El bimbo de la jornada no tuvo pues alas; y por no tener ni siquiera tenía patas. Mientras el resto del grupo se tumbaba plácidamente bajo los pinos para hacer la digestión, los cuatro valientes de arriba decidimos bajar desde el alto donde quedaban los demás hasta la orilla del embalse. Fue un descenso algo precipitado, de peña en peña y con el sol pegando bastante; pero la recompensa bien mereció el esfuerzo: encaramada a una zarza, imagino que buscando la merienda dentro de algún nido, encontramos mi primera víbora hocicuda Vipera latastei, bellísima, que posó gentil para un mal fotógrafo.
30/3/08
La bicha
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4 comentarios:
Que bonita! Y que poco honor le hace la foto... :(
Enhorabuena! (también para mí, jeje)
Bonita, lo que se dice bonita...
Juzgala por sus obras.
Como todos los animales, da gloria a Dios con su mera existencia; ¿qué más obras de la víbora quieres que juzgue, no te llega con eso para que sea un bicho admirable? Y bonita es un rato largo...
Un saludo, anónimo lector :-)
Siendo un poco menos políticamente correcta que mi amigo: ¿qué tiene de fea?
Saludos!
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