20/8/12

De himnos litúrgicos va la cosa...

Salía yo especialmente removido de la iglesia de VdB el pasado domingo 12... el joven párroco había invitado a los que creo eran su banda de colegas del seminario a cantar en misa, y nos colocaron durante media hora la selección más atroz de adaptaciones de rancio pop americano con letras almibaradas que haya tenido que escuchar nunca... a destacar una versión del Hallelujah de Leonard Cohen a voz en grito que... madre mía; ¡y yo que creía que la Misa del Gallo era en Nochebuena! No le encontré mucho sentido, porque salvo cuando entonaron el archirrepetido Sabed que vendráááááá..... ninguno de los presentes pudo acompañarles; pero el caso es que aparentemente fui el único al que no le gustó, ya que durante el resto de la semana no escuché más que alabanzas de unas y otras viejas al hablar de dicha misa...
En fin, algún día, supongo que cuando las ganas de que todo el mundo cante armónicamente puedan más que el miedo a que los roben; se generalizará en España el que las iglesias tengan cancioneros a disposición de los fieles, como sucedía en Lund y en Edimburgo. Allí, antes de empezar la ceremonia, alguien colocaba en un lugar visible los números de las canciones que se iban a entonar, desde la antífona de entrada hasta la de conclusión; números que se correspondían con los de dichos cancioneros. Pero allí también la gente sabía leer un pentagrama; cosa que tal vez sea mucho pedir... (empezando por mí, jeje).
En cualquier caso, hubo un día en Edimburgo en que me tuve que aguantar las ganas de reír, y no porque la gente desafinase. Se arrancaron con el Oh, praise Him!, y recordé demasiado deprisa dónde había escuchado yo antes esa canción... minuto 7:30 :-D

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