12/5/15

En torno a Sepúlveda

 ¡Una piedra! Menuda forma de empezar la entrada... Pero es una piedra peculiar: cuando uno la quiere coger resulta sorprendentemente pesada para su tamaño, de lo densa que es. Es una piedra caliza, el material que hace que los ríos excaven impresionantes cortados, para que luego vengamos nosotros a plantar en lo alto ciudades y ermitas protegidos por ellos, mientras en los pisos intermedios anidan buitres, chovas, grajillas y halcones.

 Abriendo el zoom a lo Lazarov, ponemos la piedra en contexto con otras piedras: sobre el páramo tachonado de sabinas que desde aquí se extiende hasta casi La Rioja, páramo lleno en esta época de flores y de los trinos de casi todos los aláudidos españoles, alondra ricotí incluida, como ya sabréis los lectores más asiduos, pues es la cuarta vez que os muestro esta zona en el blog. Vine a las Hoces del Duratón con los amigos de SEO-Alectoris, a  hacer un poco de guía para pasar el día viendo pájaros y campeando en general.

 Como al contaros nuestro último viaje a Monfragüe dediqué una serie de fotos a las jaras, me parece bien traeros aquí dos de sus parientes más humildes, las jarillas (Helianthemun sp.). De estas cistáceas hay ya demasiadas especies en la Península como para que me anime a identificarlas con sólo un par de malas fotos...


 Esta foto también es mala, que la hice a pulso tirando del zoom de la cámara, pero el macho de pinzón vulgar Fringilla coelebs es en cambio perfectamente identificable. Tras achicharrarnos entre alondras primero y entre buitres luego juto a la ermita de San Frutos, bajamos a comer a orillas del Duratón, mucho más frescos.


Y me dio una gran alegría encontrarme de nuevo con estas dos preciosas orquídeas abejeras, Oprhys sphegodes a la izquierda y O. lutea a la derecha, que además crecían con mucha mayor abundancia que cuando me las taché allí hace un par de años.

 Después de comer ya seguimos de ruta por la Senda de los dos ríos, que permite rodear cómodamente los cortados al pie de la villa, descansando un poco del sol de la jornada a la agradable sombra de los chopos.

 A lo largo de la ruta, el Duratón se va encajonando más o menos, o se ensancha al llegar a esta presilla de la "fábrica de luz", una antigua central hidroeléctrica. La senda se hace casi sin darse cuenta, pues aunque tiene un par de repechos, en general puede ir uno caminando despreocupadamente como si fuese por la calle...

... lo que conlleva el riesgo de pisar inadvertidamente lo que una no quisiera pisar: este juvenil de culebra de escalera Rhinechis scalaris se salvó de morir bajo mis botas en el último momento, ¡menos mal que otros iban más atentos que yo! Es un bicho precioso por lo demás, como veis: los juveniles tienen el diseño en escalera que le da nombre a la especie y que pierden los adultos.

Y con otro herpeto cierro ya la crónica de un día al que, como última emoción, le quedaba la de venir escuchando el animado y bochornoso Disco Estrella 2004 durante todo el viaje de vuelta. Poca animación trasmitía en cambio esta hembra de lagartija colilarga Psammodromus algirus, estirada tomando el sol entre las ramas de un jazmín silvestre Jasminum fruticosum. Que descanse, que ya en breve iremos a por ellas...

11/5/15

10/5/15

Pintor (de) Rosales

 Las obras de arte, desde una estatua hasta un edificio, coinciden en que por regla general uno puede disfrutar de ellas en cualquier momento. Esto no suele ser así con los espectáculos naturales, pues si bien uno encuentra cosas que ver en Monfragüe por ejemplo sin importar el mes del año, el paso de las estaciones se hace notar, y es distinto lo que se ve en función de la época. Y hay cosas que no están disponibles más que durante breves días, por ejemplo en lo tocante a la floración de ciertas especies: desde las espectaculares imágenes de los desiertos floridos tras lluvias que tienen lugar una vez cada varios años... hasta, más modestamente, disfrutar de las rosaledas del Retiro o el Parque del Oeste.

 Pensando en dónde quedar con Sonia ayer, se me ocurrió que la rosaleda del Parque del Oeste debía de estar en pleno apogeo, y por suerte no me equivocaba.

 Cada una en su parterre, las rosas de variedades antiguas y modernas, identificadas con su cartela, atraían a visitantes y abejas por igual; y supongo que entre tanta variedad todos encontramos las que más nos gustaron.

 A mí me tiran más los rosales de flores simples, que crecen formando matas generosas de hojas pequeñas y son los que más recuerdan a las rosas silvestres.

 Otro más, bien bonito que es. Hace poco os hablaba aquí del origen de las flores dobles, y la verdad es que no me acaban de convencer las flores que no sirven para reproducirse, para lo que se supone que tienen que servir. Será una defrmación profesional de ecólogo evolutivo...

 Sonia, claro, me llamaba de todo por dar preferencia a esas flores "sosas de campo", e insistió en que retratase también alguna de las más clásicas. No me quejo y lo hago con gusto, que no dejan de ser muy bonitas.

 Simples, semillenas o llenas, con y sin espinas, miniatura o enormes, creciendo en matas rastreras o en rosales trepadores de varios metros, antiguas o modernas... seguro que alguna os convence más que las demás. O a lo mejor acaban gustándoos más los nenúfares del estanque central, que también eran muy bonitos. Daos prisa en ir en cualquier caso que no ha de durar mucho el espectáculo... o id pensando en apuntaros las fechas para el año que viene.

Yo creo que repetiremos...

9/5/15

Bonsai bajo el agua

"Pinheiro manso" © Filipe Oliveira
Sigo inmerso en una fase de añoranza de acuarios desde Semana Santa, y de vez en cuando si me aburro me da por ponerme a mirar fotos de peces e instalaciones por Internet... En esto de la acuariofilia hay para todos los gustos: a mí me tira más el rollo de los acuarios geográficos, que viene siendo reproducir escenarios "naturales", con animales y plantas que en la medida de lo posible puedan aparecer juntos en la naturaleza; pero estos días le doy un poco a todo, y estoy entreteniéndome también bastante con muchas fotos de aquascaping, montajes que reproducen paisajes, donde los elementos inertes y las plantas se llevan la parte del león, y los animales, si los hay, suelen también estar pensados como un elemento más del conjunto. Muchos de estos acuarios representan paisajes montañosos (ejemplo), pero me ha hecho gracia ver cómo mucha gente tirando de ingenio se las ha ingeniado para hacer "árboles", a base de escoger ramas con la forma correcta y dejar que crezca sobre ellas y recortar a posteriori musgo de Java, una planta que agarra perfectamente sobre los objetos inertes. El primero en el que me fijé fue en el de la foto que reproduzco arriba, el remedo de un pino piñonero, una preciosidad. Y a partir de ahí, muchos más: me ha encantado este "bosque de abetos", y este "río en la selva" lo deja a uno mudo... Y muchas más imágenes hay por ahí, si éstas os han llamado la atención y no sabéis qué hacer este sábado.

8/5/15

Como decía Ian Malcolm...

Aunque se esforzaron en ponérselo difícil, al final el pradito se las ha apañado para presentar un aspecto la mar de decente; nada que ver con la desolación de hace tres meses... Nos ha salido una masa un tanto monótona, donde la mitad son llantenes, la mitad de lo que queda manzanillas bastardas, y el resto se lo reparten las que quedan. Y aún quedan bastantes calvas, pero gracias al banco de semillas, a las raíces que aunque troceadas sobrevivieron a las cuchillas, y a la expansión natural de las plantas que crecían al pie de la valla o de los árboles, donde no pasó la roturadora; la vida se abre camino...

6/5/15

Posados de Raquel

© Raquel Quejido Pozuelo
 Un macho de roquero solitario Monticola solitarius, posado en una peña del Salto del Gitano. Con una serie de fotos de Raquel de bichos posados en diversos soportes doy por concluida la crónica de este viaje a Monfragüe. A los roqueros de Monfragüe, estos mirlos pequeñitos y azules, les tengo especial cariño: aquí me los taché, y aquí están fielmente año tras año, en las mismas piedras, imagino que los hijos sucediendo a los padres generación tras generación...

© Raquel Quejido Pozuelo
 Posado en una retama vimos este otro macho de otra especie que me taché en mi primer viaje a Monfragüe: una curruca carrasqueña Sylvia cantillans. Una curruca que buscaba afanosamente algo que levarse al pico a pocos metros de nosotros y haciéndonos bastante menos caso del que dedicaba a las oruguillas con que se iba cruzando.

© Raquel Quejido Pozuelo
 Tenía hambre la curruca imagino, porque hasta momentos antes de que le sacase Raquel la foto estaba diluviando, e imagino que los insectos poco se estarían moviendo. Testigo de que no miento era esta empapada perdiz roja Alectoris rufa. Posada también, aunque sea en el suelo.

© Raquel Quejido Pozuelo
Tras la lluvia, estos buitres leonados Gyps fulvus estiraban las alas para secarse al sol en una pose muy de cormorán, posados en lo alto del cortado de La Portilla.

© Raquel Quejido Pozuelo
Y posados junto a ellos, también algún que otro buitre negro Aegypius monachus.

© Raquel Quejido Pozuelo
Posados dentro de una encina sorprendimos a estos dos bellísimos combatientes, dos machos de oropéndola europea Oriolus oriolus que, recién llegados de África, discutían de manera poco amistosa dónde situar la linde entre sus dos territorios de cría.

© Raquel Quejido Pozuelo
Y mirándolos desde abajo como nosotros estaba este macho de lagartija colilarga Psammodromus algirus, que también empezaba a colorearse de cara a la estación de cría. Pronto nos veremos de nuevo las caras con ellos en el campo...