Aunque bueno, quejar no me quejo mucho, porque resultados tengo para aburrir (¿literalmente? Espero que no...). En dos meses y medio he procesado y analizado la prevalencia y diversidad de infecciones parasitarias de 723 muestras, que no está tan mal (hacer lo mismo con 100 muestras menos me llevó cerca de un año en España, aunque creo que la única diferencia real está en la cantidad de distracciones...). Sin embargo me voy a quedar con las ganas de analizar también la intensidad de esas infecciones, que no lo puedo hacer en Madrid y en realidad era el objetivo último a realizar durante la estancia; y todo porque hay demasiadas rayitas y no queda tiempo para hacer que haya menos... En fin, escribiré a mi director y ya se nos ocurrirá algo; probablemente volver después de Navidad (y después de las nieves perpetuas, espero) una semana o así en plan intensivo una vez hayamos conseguido con más calma en Madrid disminuir el número de rayitas.
Ahora, eso sí: qué bonitos lucen los geles con el nuevo método... :-)
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