9/9/11

Último galitour del verano

Hoy 9 de septiembre es el día de Santa María de la Cabeza (la mujer de San Isidro, no la de Andújar); festivo en Madrid los años en que, como este, varios de los otros caen en domingo (incluyendo el de su marido). Festivo, a fin de cuentas; y un fin de semana largo muy aprovechable para hacer una última ruta de despedida por Galicia antes de desaparecer el miércoles camino de Escocia. Salgo ya para el aeropuerto; así que, si eres uno de los escogidos (jeje), nos vemos en breve :-)

8/9/11

Ayuda con la estancia

Tras la inesperada noticia de la denegación generalizada de estancias que sufrimos este año los becarios FPU, a nivel nacional la gente comenzó a moverse y a contactar entre sí para buscar las mejores formas de protestar. También en la Complutense; y he de reconocer con bastante vergüenza que aunque por unas cosas o por otras no me he implicado de ninguna manera, puede que me beneficie del trabajo que otros han hecho: en una reunión con el nuevo Vicerrector de Investigación, que comprende y apoya totalmente nuestras reclamaciones, se comprometió a estudiar el que la universidad nos pagase al menos los gastos de los desplazamientos. Esto es una ayuda más allá de lo económico, ya que la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), el organismo estatal que barema los méritos investigadores y docentes, no considera como estancias computables aquellas realizadas sin financiación pública; con lo que a efectos de currículum irme este año a Edimburgo con la única ayuda del dinero del proyecto “no contaría”. Pero si la Universidad paga, ya es otro cantar; así que muy agradecido les quedo a todos los que se han esforzado por buscar soluciones a este problema.

7/9/11

Y era la pipeta....

No he escrito nada estos días, porque aunque ha habido cosas que contar, no estaba yo precisamente del mejor humor: es lo que tiene, estar preocupado por una fecha límite (el próximo miércoles, cuando despegaremos camino de Edimburgo) y ver cómo un protocolo de laboratorio que uno tiene meridianamente claro por haberlo repetido hasta la saciedad, de repente se obstina en no funcionar. Amén de los otros problemas que ya comenté el domingo... Pero hace dos días, repitiendo la enésima prueba, tuve una rara intuición, un soplo al oído de mi ángel de la guarda; y caí en la cuenta de que el volumen real de líquido que tomaba con una pipeta no se parecía ni de lejos al que yo había fijado... ¿pipeta rota? Bueno, ayer la cambié por otra, que sí pipeteaba una cantidad adecuada... y empezó a salirme todo; ¡bendito sea Dios, que ya no sabía qué hacer! Total, que aunque tarde, ya está localizado el error: y como no estaba ni en las muestras ni reactivos que hubiera que encargar, me dará tiempo de sobra si no sucede nada más de acabar con todo este jueves. Y de poder así subir con calma a Galicia a despedirme este fin de semana, y de dedicar los días previos a preparar el viaje y a seguir despidiéndome de más gente; id sacando vez :-)

4/9/11

Un año; y descontando...

Basta que quiera uno adelantar trabajo para que se vayan poniendo las cosas en contra... Esta semana ha habido durante dos días cortes de luz, para hacer una revisión general de las instalaciones. Como el laboratorio recibe luz por dos líneas distintas, he estado bailando con alargadores de un lado para otro, cambiando los enchufes de los aparatos según necesidad... de los cortes nadie nos había avisado, por supuesto; aparentemente solo se lo dijeron a los del bar, para que supiesen que no iban a poder enchufar las cafeteras. Total, como en agosto no curra nadie en la Facultad... Ayer, en septiembre ya, el edificio abrió para que tuviesen lugar unos cuantos exámenes; de modo que, en vez de los vigilantes de los fines de semana, estaban las conserjes de diario. Y al contrario que los amables vigilantes, estas me miraron horrorizadas cuando les pedí la llave de un laboratorio de otro departamento al que necesitaba entrar y se negaron en redondo a dármela; porque no se podía, y punto. Y si alguna vez un vigilante me la había dejado, anatema para él; porque era lo más ilegal de lo ilegal. Y así me quedé, con el trabajo a medio hacer; hasta mañana, supongo...

Y hoy, cuatro de septiembre, cumplo tres años como becario FPU. Así que solo me queda uno...

3/9/11

Apuntes pajareros

El suelo bajo los árboles de Ciudad Universitaria brilla estos días con un verdor desacostumbrado: no es el de la hierba, agostada por lo demás; sino el de decenas y decenas de cotorras argentinas, afanadas en la búsqueda de piñones y otras semillas. No sé si se están concentrando aquí aves provenientes de otros puntos de Madrid o si es que realmente este año ha sido especialmente bueno para la especie, pero lo cierto es que el número de aves es anormalmente elevado. Y todavía no me acostumbro a ver un montón de loros verdes a pocos pasos de mí, mezclados con las palomas.
Por lo demás, ayer los papamoscas cerrojillos estaban por todas partes, “saludándose” unos a otros de árbol en árbol con ese estirar de alas reflejo que hacen cuando están posados, que parece que levantan un brazo. Y se les unieron otros visitantes poco habituales: una bandada de abejarucos, que echó un rato trinando sobre el jardín frente a la Facultad antes de seguir rumbo sur. Hoy ni unos ni otros; solo las cotorras, aguantando la lluvia… la primera del otoño.

2/9/11

Septiembre

Ayer el balance de la jornada de laboratorio fue parejo al del miércoles: nada. Pero como por precaución había trabajado menos, fue menos lo que hubo que tirar... en fin; mientras averiguo qué puede estar saliendo mal estoy comenzando a reanalizar desde el principio unas cuantas muestras, y al final hay que hacerlo con todas pues eso que llevo adelantado.

El comienzo de mes trae sin embargo sus propias alegrías. Del 31 al 1, parece mentira cómo ha cambiado el ambiente en la Facultad: servicios a pleno rendimiento, una afluencia masiva de estudiantes que vienen a preparar su exámenes y a ver cómo ha quedado la reforma de la cafetería, profesores también de vuelta, con lo que ya hay vida más allá de los becarios en el Departamento... Que los alumnos del año pasado que me voy encontrando me sonrían y saluden es señal de que no debieron de amargarles tanto mis prácticas; más agradecido les quedo yo, por lo bien que me lo he pasado. Y además, se ha incorporado un nuevo becario a nuestro grupo: Michael, un belga que hizo su proyecto de fin de máster con nosotros el verano pasado y que ha conseguido este año la FPI del nuevo proyecto de JPT, con lo que echará al menos cuatro por aquí... Un chaval bien majo y un trabajador avispado; de estos, que nos manden los que quieran...

1/9/11

Lloreras labo-rales

Mi trabajo en el laboratorio lleva normalmente su tiempo: desde que empieza uno con una muestra dada hasta que obtiene el resultado final pasan varios días y hay que hacer muchas cosas por el medio. Para poder más o menos trazar la calidad del trabajo realizado, uno cuenta con varios testigos que permiten saber si el paso que tocaba ha salido bien o no; y no encontrarse al final de todo con un lío ininteligible... Pero al hacer una PCR, mezclando tantas muestras y reactivos, son muchas las cosas que pueden salir mal; y muy difícil descubrir cuál (como ayer) es la que efectivamente salió mal. Y si (como ayer) uno apura el tiempo y en vez de una hace seis en una mañana, puede que (como ayer) al ver el resultado horrible de la primera empiece a temerse lo peor; pero que no le quede otra (como ayer) que echar toda la tarde comprobando los malos resultados de las otras cinco... un día glorioso, vaya; casi casi tenía la impresión de estar de vuelta en Suecia, donde en el laboratorio todo lo que podía salir mal salía mal. Y no es solo el tiempo que se pierde, sino la impotencia de ver cómo en un día tonto uno tira literalmente cientos de euros a la papelera; como si nos sobrase el dinero...
... y mi pulgar derecho, que ya cruje como un campeón. ¿Cuántas veces habré pipeteado ayer? ¿Y en esta semana? ¿Y en toda la tesis...? No está descrito en Medicina, que yo sepa; pero durante los picos de trabajo el “pulgar del becario”, como el codo de tenista, es una realidad. Tanto como el callo de la yema del pulgar izquierdo, de tanto abrir y cerrar eppendorfs... Bueno; hoy me lo tomaré con más calma.