una balsa de riego que hay en Son Ferriol (uno de los barrios periféricos de Palma) para que yo pudiese tachar el porrón pardo, una especie de pato cada vez más escasa en Europa occidental y de la que vía Internet (benditos foros) sabíamos que había un par de ejemplares invernando el aquel lugar...
... Muy bonito todo, pero al llegar a la balsa descubrí que aquello no iba a ser ni mucho menos chegar i encher. Imaginaba un pequeño estanque y me encontré con una masa de agua grande como un campo de fútbol y a rebosar de gaviotas y patos, agolpados éstos cómo no en la esquina más lejana a donde estábamos. Lalo no llevaba telescopio, y sólo con los prismáticos muchos de los patos, entre los que había ciertamente bastantes porrones, tuvieron que quedar sin identificar... En fin; otra vez será.
Pero este domingo tristón, con el cielo cuajado de nubes que no se decidían a descargar y con un vientecillo constante del norte bastante desapacible, me tenía preparada una gran sorpresa. Contemplando el mar desde Ciudad Jardín (foto), una de las zonas de playa aledañas a la capital, apareció a lo lejos un alcatraz atlántico Morus bassanus; mi primer alcatraz :-D. El alcatraz ha encabezado desde hace años mi lista personal de “¿Pero cómo no has visto todavía un...?” Y mira tú por dónde, aunque en invierno es bastante escaso en el Mediterráneo y superabundante (o eso dicen) en la costa gallega, he ido a verlo por primera vez en Mallorca; ¡qué alegría más grande!