6/1/14

Megafauna

Buscando paliar mi sequía creativa, salí esta mañana a ver si paseando me encontraba con la inspiración. Sorteando niños con patinetes regios, iba pisando grandes vainas marrones, mientras pensaba en que la variedad de árboles de los alcorques de Madrid se las apaña para tener el suelo siempre sucio a lo largo de los doce meses: ya sea de hojas, flores o frutos. Recordé entonces una curiosidad referente a la acacia de tres espinas Gleditsia triacanthos, especie productora de las referidas vainas, y una lucecita se encendió en mi cerebro: ya teníamos entrada.

Detalle del tronco. Tener, tiene más de tres; y uno se pregunta a qué funcionario de Parques y Jardines iluminado se le ocurre plantar esto en las zonas de juego infantiles...
De pequeño vi en un documental que algunas acacias africanas producían legumbres de cáscara dulce. Los elefantes y otras bestias se las comían, y dispersaban así al defecar las pequeñas semillas duras, que en su mayoría habrían sobrevivido a molares y jugos gástricos paquidérmicos. Sin pensármelo mucho, la primera vez que vi una vaina de acacia de tres espinas, decidí llevármela a la boca: y, efectivamente, sabía notablemente dulce. El "problema", la parte interesante más bien, viene cuando uno considera que esta especie, aunque presente como invasora en entornos urbanos de nuestro país, proviene en realidad de Norteamérica. Y la pregunta es: ¿qué pinta una especie tan "elefantina" (grandes espinas protegiendo los tallos jóvenes, grandes vainas de pulpa dulce...) en un sitio donde no hay elefantes? La respuesta es tan sencilla como reveladora: no hay elefantes ahora, pero los hubo hasta hace nada. Aunque sólo quede megafauna propiamente dicha (animales que, simplificando, son "grandes" por comparación con todos los demás) en África y el SE asiático, hasta que la acción combinada de ciclos glaciales y hachas de sílex acabaron con ella (y eso tuvo lugar prácticamente "ayer"), había megafauna en los cinco continentes, y muchas especies desarrollaron adaptaciones evolutivas para convivir con ella que a día de hoy, fuera del contexto en que surgieron, se nos pueden antojar innecesarias. El papel de los grandes animales como modeladores del paisaje y agentes evolutivos resulta difícil de ver hasta que uno se pone a pisar vainas secas en el Parque del Oeste...

2 comentarios:

Ramón J. dijo...

Bueno, también hay otra acacia americana, esta vez tropical, que sus espinas gigantescas son para uso y disfrute de hormigas y estas de mega no tienen nada, bueno, megahormiguero y megamalaleche eso sí.

Interesantísima reflexión Antón tanto lo de la megafauna como lo de los alcorques sucios por todo tipo de cosas ya sea de origen vegetal como animal (humano) :P

Un abrazote y feliz año rapaz

Antón Pérez dijo...

Y que lo digas; no son precisamente las hojas secas lo que más le molesta a uno al ir paseando...
Otro abrazo! :-)